29/11/2009
El Teléfono
20/11/2009
Cuando el mundo se afina...
08/11/2009
Mar
Nací, crecí y vivo junto al Mar; y pienso qué pasaría si algún día decidiese instalarme lejos de él. Su contemplación, cuando está sereno, infunde una emoción difícil de explicar.
Los humanos hemos abierto muchos negocios con el Mar, desde la supervivencia, el comercio, el deporte, la energía y la salud..., hasta la poesía. Y queda prendido en la memoria porque es nuestra cuna. A veces parece que respira sosegadamente, como un niño que lleva horas durmiendo, e inspira placidez. Otras veces se tiñe con colores prestados, tan inesperados y embriagadores que los sentidos hacen equilibrios entre la maravilla y la melancolía. Su nombre debería escribirse con mayúscula, como el del Sol, la Tierra o la Luna. Porque, pese a sus múltiples temperamentos, que dependen de su confinamiento, el Mar es uno.
Desde hace días está bravo. Parece que suplica y grita, y que ruge ya desesperado por los azotes de un viento despiadado e incontenible. El Mar emprende su venganza precipitándose contra el acantilado, haciéndose estallar en mil pedazos blancos que vuelan en anarquía mecidos también por el mismo viento. En su retirada lo veo sangrar entre las grietas de las rocas, arrastrando lo que queda de sí mismo para recuperar lo que considera suyo. ¡A cuántas aventuras incita! Y cuántas ausencias lava, para luego depositarlas limpias en la orilla como un regalo de humildad.
Fotografía: Jon Kepa
25/10/2009
Si la cosa funciona
A la salida capté al vuelo algún comentario sobre el filme: desfasado y superado.
Me quedé pensando en lo del “desfase”, más bien refunfuñando. Al llegar a casa hice lo que el protagonista del libro que estoy leyendo, usar el diccionario: “superar”, vencer, exceder.
Desde luego, cuando son las palabras las que se apoderan habría que volver a pensarlas, o definirlas de nuevo por lo que puedan esconder. Después concluí lo de siempre, que es imposible que las prendas del mundo nos queden como un guante a todos a la vez. La plasticidad de estar viva hizo el resto: el guión de “Si la cosa funciona”, escrito en los años setenta, tiene un trasfondo existencial que me resulta clásico e insuperable: nuestra pequeñez, nuestra debilidad y nuestra capacidad de comprensión. Somos seres desamparados, cada cual en su vía de extinción.
La película no me ha dejado indiferente. Le pone a uno al corriente de sí mismo y frente al universo: una situación que no cambia. A su modo o como puede, cada uno introduce y protagoniza una historia en la extraviada Patrulla humana. De aquí el desbarajuste; somos improvisadores de nosotros mismos. Nuestra existencia ha sido arrojada al regazo del azar, desde donde la vida nos sale al paso salpicando el camino con verdades y errores, con casualidades y dudas.
Woody Allen ordeña la realidad, bien recurriendo a la física, bien desde el interior de las sorpresas, para descifrar los asuntos más comunes que nos tocan. Y cuando la felicidad es mordida por la lucidez se hace preciso ceder al consuelo de la amistad, la tierra mejor abonada para dejarse caer. Sobre la marcha, “intenta atrapar todo el amor posible”, dice; “y.... si la cosa funciona...”
15/10/2009
ÍTACA
07/10/2009
LA CIENCIA EN ESPAÑA NO NECESITA TIJERAS
Creé este blog hace años como una nave estelar con la intención de humanear con otra perspectiva por las salas de sus páginas. Los amigos que la visitan me permiten participar de la diversidad de ideas, pues vierten aquí múltiples opiniones, que lucen como estrellas, y me hacen sentir más hecha, más humana.
No son pocos los guiños que, con mis limitaciones, hago a la ciencia desde aquí. Digamos que la Ciencia, en todos los campos del saber humano, es otra niña en mi vida a la que mimo y cuido como si fuera mía, porque, gracias a ella, a la Ciencia, cada día también me siento más humana.
La ciencia afecta positivamente al desenvolvimiento de nuestro pensamiento y contribuye al conocimiento del mundo que nos rodea. Y si por un lado las creencias incuestionables empuñan el hacha, por otro se aplica la tijera, y a esto le sumamos las dificultades que no están en manos de unos y otros porque dependen de nuestras limitaciones, ¿dónde nos quedamos?
El científico descubre y crea. Tomando la voz de Gary Zukav: “la distinción entre científicos, poetas, pintores y los escritores no está del todo clara, y es muy posible que sean todos miembros de una misma familia de seres humanos, cuyo don natural es tomar las cosas que llamamos lugares comunes y re-presentárnoslas de manera que logren que se expandan los límites que nos hemos impuesto”.
Por lo tanto, cerrar puertas a la ciencia es cerrarlas al ingenio, al desarrollo humano. La ciencia nos hace más inteligentes, más críticos, más humanos. Su buen uso permite que nos instalemos en este mundo con cierto confort; y, ¿por qué no?, con orgullo: es el logro más destacado, el más útil, porque INTENTA EXPLICAR, porque OFRECE SOLUCIONES ante necesidades y problemas. La ciencia es un fruto extraordinario, el más grande que ha dado el árbol humano. Por todo esto, y más cosas que no se me ocurren ahora mismo, pienso que es EL MÁS ÚTIL DE LOS INVENTOS HUMANOS.
FRENAR EL PROGRESO DE LA CIENCIA es encarcelar el futuro, supone una mutilación que reduce el desarrollo y CIERRA EL ACCESO A MEJORES POSIBILIDADES.
En fin, un país que no dedica recursos suficientes a la investigación científica no sólo se perjudica a sí mismo sino a todos los demás, porque LA CIENCIA TIENE ALCANCE UNIVERSAL.
Deseo que la investigación en España se desarrolle LIBREMENTE, ajena a los adoctrinamientos, sin trampas competitivas, SIN TACAÑERÍAS NI ARBITRARIOS MEDIOCRES APAÑOS POLÍTICOS.
Por lo tanto, me opongo a toda clase de recortes que afecten a la investigación científica en España, porque LA CIENCIA EN ESPAÑA NO NECESITA TIJERAS.
04/10/2009
REUNIÓN EN LA ALDEA
EL DÍA 7 DE OCTUBRE
en un montón de blogs
;)
26/09/2009
Sentarse en la Luna
La niña era todo audacia y la madre andaba envuelta entre miedos, esos miedos inexplicables adquiridos a través de las fuentes de ciertos tiempos. ¡Era tan joven! “...Una edad estupenda, preciosa, para ser madre...”, venían a decir algunos de los “ciertos tiempos”.
La joven madre, ingenuamente, al principio pensó que para la pequeña no existían causas de sufrimiento; realmente, de su primera infancia, apenas encontraba recuerdos felices entre sus recuerdos. En la soledad de sus pensamientos se confesaba: no sé..., no sé...
