7 ago. 2016

En busca de la ignorancia






Definimos como ignorancia la falta de sabiduría, es decir, no saber, carecer de conocimiento sobre algo concreto o sobre un todo. Y establecemos grados de ambas según varíe su relación de cantidad de la una con respecto a la otra, de modo que nos embarcamos en perseguir el conocimiento -que osadamente algunos se atreven a dotar de certidumbres- porque nos satisface o da lustre; aunque puede ocurrir que cierta obstinación por la sabiduría nos coloque ante el absurdo de pasar la vida huyendo de la ignorancia o, lo que es peor, ocultándola.

Hay quienes buscan la sabiduría dentro de sí, a través de caminos de disciplina para alcanzar cierto grado de espiritualidad; caminos e ideas que son cautivos del cuerpo, por lo que esas emociones idealizadas nunca abandonarán la materia que las genera... luego es un sueño, tan sueño como el mío de pilotar una nave espacial y recorrer otros mundos de ahí fuera para llegar tan lejos como me permita la imaginación; es decir, sigo aquí, en un extremo del centro de este estar dentro. Pero soñar es una maravilla y poder recordar los sueños es -al parecer- privilegio humano.
También hay quien califica a las creencias de conocimiento, y las codifica como principios incuestionables e inmutables.

Quizá hay un trozo de absurdo en todo ello, o de ignorancia. Hace mucho que el Filósofo que llora se dio cuenta de que el agua de este río que nos baña no es siempre la misma, que nada es permanente excepto el cambio y que nuestros juicios sólo tienen un valor relativo.

Hace un par de noches vi una película titulada "Pride". Cuando terminó, inmediatamente me vino a la cabeza una palabra: resistir. Y, naturalmente, se me desencadenó un torrente en la cabeza.
 La vida del ser humano sometido a su propia cultura transcurre sumergida en principios que él mismo califica como las virtudes de su civilización. Ello ha conducido a la ocultación y represión sistemática de carencias para que sólo las virtudes queden iluminadas. Ante este panorama -pienso- a la ignorancia sólo le queda resistir. Luchar para vivir con dignidad es capacidad de resistencia. Y sobrevivir también es resistir. Como sucede en Pride, si nos califican de un modo atroz hagamos nuestro el insulto y que forme parte de nuestro lema: soy ignorante, y qué; la ignorancia también es virtud, aunque la coloquemos bajo las sombras del conocimiento.

Huir de la ignorancia es un modo de ocultarla con el propósito de que sólo aflore su otra virtud, la sabiduría, un término polisémico cuyo contenido es ya como la ropa interior, pues la misma sirve con cualquier traje y para toda circunstancia. Sin apenas darnos cuenta se ha instalado lo absurdo al caer prisioneros de las palabras; como tontos, nos hemos vuelto consumidores de conocimiento y a costa de la preciosa ignorancia. La civilización occidental ha multiplicado la aparición de gurús que encuentran vetas de sabiduría en cualquier parte, mientras los más prácticos, o más incrédulos, se abrazan a las terapias mentales o físicas. Parece que nos hacen sentir bien en este drama socializante.

Digo que la ignorancia es preciosa porque es el punto de partida hacia todas partes: tiene la eterna capacidad de movilizar la curiosidad y de poner en marcha un sinfín de interrogantes. Y digo preciosa porque dudar es asumir una porción de ignorancia -lo más sabio que podemos hacer- al abordar nuestro pequeño y frágil conocimiento del mundo en el que existimos, éste tan dramático también y tan plagado de lo que todavía no sabemos.
En definitiva, se trata de buscar la ignorancia, salir a su encuentro y hurgar en ella: tiene consecuencias.

Soñar nos hace sentir distintos cuando lo que somos está atado a lo que nos rodea. Y los antiguos "sabios" soñaron mucho. Me pregunto si es la sabiduría una forma de sumisión a la ignorancia, de modo análogo a como nos ocurre con las pasiones. Seguiré pensando en ello.



2 comentarios:

Carz dijo...

Hola paisana,

Una gran alegría saber de ti en el blog. Además, te dejo algunas notas a vuela pluma:

Han pasado casi tres años desde tu anterior publicación en el blog (si bien admito que he aprendido cuando me ha llegado el mensaje de que "Mar Syvok ha actualizado...")

Ocultar la ignorancia es un oxímoron (que no una metáfora, como confunde el RAE)

Las ideas de la matería se transmiten a otros después de desorganizada la materia que las enunció. (Esto me ha hecho recordar que Penrose mantuvo -no sé si mantiene- una componente de computación cuántica -con decoherencia controlada- en el proceso cerebral humano). Las emociones quizá las consigan transmitir la música y los poemas.

La imaginación está amplificada por los errores de sinapsis (si no admitimos la hipóteis penrrousiana)

El campo de Higgs es una falacia como lo fue la teoría del éter a finales del diecinueve.

Me has recordado a nuestro difunto Ángel González ..."los más dialécticos los mutimillonarios '\n' nunca se bañan dos veces en el mismo traje de baño"

La ignorancia nunca es virtud, aunque pueda resultar cómoda (y la comodidad parezca virtuosa). Para entender a Thatcher y Reagan (y el desastre que iniciaron) te recomiendo el blog del profesor Vicenç Navarro. No he visto "Pride", pero la pongo en descarga ahora mismo. La sabiduría es conocimiento, como hacer fuego, o recolocar un miembro luxado, o cosntruir la falaz teoría del campo de Higgs, pero la es necesariamente sabiduría pura y práctica, parafraseando a Kant.

El conocimiento erróneo no es sabiduría, y lastra (como el jodido campo de Giggs). Y te doy la razón: fuera de sistemas axiomáticos no existe la verdad absoluta (y Gödel nos demuestra que tampoco en tales sistemas podemos demostrar TODO lo cierto sin que podamos evitar demostrar ALGO falso)

Bueno, me despido, pero ha sido un placer leerte. Esta semana del tirón a Galicia, a la "Costa da morte", cruzando la Cantabria del Faro del caballo o de Covalanas. Parece que a los mediterráneos taciturnos nos embriaga la bruma atlántico-cántabra.

Un beso.


PS.- No voy a releer lo escrito.
PSS.- Ah, esta semana vi "Mary and Max ": quizás te guste (si no la has visto)

Sal T dijo...

Cómo me siguen encantando tus reflexiones!!! Y qué bien se está aquí. Curioso que cuando vi no hace mucho Pride, se desató un ciclón también en mi, una sacudida brutal. Solo que tú lo has expresado mucho mejor. Abrazo Hipatía. Y sí habrá que resistir;)