31 oct. 2008

Meditaciones



He descubierto que se puede dejar de querer a una persona, involuntariamente.
Nunca hablo del amor, es cierto, porque no he encontrado las suficientes palabras en las que me cuajen todos los sentimientos. Hay quien tiene mucha facilidad o sensibilidad, lo reconozco, o mucho acumulado y, generosamente, lo va soltando mientras camina.
Se deja de querer por muchos motivos; pero en mi caso ha sido por realizar alguien un acto malicioso contra otra persona, a quien por cierto no conozco, y su intención es para mí incomprensible. ¡Y presumía de ello, con orgullo! Pues sí; se puede dejar de querer porque, aún conocidos el motivo y empeño que empujaban su actuación, por más que me esfuerce, no los comprendo.

A veces pienso que somos mendigos del amor. Digo mendigos por la forma en que lo buscamos, tan desesperadamente... que su falta muchas veces conduce a la muerte, como si nos faltase el alimento más básico. Como mendigos podemos pedir comida, compañía, amor... somos animales de sangre caliente, es lógico; y cada vez necesitamos más para sobrevivir.

Quisiera encontrar una palabra que contenga esa ausencia del no-querer. Debería existir una expresión contraria a querer que no tenga que ver con el odio, la indiferencia ni comparta raíz siquiera. Si lo contrario de maldad es bondad, lo contrario de malicia será buenicia. Y para no-querer.... preciso de una palabra -una metáfora quizá- que me sirva para nombrar esa... “cosa”.

Creo que la corona a la mendicidad humana se la voy a poner a la comprensión: comprender a otros y ser comprendidos.
No pido pan. No pido amor. Solo pido Comprensión. Hoy es mi reina.
Fotografía: web

9 comentarios:

Only dijo...

Desencanto, decepción y desilusión son tres palabras que rondan algo parecido, tristes descubrimientos que hacemos a veces.

Yo creo que, a pesar de todo, abren los ojos a poder ver con más claridad. Sólo hay que seguir creyendo...con fuerza.

Un besito

Carz dijo...

"Desafecto", en su primera acepción en el DRAE. Yo, en principio, puedo sentir indiferencia por la alegría de personas que no conozco o que, conociéndolas, me caen mal. Pero no recuerdo que el dolor de nadie me haya resultado indiferente; en el dolor, nadie puede serme ajeno.

Un beso, paisana.

sallopilig ref dijo...

querida hipatía, también eso es realidad, y también es "ciencia".

Pero... ciencia para asimilarla con paciencia, sin poder modificarla.

Importante descubrir con ello nuestra actitud. Nunca sabemos donde o cuando se presenta una persona, y nos detiene la mirada y el pensamiento, por su humanidad. No te pene.

Saludos desde Ganímedes.

Anónimo dijo...

Hola Reina,

Vuelvo a tu blog muchos meses después, o tal vez un año, no sé.
Y qué sorpresa encontrame con un declaración tan intima.

No puedo añadir mucho a lo que dices, de hecho creo que tampoco vale mucho la pena hacerlo, pero sí puedo decirte que me encantó reencontrarme contigo de nuevo.

Besos y hasta pronto

Cyllan dijo...

Hola por aquí, se puede? :)
Me gustan tus meditaciones. Me dio que pensar eso de los mendigos del amor. Precisamente hoy andaba escribiendo yo que no puedo vivir sin amor, mmm, pero creo que hay mucha gente que si puede por desgracia.
Lo de la comprensión es bien cierto, yo lo llamo cierta actitud pero creo que quiero decir lo mismo que tú.

Oye me parece muy interesante tu apartado estaciones espaciales, lo voy a revisar a fondo ;)

Saluditos desde el cabo a la nave.

Le Santi dijo...

Hay una novelista de origen egipcio de cuyo nombre no me acuerdo que escribió una novela de cuyo nombre tampoco me acuerdo que menciona ocho maneras diferentes de nombrar al amor en árabe. Es crítico que escribía la reseña sobre la novela reflexionó que en castellano tenemos una sola, lo que nos obliga a acompañar la palabra siempre con algún adjetivo para lograr precisar la idea. ¿No habrá en árabe alguna palabra para el desamor que exprese eso que no puedes?

Hilvanes Y Retales dijo...

"Quisiera encontrar una palabra que contenga esa ausencia del no-querer". yo siempre digo que existe un estado neutro entre el amar y el no amar. Pero tampoco sé que nombre dar a este tercer estado.

Mateo Bellido Rojas dijo...

He pasado por tus post más recientes y tengo que confesar que me ha sorprendido encontrar éste. No esperaba confesiones tan íntimas. Y me han gustado tus reflexiones. Yo tampoco encuentro la palabra -desafecto, como te han propuesto, está bien. Pero, yo creo que en el amor pasa como con la temperatura, después de 0º hay infinitos números negativos. Es imposible "no amar" absolutamente.
Besos.
Y me hizo ilusión que te pasaras a visitarme.

Carlos dijo...

La expresión contraria a querer que más se me antoja, es el olvido, entendiéndolo como el destierro de nuestros afectos.