Pero la vida no aguarda y ante las múltiples dudas que le asaltaban optó por observar a su cachorro intentando intuir qué esperaba de ella. Era un trabajo que empezaba cada mañana y rodeaba la noche, es decir, constante. Las dos niñas jugaron siendo madre e hija, lo único que podían hacer aún sin saber, ajenas a las bondades de la civilización que ocultan la naturaleza y al desamparo que produce simplemente existir.
Los meses y los años pasaban veloces como gacelas. Las preguntas de la niña, y los pequeños problemas que recogía de su mundo, se complicaban; se multiplicaron. La joven madre sólo podía ofrecerle ilusiones y, en último caso, un candoroso comodín de esperanzas.
Uno de los sueños más divertidos que ideó fue ir a sentarse las dos en la Luna para observar los problemas que a veces atormentaban a la más pequeña, un ejercicio que mantuvieron durante muchos años, incluso cuando la niña ya había alcanzado la edad adulta. (Muchos años después, en 1994, Spielberg adoptó una imagen parecida como logotipo para su Factoría de Sueños).
Sentadas allí fuera la humanidad se transformaba en un hormiguero, y las hormigas tenían gracia: ¡mira!, por allí unas se pelean entre ellas por un insecto; por allá otras cortan unas hierbas largas hasta dejar una calva en el prado; pero, en otro sitio, en medio de la selva, algunas necesitaban poco, recogiendo lo justo para llevar consigo al hormiguero; ¡mira!, por allí la lluvia las hace moverse más deprisa... ¡Son unas bobas muy listas!, acababa diciendo la pequeña. Desde allí vista, la Tierra ¡era tan hermosa, tan consoladora, tan inspiradora! Mientras reían, la madre atesoraba motivos y la niña rompía con sus problemas, que decrecían hasta caer en sus bolsillos.
Sentadas en la Luna se dieron cuenta de que nada les pertenecía, que sólo eran propietarias del puñado de sueños que caben en una vida y cada sueño es una gran isla plagada por los misterios de la naturaleza.
12/09/2009
Atapuerca
La visita al parque temático de Atapuerca estuvo floja; quiźas el guía tenía hambre o estaba cansado de toda la jornada hablando y explicando las mismas cosas. Hoy no me importa demasiado, pues el retorno al pasado siempre me recompensa haciéndome recordar que no estamos tan lejos de aquello y que todavía nos queda mucho por hacer.
Compré un ejemplar de Toc-Toc, El Niño de Atapuerca
para mis sobrinas: estoy deseando leerlo y escucharlo con ellas. Me fascinan la curiosidad de los niños, sus caras de asombro y el atropello de su voz cuando preguntan.
Entre la fronda aparecen algunas cicatrices de estío y sobre los árboles empiezan a posarse los primeros acentos de otoño.
04/09/2009
Ubi dubium ibi libertas
Una amiga argentina, cuando no comprendía algo, me decía "enciérrate en tu pieza y ponte a pensar".
Yo le hacía caso, era unos años mayor y la consideraba más sabia. Me iba a mi cuarto, una buhardilla de cuatro pasos por dos, me sentaba ante la mesa de estudio y comenzaba a escribir. Lo que hacía, pienso ahora, era hurgar entre mis experiencias con el fin de sintetizar alguna idea conductora que me permitiera volver a empezar. En términos de aquélla época buscaba una señal en alguna parte para encontrar "el camino", ése que, según me enseñaron, todos tenemos asignado.
Escribir era la forma de no andar dando gritos mientras esperaba que el destino me saliese al encuentro. Quizá fue aquí donde me nació la afición. Atendía a un deseo sin forma ni contornos, un sueño sin nombre. No obstante, lo que descubrí fue que la vida es un laboratorio en el que algún experiemento explota y nos quema las pestañas.
Sin posibilidad de eliminar los interrogantes, afortunadamente, desde entonces, sigo transitando por la vida tras una pista, persiguiendo objetivos e improvisando la mayoría de las veces por carecer de suficientes datos. Digamos que con frecuencia actúo intuitivamente, es decir, poniendo el corazón a tejer una prenda sin saber si me servirá.
Pienso que si funciona todo este lío es porque nos hacemos preguntas constantemente, desde siempre; de niños reclamamos unas respuestas a nuestros padres que nos dejan más o menos conformes; cuando esto ya no es suficiente buscamos satisfacer los interrogantes en todas partes, incluso entre aquéllos que también los tienen y no pueden ofrecernos respuestas. Pero, las respuestas, van llegando lentamente y no suelen ser definitivas.
Entre tantas dudas surge la necesidad de confiar en uno mismo, al parecer lo único seguro que nos ofrece la naturaleza, como si la fuente de esa confianza estuviese en nuestros genes.
Cada vez que encuentro una respuesta que me satisface me doy cuenta de que vuelvo a empezar, pues aparece un nuevo elemento con el que experimentar en el laboratorio. Y ¡me encanta!
Henry Miller lo expresó así:
Aunque no es santo de mi devoción, Bob Dylan dijo una vez:
Y Heisemberg:
Dedicado a La Rata Paleolítica, cuya entrada sobre el maltrato animal me ha llegado al alma. ¡Gracias!
Título: "Donde hay duda hay libertad". Proverbio latino. De "El Mundo y sus Demonios", de Carl Sagan.
(Las citas son de "La Danza de los Maestros de Wu Li", de Gary Zukav).
La fotografía la conseguí en Google Imágenes, hace ya rato.
01/09/2009
Ay!
Digo lo de navegar, porque hoy lo estoy haciendo de forma distinta: sentada en el sillón de ruedas del despacho, lo voy moviendo impulsándome con una muleta contra el suelo, como si ésta fuera un remo. Así voy recorriendo la habitación para llegar hasta la librería, a la mesa del té, ante el ordenador y hasta pocos más sitios porque las escaleras de la casa son inaccesibles con este medio de locomoción. De modo que tengo vetados el jardín -hoy lluvioso, quizá no interesa-, la cocina y la biblioteca, que no son poco.
Ante la dificultad de manejar libros pesados hoy me he decantado por la Web sin ningún cargo de conciencia. Nunca leo la prensa, nunca veo noticias, desde hace más de quince años. Me parecen terroríficas, me recuerdan a una publicación que leía mi abuela, El Caso. Pero de poco sirve no hacer nunca esto o lo otro, porque no falta quien lo deje ante tu puerta en forma de malas nuevas o bien durante un oficio que es de todos, el de de vivir.
Disculpad que hoy no me levante, me duele la espalda.
Me quedo pensando en que “lo que no interesa” aparece en muchos campos de la vida, como la farmacéutica, la política, la justicia, la empresa, la ideología... etc. A mí el "no interesa" que más me desgarra es cuando afecta al individuo, ése ejemplar único de humano, tan especial y tan olvidado, el que está afectado y de qué manera está afectado. Todos somos iguales en términos universales, esto no se puede negar ni olvidar; y si hay algo diferente en nosotros, único, es gracias a la diversidad. Pienso que cada individuo que cuenta “su historia” lo hace de una forma única, y su recepción a cada uno de nosotros nos toca la fibra de una forma también única. De modo que la manera de contar y recibir una historia nos hace únicos en el grupo de iguales. Esto es lo que pienso.
Hace poco, en Hole Fels se han encontrado los objetos artísticos más antiguos (40.000-35.000 años) que se conocen de autoría humana, los más famosos son una flauta y una venus bastante fea, entre otras herramientas. A lo que voy no es a desgranar la prehistoria sino al individuo, a aquél que se le ocurrió por primera vez fabricar una escultura o una flauta. Me da lo mismo que se lo inspirase una forma natural o un encuentro casual con un jilguero, lo que me importa es que "uno" visualizó algo y se propuso materializarlo porque lo creyó necesario. Un tipo ataviado con pieles -probablemente neandertal, mi especie favorita-, apremiado por la supervivencia pura y dura, encontró un par de ratos libres para fabricar dos cositas que no le darían de comer, pero que serían definitivas en el desarrollo del mundo abstracto que estaba empezando a emerger. Y hay que suponer que su grupo no se opuso, no se le acusó de vago soñador; seguramente, lo alentaron a continuar buscando una simbología que para todos ellos tendría un significado, una utilidad. La flauta es la que me parece más fascinante; implica la invención de la música.
Si avanzamos en la historia la conclusión está clara: el mundo ha ido avanzado gracias a la intuición y el ingenio de un solo individuo que tenía una brillante ocurrencia. ¡Y cuántas zancadillas y oposiciones de todo pelaje, según épocas, se ha encontrado cada genial individuo! Después de todo, y siguiendo con según qué épocas, se podrían perdonar entre comillas algunos abusos, aunque no las torturas, los ajusticiamientos y otras condenas, más agresivas con la inteligencia que con el cuerpo, que actuaban contra la mente humana, un auténtico tesoro. No obstante, estos individuos pudieron dejar testimonio de sus sueños y de que vivieron para ellos. ¡Les debemos mucho! Sí, les debemos mucho pero exactamente ¿de qué nos acordamos cuando decimos que les debemos mucho? Porque actualmente parece que las cosas no han cambiado tanto. Nos espeluznamos ante el sufrimiento físico -y con razón-, nos conmovemos ante el emocional pero, ¿cómo reaccionamos ante la negación de la inteligencia?¿Acaso no crea sufrimiento? ¿O ella está en otra categoría?
Desde hace unos años se ha puesto de moda trabajar "en equipo"; en mi época de escolar era una especie de modernez que empezaba tímidamente en los colegios; ahora parece que es lo que se persigue, el objetivo. Esto de trabajar en equipo me hace gracia pero también me repatea los hígados, porque los vagos de remate salen tan beneficiados como los que no los son. Los logros son de todo el equipo, aunque yo no haya dado un palo al agua, porque figura mi nombre. No saber o no querer trabajar en equipo se ha convertido en un error, un defecto imperdonable, y me remito al ejemplo escolar más reciente, el de mis dos retoñas.
El trabajo en equipo creo que sirve -en teoría- para acelerar el progreso, para que nuestras conquistas intelectuales del mundo y calidad de vida sean más rápidas y, supuestamente, beneficien a TODOS, con mayúscula. Sinceramente, me parece una... ¿falacia ad populum, se dice?, porque, cuando "no interesa" se pisa el freno -otra clase crueldad poniendo zancadillas- sin sopesar los perjuicios humanos; simplemente se piensa en “términos económicos” que perjudicarán a una mayoría y beneficiarán a unos pocos. El Señor Spok nos aleccionó en los años sesenta sobre el sacrificio de uno en beneficio de muchos; los capitanes de todas las naves de la Federación lo entiendieron y así lo eligen en sus aventuras, aunque luego salen todos victoriosos, afortunadamente, porque no hay cosa que más rabia me dé como que desaparezca alguno de mis héroes. También incluiré los “términos ideológicos”, ¡por qué no!, los lavados de coco interesados han estado y estarán siempre incluidos en el orden del día. No voy a señalar a nadie. Se vende y se compra, ahora, bienestar material generalizado cuando antiguamente se imponía ignorancia. ¿No es el mismo bicho con distinto pelaje? ¿Quizá no es el mismo bicho más grande? Aquí lo que interesa es dominar, y el progreso humano no se sabe qué lugar ocupa en el escalafón de necesidades reales y honestas. Igual que la inteligencia. Progreso, inteligencia, ingenio.... parece que van perdiendo su significado. ¡Hombre, entiendo que tanto el progreso como la esperanza nos invitan a encontrar y dotar a las mismas palabras con otros significados...!, por cuestiones de evolución, supervivencia, poesía o romanticismo. Esto me parece importantísimo, porque pienso que nos acerca a lo humano. ¡Pero que vayan perdiéndolos... hombre, hombreee!
Me estoy alejando del individuo. ¿Cómo se mide el descontento, por el grueso de la gente o interesándose por la persona? Si me atengo a lo segundo, escuchando al sujeto observo que hay bastante descontento pues casi cada uno, de entre todos, tiene algo por lo que quejarse y suele coincidir en la causa. Pero ¿acaso no esta integrado el grupo por individuos? El problema quizá está en la media: se hace la media de todo, se reducen los problemas con sus matices a uno solo y el problema se diluye, se comparte, se convierte en un problema “de equipo” y ya no parece tan importante; se da una solución media, de grupo, de equipo, se evalúa la aceptación media -llamado grado de satisfacción (¿me equivoco?)- y santas pascuas. Sigue el descontento, pero compartido. Todos los saben; todos lo conocemos; así podemos manejar la impotencia y soportar la insatisfacción, en equipo.
Hoy me duele la espalda, perdonad si no me levanto.
Imagen: Google Imágenes (doctorcampana.blogspot.com)
24/08/2009
Vivir con los ojos abiertos

A veces se me ocurren cosas, a partir de palabras normales. Y me sucede, muchas veces, realizando tareas corrientes como preparar un guiso, lavarme los dientes, coger caracoles o poner orden entre los papeles de mi mesa.
Hace unos días, por ejemplo, me ocurrió con la palabra meses, cuando alguien en medio de una conversación sin importancia dijo "los meses son cadáveres"; se me disparó la palabrería interna y empecé a pensar que, efectivamente, los meses son los cadáveres que va depositando el tiempo a su paso; las semanas, los miembros sobre los que se puede deducir la actividad cotidiana; los días, los rasgos que se van depositando; y a los instantes..., los impregnaré con sensaciones. Una tontería como otra cualquiera; si supiera componer poesía habría podido dotarla con el orden sensible que quizá merece.
Hoy me ha sucedido con las palabras tradición..., costumbre..., conservadurismo..., un tema recurrente, casi cotidiano, porque lo encuentro conversando, lo sugiere con frecuencia el tema central de alguna película o aparece dentro de un libro. El asunto me sorprende hasta en la cocina, cuando quiero variar una receta para experimentar nuevos sabores que la hagan más rica y sabrosa. Así, entre vapores, aromas, cacharros y con más ilusión que hambre, me digo lo de siempre: esto es como las soluciones que damos a nuestras necesidades, no son más que recetas para andar por la vida y, lo mejor de todo, se pueden modificar para hacer la vida más rica y sabrosa.
Reconozco que esto del vivir con los ojos abiertos me fascina, me proporciona un gran bienestar. Somos animales de costumbres, tradicionales en mayor o menor medida, quizá por aquello de mantener a toda costa lo que hasta ahora ha funcionado o parece que funciona. Pero, cuando pienso un poco más a fondo encuentro que lo tradicional, además de cómodo, nos mantiene controlados, unidos por una ideología común o un mismo próximo origen. Entonces veo que el individualismo, que nos hace únicos, acaba disuelto e inapreciable como una gota de vino en un vaso de agua.
No pasa un día sin que piense en algún momento en que el peldaño que hoy me sustenta, aunque todavía vigoroso y en buen uso, mañana estará caduco o peligrosamente desfasado, teniendo que reconsiderar cada vez que lo utilizo si debo otorgarle una breve prórroga o una fecha de caducidad. Esto me resulta inquietante a la par que apasionante. Me produce un especial placer cuestionar lo normal, todo esto o aquello que se dice o hace porque es el modo de pensar o de actuar.
Recuerdo que hace bastantes años, un pretendiente algo desalentado me dijo que yo no sería nunca de nadie. ¡Desde luego!, dije, reuniendo todas las dispersas ansias de libertad que tenía almacenadas aquí y allá, hasta ese momento. Interpreté la afirmación según mis conocimientos sobre el mundo: yo no tendría dueño y jamás me dejaría dominar por alguien.
La frase de mi amigo no la he olvidado nunca, como puede comprobarse, aunque, andando los años, lo que más me preocupó durante una época fue la idea de que nunca sería capaz de entregarme a nadie por completo.
Cuando más tarde tuve a mis hijas comprobé que esto no era cierto.
No obstante, el tiempo, igual que lo cura todo también muchas veces lo embrolla todo. Esa libertad por la que luchaba entonces ha cambiado de formato, ya que unas cosas han venido a simplificarse y otras se han ido complicando. La famosa libertad de antaño fue dejando de ser un requerimiento físico; a cambio fue perfilándose la necesidad de encontrar motivos para desmontar y volver a reconstruir las rutinas que someten al cuerpo y la mente. He comprendido que en cada operación hay que soltar lastre, como si la capacidad de mi buque fuera limitada.
Además, hoy sé que no seré de nadie, porque, ése nadie, también me incluye a mí.
Imagen:Google
13/08/2009
Lluvia de Estrellas

Cuando planto una grano de maíz sé que de él saldrá una planta cuya imagen está forzada en mi mente. Una vez se ha desarrollado la planta, que me supera en altura, la observo detenidamente y curiosamente encuentro que difiere de otras de la misma especie.
Inevitablemente pienso en la semilla de la que ha brotado y, dicho sea de paso me invade un poderoso sentimiento de asombro por el proceso que califico interiormente como “mágico”, al observar el “milagro” me digo: ¡aquel pequeño grano guardaba toda esta información!
Anoche vi la lluvia de estrellas.
Los sueños me hacen mirar hacia el futuro, mientras los sentimientos me vuelven hacia el pasado. Recuerdo los libros que he leído este invierno y los percibo como semillas que han germinado en la tierra de mi frente: guardo un sentimiento indescriptible, un tanto melancólico, a veces -me atrevería a decir-, casi doloroso.
¿Vacaciones? El entusiasmo es una fuente de energía ilimitada que me aleja de las fronteras temporales. Soy un pequeño ser en un mundo agitado que siente lo que está haciendo como por vez primera. También soy futuro en un tranquilo mundo donde cada cosa que se vive es un descubrimiento.
Imagen: Google
12/07/2009
Un alma saludable

Fotografía:Web
Para qué he vivido
" Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación. He buscado el amor; primero, porque conduce al éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Esto era lo que buscaba, y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que -al fin- he hallado. Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprehender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho. El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro. Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad ."
Bertrand Russell
Autobiografía, 1967.
04/07/2009
Ceniza amarga
25/06/2009
La Luz Inquieta

Cuando pienso en esto siento envidia de lo que fuimos, porque estábamos en armonía con la necesidad. La imaginación, una capacidad que permite la visualización de un invento, despertó en nosotros ofreciendo una solución a un problema real: sobrevivir. Así éramos.
El mundo se ha complicado mucho. Ahora cosechamos necesidades de coleccionista que no se corresponden con los problemas. A veces pienso que los fósiles somos nosotros. La imaginación deambula entre los límites casi exclusivos del arte, mientras las necesidades reales se cubren con ingenios. El arte fabrica interpretaciones individuales ajenas al peligro, a la escasez o a la urgencia; no pretendo quitar mérito al arte, pero no puedo olvidar que empezó en la Prehistoria, probablemente como una necesidad que cohesionaba la mentalidad de un grupo precisado de unidad o de una identidad con la que vincularse al territorio de supervivencia.
Recuerdo que en el colegio los profesores valoraban mucho la imaginación de los niños. Lo recuerdo más por mis hijas que por mí misma, aunque lo que ellas vivieron despertó nuevas reflexiones. Sus comentarios me sorprendían pues carecían de intención exploradora, o eso me parecía. Nunca mencionaron que el interés fuera descubrir o conocer sobre el modo de percibir humano, sino que se incidía en la reproducción infantil del modelo normativo al que se nos somete desde pequeños, con la pretensión de educar en la permanencia durante intervalos de tiempo medidos para crear una costumbre. Tal y como yo lo sentí, la disciplina preparaba para desarrollar la capacidad de soportar la monotonía.
En la guardería criticaban a mi hija, cuando tenía tres años, porque no se sometía a la actividad de la clase y le costaba estar sentada junto a los demás niños haciendo lo que a todos se pedía, dibujar. La pobrecilla era inquieta y curiosa y no duraba más de diez minutos; no se recreaba en su obra, se aburría y quería trepar para acceder a los objetos que no estaban a su alcance. Nos convocaron a menudo para advertirnos sobre la niña -es muy vaga, decían-, cuando ella sólo quería explorar el mundo que le rodeaba (como hacía en casa), investigando todo para después dar una utilidad muy suya a cuanto encontraba. De modo que cuando me hablaban de imaginación y me mostraban los dibujos inducidos de los demás niños, yo veía impotente que se los estaba intentando integrar a la fuerza en un colectivo lleno de normas con la pretensión de que la imaginación volara libremente. En el peregrinaje de guarderías y colegios, más o menos ésta fue la constante: el método crea un hábito para integrarse y provee de unas cuantas fórmulas para afrontar los problemas de un mundo en constante cambio. Curiosa paradoja.
Confieso que admiro a los niños, me gustan muchísimo, sobre todo cuando todavía no pesa sobre ellos la rutina y no han sido cargados con la responsabilidad. He encontrado más enseñanzas en su efímera libertad y en su frescura, que en las propias experiencias.
Cuando nos hacemos mayores y hay que improvisar solemos acudir a la experiencia, que es como la luz de una estrella lejana porque emite desde el pasado. Sin embargo, me gusta pensar que la imaginación es un privilegio de la mente, una respuesta especial que damos a los estímulos cambiantes, una gran luz nacida en el presente que ilumina los senderos del futuro.
Fotografía: Nasa
14/06/2009
Abalorios
27/05/2009
El tiempo y la marea no esperan al hombre

"Una teoría pasa por cuatro etapas antes de ser acpetada:
I. esto es un sin sentido sin ningún valor;
II. es interesante, pero perversa;
III. esto es cierto, pero no tiene ninguna importancia;
IV. yo siempre lo dije.
La cita pertenece al libro de Michio Kaku, "Física de lo Imposible": capítulo 14, "Máquinas de movimiento perpetuo".
La fotografía es de la Nasa.
25/04/2009
La Patrulla Perdida

Aunque pueda parecer lo contrario soy propensa al optimismo. Vivo el día a día atenta y abierta a novedades; y en lugar de convocar esperanzas alimento sueños que, pensándolo bien, es casi lo mismo que cosechar lo primero, puesto que consiste en mantener la ilusión, la confianza o tener perspectivas.
Quizá tengo un modo particular de concebir “la Esperanza”, pues implica un gran deseo que, lo más seguro, no alcanzaré a ver porque la vida es limitada; así, cuando algo es casi imposible que suceda o todo parece perdido se recurre a ella. No soy amiga de la expresión "lo último que se pierde es la esperanza", ya que encuentro matices de resignación con situaciones que no dependen de nosotros. Por este motivo siempre hablo de Sueños. Los sueños suelen cumplirse casi siempre, si nos aplicamos en ellos. No obstante, no niego que una esperanza puede entrañar un sueño de que algo suceda acorde con un deseo.
Mi relato “Todos lo ayeres de hoy” está basado en una época de mi vida de hace veintisiete años. Es un retal muy valioso para mí, pues fue un momento crucial en el que decidí lo que iba a hacer el resto de mi vida. Creo que es buen motivo para tenerlo presente y lo hago sin esfuerzo y sin dolor.
En el relato vengo a decir que somos producto de lo que hemos ido siendo en el pasado que nos precede. Cada acontecimiento de la vida nos ha ido educando con nuestra asistencia y colaboración: familia, colegio, amigos, alegrías, sorpresas, fracasos, todos los acontecimientos diarios, hasta los más insignificantes, en los que inevitablemente hemos estado presentes, y nos han afectado directa o indirectamente. Nuestra actualidad es heredera de lo testigos que hemos sido en los acontecimientos y de nuestras actuaciones sobre ellos.
En los años ochenta caí en “desgracia” y me encontré en Madrid con una mano delante y otra detrás. Fue una época de transición política y de cambios sociales muy fuertes. De repente se producía una apertura bestial que empezaba a calar en las mentalidades. Antes del año 75 no se puede decir que la gente fuera feliz, aunque algunos o muchos así lo afirmasen. Pienso que la represión solo satisface a los brutos, a los necios y a los deshonestos. Los años que siguieron fueron lentos y unas mentes se abrieron con más rapidez que otras, no obstante, creo recordar que no hubo conflictos y la famosa transición, según se oye decir, fue ejemplar. En medio de esta “convulsión”, a los jóvenes se nos apremiaba a aceptar de una vez nuestras responsabilidades para afrontar el futuro, sin olvidar que yo soy mujer y esto todavía marcaba diferencias.
Ahora, cuando reflexiono sobre aquello, comprendo la dificultad que entraña protagonizar un cambio de esa magnitud, y que el privilegio quizá se halla en presenciarlo desde fuera. El tránsito fue muy duro y para muchos, como fue mi caso, significó el destierro. Mi histórica rebeldía al fin estaba recibiendo un castigo. Además tuve que afrontar un destierro dentro de mí misma y durante algún tiempo quedé a merced de la confusión y de la costumbre: mantenía ciertos hábitos, aunque sin el auxilio de las tradiciones. Llegué a creer que el estado de confusión en el que me encontrada sumida sería para siempre. Por aquella época no dominaba la incertidumbre y lo que más deseaba era que el mundo me resultase familiar. Pasé soledad y también hambre.
Los libros fueron mis mejores aliados y, en muchos casos, mi único alimento.
El Rastro. Era un refugio. Allí encontré muchas joyas de mi actual biblioteca. La anécdota del domingo que salí a caminar es verídica; pero la realidad es que lo hacía todos los domingos, incluso muchos días laborables alrededor de las cinco de la tarde.
Es cierto que aquel domingo, en un portalucho de mala muerte, esperaban apilados cientos de libros viejos, rotos o antiguos. Y también que me acerqué a la pila de los más amarillentos y estropeados y cogí uno al azar. Era un tratado de Física Elemental. En principio no me interesaba demasiado y no esperaba gran cosa de él. No obstante, la curiosidad por su formato me llevó a ojearlo y lo abrí por cualquier parte. Encontré una palabra que adquirió a partir de entonces un significado nuevo: Inercia. Ahí estaba la Primera Ley de Newton, que me hablaba de la capacidad de los cuerpos a permanecer en su estado de movimiento o de reposo, porque ofrecen una dificultad (resistencia), y al aplicarse una fuerza ese estado cambia.
Esta Ley me dio una clave fundamental, que ha sido útil para el resto de mi vida. Estaba sumida en un estado de inercia constante y tendría que hacer algo para cambiarlo. A partir de aquel instante todo fue diferente; creció mi afición por las disciplinas de ciencia, por la Física en concreto. Esta afición me proporcionó el aprobar una oposición que me permitió trabajar en lugares inspiradores e idílicos, donde mi carácter comenzó a reconfigurarse -a reeducarse- con nuevas concepciones sobre el mundo y sobre la naturaleza humana.
La Física me ha enseñado a soñar. Yo soñaba antes, pero a partir de Newton empecé a hacerlo de otra forma, con fundamento. La Física me condujo rápidamente a la Filosofía. En ambos campos encontré las posibilidades de un Cómo y un Porqué, respectivamente, que no tenían que ser definitivos o incuestionables. Mi trabajo me permitió dedicarme a ello. Gracias Newton.
Lo de la nave espacial es una idea que alimento desde pequeña, gracias a Kirk y al Sr. Spok. Puede que por la época arcaica en la que siento que me ha tocado vivir, y por la mentalidad que tengo, sueño con un futuro distinto al que parece orientarse este presente que vivimos. Bien es verdad que deseo (como todos) un mundo sin conflictos, sin intrigas y sin intereses particularistas. Sueño con un mundo en el que la cultura, el conocimiento, la ciencia y los beneficios de la técnica estén al alcance de todos los habitantes de este planeta; como afirma Eudald Carbonell, quizá entonces “podremos alcanzar la humanización plena de nuestra especie”. Esta idea es mi nave espacial, la Enterprise particular en la que navego por la vida, como uno más de esta gran Patrulla Perdida.
La fotografía me ha llegado por correo electrónico.
24/04/2009
Todos los ayeres de hoy

Aunque vino al mundo el primer día de otoño de hacía veintiséis años, todavía estaba esperando nacer y el momento aún tardaría en llegar. Había estado siguiendo una pista... falsa. Sus deseos, intentos o impulsos chocaron un día con una realidad incompleta, insuficiente e insatisfactoria. Todos los in orbitaban a su alrededor atraídos por una despiadada gravedad de costumbres que la hacían sentir como una extraña aquí... o allá..., donde los demás parecían sentirse cómodos.
-La lucidez cae como un rayo -solía decir; y se protegía de un exceso buscando calificativos para sí misma que luego anotaba en un pequeño cuaderno, nonata, duividua, sordomuda interior, nadiente, mutante..., ilustrándolo a veces con autorretratos que firmaba así: mi reino no es de este mundo. Era su frase preferida. No soportaba un mundo donde cada cosa tiene su sitio. Odiaba ésta otra: tienes que buscar tu lugar en el mundo. ¿Por qué habría de buscar dónde colocarse? La vida no es un apartamento donde cada persona ocupa su sitio como un objeto.
A veces miraba hacia arriba con impaciencia; si hubiese aterrizado un platillo volante se habría fugado dentro de él sin dudarlo un segundo, incluso sin garantías de retorno.
Cada mañana al despertar formulaba una oración, como si nombrar los deseos adelantase los acontecimientos: que vuelva la noche para huir durmiendo. Estaba al límite de ser, pues se sentía incapaz de recoger los frutos de la juventud o los beneficios de la salud. Llegó a pensar que la naturaleza la estaba expulsando del mundo. Para no desesperar inventó esperanzas; pero carecía de un proyecto con el que perseguir al futuro. Una noche de insomnio le bastó para unir a ambos: buscaría un proyecto al que entregar un sueño.
Durante el día se aplicaba mucho. Y por la noche leía hasta altas horas de la madrugada, permaneciendo junto a quienes años después calificó como sus maestros. Con el paso de los días, las semanas y los meses, la idea le fue pareciendo un hilo muy largo, o quizá demasiado elástico. Las horas se esparcían aleatoriamente, como las migas de una torta de pan que se va deshaciendo, o como las hojas que dejan caer los árboles en otoño, o como una nube de abejas asustadas alrededor de quien las amenaza. Cualquier cosa. El tiempo pasaba de largo dejando una suave melancolía.
Una mañana de domingo se lanzó a la calle, temprano. Se había levantado con la sensación de que todos los ayeres se estaban congregando en el presente. Caminó sin rumbo concreto; las calles, como páginas limpias, resplandecían silenciosas. Afortunadamente, Madrid es lo suficientemente grande y no hacía más que crecer allí por donde iba.
En el Rastro encontró un libro antiguo, de física. Lo abrió al azar: Ley de Inercia. Pagó el libro y se lo apretó con fuerza al cuerpo. De regreso volvió a leer aquel enunciado, percibiendo cómo el pasado acudía en su ayuda: una casualidad que le afectaría por siempre.
19/04/2009
Un Poeta

Yo no voy siempre solo al fondo de mi mismo
sino que a veces llevo a otros seres conmigo.
Los que hayan entrado en mis frías cavernas,
¿Están seguros de salir aunque sólo un momento?
Yo acumulo en mi noche, como un barco que se hunde,
sin distingo, el pasaje y la tripulación,
y dejo a los ojos sin luz, y en los camarotes
hago amistad con quienes gustan de lo profundo.
Fotografía: de Google Imágenes
10/04/2009
El Corazón es Agua
El corazón es agua que se acaricia y canta.El corazón es puerta que se abre y se cierra.
El corazón es agua que se remueve,
arrolla, se arremolina, mata.
*

La cantidad de mundos que con los ojos abres,
que cierras con los brazos.
La cantidad de mundos que con los ojos cierras,
que con los brazos abres.
*
Miguel Hernández
(Cancionero y Romancero de Ausencias)
Primera: Corazón de Agua de Daniel Montero (Fotonatura.org)
Segunda: Google Imágenes
07/04/2009
Anarquismo
Me remonto al silencio de las estrellas.
Para encontrarme,
debo buscarme entre las flores,
los pájaros, los campos y las ciudades,
en los actos, las palabras y los pensamientos de los hombres,
en la noche del sol y las ruinas olvidadas de mundos hoy desaparecidos.
Cuanto más crezco, menos soy.
Cuando más me encuentro, más me pierdo.
Cuanto más me pruebo,
más veo que soy flor y pájaro y estrella y universo.
Cuanto más me defino, menos límites tengo.
Lo desbordo todo.
Mi presencia actual contiene las edades anteriores a la vida,
los tiempos más viejos que la tierra,
los huecos del espacio antes de que el mundo fuera.
29/03/2009
El Cómplice

Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere. Soy el poeta. "
J.L.Borges
Fotografía: Web
17/03/2009
El Ser más Libre de Todos
No sé de qué me maravillo. Cada año ocurre lo mismo. ¿Será por falta de memoria o es que la naturaleza nos prepara para que cada primavera nos vuelva a sorprender con su extraordinaria belleza?
Regresaba hoy de la ciudad cuando he sentido el contagio. Una yegua haciendo su vida junto a su vigoroso potro recién nacido. Canelas y frisonas, también con sus terneros, vagando cabizbajas, olisqueando el suelo.
A mi lado, alguien ha puntualizado con asombro: “esta gente se come suelo”.
Definitivamente, es contagioso. Las praderas resplandecen y deslumbran, tras semanas ¡meses! de tempestades.
Vivimos del suelo. El sol está regando luz desde hace días y se derrama como si fuera joven.
La llegada a casa no ha sido peor; las voces de la finca se me han resumido en el interior con trinos hechiceros que no han cesado. Y en los sentidos me han dolido las yemas a punto de reventar, mientras el mar y el cielo, limando diferencias y entre suspiros, han acabado fundidos. Ni un rastro de blanco surcando el horizonte.
No me he decidido por... ¡hacia dónde mirar! Todo me encanta. Y no sé por qué me sorprendo.
La primavera, con sus explosiones anuales, es generosa, deja todas las luces encendidas.
Una más de las leyes -me digo- a las que estamos sometidos sin remedio. La naturaleza es el más primitivo de los seres. El más libre de todos.
Las horas han pasado envolviendo los sonidos con cuidado, como si fueran niños prematuros.
La luz pesa. El día se ha consumido así mismo, como cada día.
Antes de dormir -es una costumbre- he abierto un libro nuevo por una página al azar:
“una ley de la naturaleza es más una prohibición que una obligación”.
Ahora escribo desde lo más profundo y plácido del sueño.
09/03/2009
Lulin
Lucio Anneo Séneca
01/03/2009
La Vida y sus Nichos.

En 1983, en la casa de Konrad Lorentz, tuvo lugar una reunión moderada por Franz Kreuzer en la que conversaron dos amigos de infancia y adolescencia: Karl Popper y Konrad Lorentz.
El resultado de esta reunión fue un librito titulado "El Porvenir está Abierto", cuya primera parte quedó plasmada con el título "Conversación al Amor de la Lumbre".
La conversación giró en torno a la vida como aventura, el aprendizaje a través de la aventura y la investigación, lenguaje e intelecto o el pensamiento y la existencia, todo ello expuesto bajo los puntos de vista de dos hombres, con especialidades distintas, cuyas opiniones matizan con claridad, elegancia y sencillez.
Traigo un fragmento de la Conversación bajo el tema "Nichos no encontrados, sino inventados", que es uno de mis favoritos.
Popper: (...) desde el principio, probablemente gracias a la selección darwinista, la vida busca un mundo mejor. Tú Konrad hablas de nichos ecológicos. Esta es una de mis expresiones favoritas. Si no te importa, sólo en un aspecto me parece criticable tu aserto: hablas de nichos ecológicos "ocupados". Al oírte, parece que esos nichos ecológicos existieran ya de antemano. Y no es así. Los nichos ecológicos son inventados por la vida.
Lorenz: Completamente de acuerdo.
Popper: Cualquier cosa puede existir de antemano. Pero un nicho ecológico existe sólo por obra y gracia de la vida. La vida espera, la vida actúa, como si tuviera la esperanza de encontrar un mundo mejor, de encontrar mejores nichos ecológicos. Plantas y animales están dispuestos a emprender la aventura de encontrar un nicho ecológico nuevo. Y los que toman semejante iniciativa logran, a través de la selección, alcanzar un nivel superior.
Lorentz: Exacto.
Popper: los seres sin iniciativa, sin curiosidad, sin fantasía, se ven obligados a luchar por unos nichos ecológicos ya ocupados; por el contrario, aquellos que están dotados de iniciativa tienen a su disposición unos nichos ecológicos recién inventados. Y lo más interesante es que los nichos ecológicos son construidos desde un principio por los seres vivos. Por otra parte, me gustaría hacer un pequeño comentario al respecto: a mi juicio, se habla demasiado de "alienación". Yo diría que es la propia vida la que constantemente busca la alienación, la que constantemente está alejándose de su nicho ecológico natural al lanzarse a la aventura de meterse en un nicho ajeno. Cuando el gen desnudo inventa una membrana o cuando nosotros nos ponemos un abrigo, asistimos a un fenómeno de alienación respecto a lo que es la desnudez. Hablar de alienación lo considero peligroso y ridículo. Se trata de una aventura de la vida, que se enfrenta a circunstancias nuevas y extrañas que ella misma se encarga de buscar. Y ello desempeña un papel fundamental en la evolución hacia un estadio superior. No es que aclare por completo la evolución hacia ese estado superior, pero desempeña un papel decisivo.
Kreuzer: Y según ha dicho usted, profesor Lorenz, no hay nada más absurdo que la frase de Ben Akiba: "Todo ha existido ya".
Lorenz: Sí. Yo digo, en cambio: "Nada ha existido ya".
Popper: completamente de acuerdo.
Lorenz: ¡Hombre, al fin y al cabo hallo un puerto de claridad! Me refiero a la idea de que, quien se arriesga a salir del nivel de adaptación, alcanza un nivel superior, en caso de tener éxito. Y lo que saco yo de esta conversación es una idea, realmente nueva, que me parece además interesantísima. Me viene a la cabeza, a modo de ejemplo, la manera en que pueden superarse las hendiduras de las rocas marinas. Es muy fácil concebir un animal que sepa salir adelante en medio de estas grietas. Las estrellas de mar, sin ir más lejos, están capacitadas para ello, y también los caracoles. Por otra parte es fácil concebir un animal capaz de nadar muy deprisa, se me ocurre por ejemplo los quetognatos Sagitta. Pero si buscamos un animal capaz de salir adelante entre las grietas, o mejor aún, que se las aprenda de memoria, pero que además sepa nadar deprisa, hemos de pasar a los peces de los arrecifes coralinos más inteligentes: se necesita un nivel superior para superar como es debido el problema de las hendiduras de las rocas. Pues bien, estoy de acuerdo contigo en que evidentemente todo ser vivo se construye su propia nicho ecológico, y lo hace eligiéndolo entre varios posibles. Y eso de que los amantes del riesgo logran ascender un peldaño coincide exactamente con mi sensación de que todo ser vivo debe inventar algo nuevo, afrontar un riesgo, y que ese riesgo será mayor cuanto más arriba quiera llegar.
Popper: por eso protestaba yo antes contra lo de la "seguridad".
Lorenz: y con toda razón.
La segunda parte del libro está dedicada a una ponencia que leyó Popper en el simposio de Viena en 1986 con motivo de su ochenta aniversario.
Dejo aquí la reseña de un libro interesante y revelador. Muy nutritivo a mi modo de ver.
Título: "El Porvenir está Abierto", Metatemas, Libros para pensar la Ciencia, de la colección dirigida por Jorge Wagensberg.
22/02/2009
El Escéptico: "a salvo de nada"

La experiencia diaria consumió esas delicias y el tiempo hizo lo propio eliminando los restos y ocultando los rastros.
Al poco de quedarse sin tesoro se dio cuenta de lo influenciables que son los humanos. En aquél momento, desde luego, él lo era tanto o más que su mejor amigo, Doroteo.
Invirtió en curiosidad. Y se sintió a salvo.
Tras solitarios paseos por el parque, muchas lecturas y largas cavilaciones nocturnas acabó por perder los pocos ahorros que le quedaban de ingenuidad o de inocencia. Lógicamente, al principio se hizo incrédulo, y a conciencia. Como esta actitud no le apasionaba, tomó posiciones más moderadas llegando a poner en duda todo o casi todo, aunque dando crédito únicamente a lo que le interesaba de veras.
Se había vuelto un escéptico en el proceso que fue derivando de una no muy larga experiencia. Y... estaba a salvo.
Aquello que tanto le interesó formaba y forma parte de una realidad en la que no se repara habitualmente, y trataba y trata, simplemente, de por qué ocurren todas las cosas que nos rodean a diario. En aquel momento se abrió inevitablemente un nuevo canal por el que pudieron entrar vida y sueños. Sí, sueños; más sueños que vida en sentido coloquial, o tradicional. Continuaba a salvo.
Al decantarse por el escepticismo se garantizó un estado, a su criterio, de saludable inquietud; fue una inclinación a la que le empujó más la necesidad de satisfacer interrogantes que la pura higiene. "Sinceramente", estaba a salvo.
No acabó aquí la cosa, porque hoy sabe que no está a salvo, pues con el paso de los años ha ido encontrado que todas las creencias humanas actúan como preciosos salvavidas: “¿Es posible?”
Hoy afirma que cada ser humano es un bote que transita el loco y sorprendente mar de la vida: "somos una suerte de héroes siempre amenazados por el peligro de ser arrastrados por alguna corriente potencialmente tan inflexible como su contraria."
“No se está a salvo de nada”, dice; al menos, él cree en que no lo está: “¡Doroteo! ¿Doroteo?”
14/02/2009
Volver a la Orilla
11/01/2009
Invertir en Cerebro

He escuchado decir a Punset que no podemos pensar el futuro sino desde el pasado. La causa, creo recordar, está en el cerebro. Esto me hace reflexionar un poco y acordarme de lo que decía Ortega: el hombre es un ser histórico.
Al poco de nacer somos bombardeados por una cultura, cuyos convencionalismos van imprimiendo con el tiempo, por dentro y por fuera de cada uno de nosotros, un tatuaje distintivo de la comunidad a la que pertenecemos. El sistema cultural que nos baña nos hace amantes de la estabilidad y algo más sedentarios de la cuenta; quizá porque es lo más cómodo. Esto -parece- es lo normal.
En el fondo me rebelo contra el tipo de especialización que impone una determinada forma de vida que nos está volviendo demasiado rígidos. Nuestra voluntad ha echado raíces en un sustrato repleto de normas, costumbres, ideas y creencias. Para que la cosa se mantenga -curiosamente, lo llamamos avance- parece que hay que cumplir con las ideas establecidas a pies juntillas. Y si en algún punto se está en desacuerdo y se propone algo nuevo surge un conflicto que, según se trate, se resolverá después de mucho tiempo. Esto se aprecia mejor observando grupos pequeños, como, por ejemplo, los grupos políticos (pido disculpas por la horrible palabra y sus implicaciones). He observado que en éstos impera una ideología determinada y es difícil hacer aportaciones nuevas o mejores (es decir, fuera de programa), porque se vulneraría el espíritu del grupo. Esto mismo también lo he observado en otros ámbitos.
Parece que lo que ofrece credibilidad (refugio, confianza) es la seguridad con la que se afirma una soberana tontería, más que la exposición con reservas de una propuesta abierta e inteligente.
Cuando nos educaron en un estilo concreto nos entregaron una llave (de las muchas que hay) con la que acceder al mundo, para desenvolvernos dentro de él con cierta fortuna. Pero, el mundo cambió más rápido de lo que se había estimado. En realidad, no se trataba solamente de instalarse en el mundo con una herramienta cultural aislada, sino que además estábamos obligados –y esto no se nos dijo- a solucionar los problemas que nos iríamos encontrando al ejercer el oficio de vivir.
Es cierto que muchos problemas se repiten y para ellos existen soluciones estándar más o menos efectivas. Pero las experiencias propias y las de otros demuestran que surgen otros muchos conflictos nuevos y diferentes, para los que todavía no existen fórmulas conocidas o bien experimentadas.
La necesidad, los instintos, la observación... etc. y el buen uso del cerebro, nos permiten ser previsores. Tenemos capacidad y datos de sobra para imaginar lo que todavía no ha sucedido, pero puede acontecer.
Creo que el cerebro es uno de los inventos estrella de la naturaleza - el primero fue la vida-, porque posee plasticidad y un potencial enorme. Hacerlo prisionero del prejuicio y de la costumbre, hasta el punto de dejar yermo el sembrado donde germina el pensamiento, me parece un crimen. Nos sobra inteligencia para poder hacerlo mejor, de esto estoy segura.
Me encuentro en la recta final de exámenes, de modo que no podré asomarme en unas semanas por la blogosfera. Hasta mediados de febrero.
Un saludo desde la nave.
31/12/2008
Notas de
(Primera Nota)
Los Tiempos
Presente
La vida se puede describir desde muchos puntos de vista, como el de la biología, el que sobrecoge desde futilidad astronómica o a través de la literatura. Desde el ámbito histórico parece que la vida cuenta poco, porque se convierte en un mero análisis del acontecer humano con pretensiones de objetividad. La vida es un asunto serio del que participa cada individuo. Y, en general, el mundo también lo es aunque no todos los individuos participen en su marcha. Aunque, con ciertos personajes los destinos del mundo no siempre se rigen por entidades humanas sino por individuos.
Pasado
Futuro
El Espíritu
Pioneros de nosotros mismos.
21/12/2008
Un Mensaje Universal...
18/12/2008
Hablar de oido.

Desde hace unos días ando enredada entre un revoltijo de recuerdos que salen y entran sin llamar, y creo necesario atenderlos a todos. Lógicamente, los recuerdos me llegan del brazo de alguna conclusión que quedó archivada con ellos. Mal llamada conclusión, mejor digo idea. Conclusión me sugiere "cerrado", "terminado". Al hablar sobre el pasado solemos decir, “entonces llegué a la conclusión...". Pues, no. Prefiero ésto: “ entonces me hice la idea...".
Un día, hace algún tiempo, cuando empezó a cobrar nueva fuerza la teoría de las cuerdas, súpercuerdas y todo ese asunto de las dimensiones extras, se me ocurrió que el pensamiento bien podía ser una nueva dimensión. Seguro que ya lo había pensado alguien y no fue nada original, pero no tengo acceso a todos los artículos y libros publicados ni tengo tiempo. Probablemente, ni falta que me hace. Se me ocurrió en un momento determinado, me quedé más a gusto que el Tato y punto. Bien, pues, hoy, buscando una cita para mi otro blog he recurrido a Karl Popper, uno de mis padres espirituales, y me lo he encontrado hablando del lenguaje como de “una nueva dimensión”. Me ha sorprendido. Hasta hace un instante yo veía el lenguaje como un vehículo gracias al cual transita el pensamiento por nuestro interior y es impulsado al exterior, ya que nos permite comprender, redondear y exponer nuestras ideas.
A partir de ahora tendré que reconsiderar mis concepciones para encontrar una forma de incorporar esta idea de Popper a mi mundo. Menúdo invento el lenguaje.
16/12/2008
La Estrella del Pastor


























