22 oct. 2008

Evolucionismo Trasnochado

Encontrábame esta tarde estudiando, cuando en uno de los textos aconsejados por la Facultad para una asignatura me he topado con un fragmento que, si al principio ha despertado mi sorpresa, al final me ha hecho estallar en carcajadas.
El capítulo en cuestión trata de dar una visión histórica de las investigaciones en el Arte Prehistórico y analiza el contexto ideológico de una época determinada en España.

He puesto el fragmento prácticamente entero pues me parece que no tiene desperdicio.


"En 1875, durante la Segunda Cuestión Universitaria, Augusto González de Linares, traductor de Darwin e introductor del darwinismo en España, fue separado por el marqués de Orovio de su cátedra de la Universidad de Santiago tras una fuerte polémica con los sectores más integristas de la ciudad.
Estas posiciones fundamentalistas no desaparecieron con el siglo XIX. Curiosamente, aún después de la aceptación “oficial” de Altamira (1902) los estudios sobre Prehistoria antediluviana estaban “mal vistos” en los ambientes más conservadores por su supuesta interferencia con la narración bíblica. Incluso en 1923 una mediación del equipo investigador que se encontraba trabajando en la famosa cueva de Santillana del Mar, que integraba o contaba con el apoyo tanto de sacerdotes (H. Breuil, H. Obermaier) como miembros de la nobleza de reconocida ideología católica (conde de la Vega del Sella, duque de Alba), evitó una condena expresa del evolucionismo por parte la Santa Sede, condena que, a no dudarlo, hubiera influido negativamente en la posterior implantación de la Prehistoria en España.
Sin embargo, ni siquiera todos los religiosos estuvieron a salvo de represalias: en 1924 Jose Miguel de Barandiarán vio relegada su labor en el Seminario de Vitoria tanto por cuestiones ideológicas, en las que se reflejaba la actitud de una parte de la jerarquía religiosa crítica ante el hombre prehistórico, como por la actitud de una clase política que sesgadamente ligaba el estudio del pasado vasco con el separatismo. Como consecuencia de una prohibición expresa de sus superiores, la sede de Eusko-Folklore debió dejar el seminario para instalarse en la Escuela de Arte y Oficios de la capital alavesa.
Pese a la dedicación al Paleolítico de profesionales tan poco sospechosos de heterodoxia política como Julio Martínez Santa-Olalla, la posguerra española no llegó a superar el miedo al “mono” y tanto en los textos como en las exposiciones académicas se pasaba de puntillas sobre cualquier tema que pudiera rozar, por remotamente que fuera, el discurso creacionista (Moure Romanillo, 1996a).
Cuando en los años 70 ejercíamos la ardua labor de doctorado y “penenariaje”, el órgano de expresión de un grupo político no precisamente progresista expresaba aún su más que vehemente escándalo e indignación porque desde la Universidad se explicase el “evolucionismo trasnochado y ateo”. Personalmente sé lo que es un ateo trasnochador, un evolucionista trasnochador, un trasnochador evolucionista y un ateo, pero lo del evolucionismo trasnochado y ateo nunca he llegado a entenderlo en la profundidad que sin duda merece. He de reconocer, sin embargo, que a algunos de los actuales catedráticos de Prehistoria, el tema proporcionó materia para muchas risas durante los merecidos descansos en nuestras excavaciones en las cuevas cantábricas y que, sin duda, aquellos ratos y otros mejores contribuyeron a nuestra recta educación y crianza. (...)."




Acostumbrada a la seriedad o la objetividad o la asepsia (o como quiera que se llame) de esta clase de libros, encontrar esto, como digo, me ha sorprendido gratamente.
Hasta el próximo eterrizaje.

Dato bibliográfico: Arqueología del Arte Prehistórico en la Península Ibérica, de Alfonso Moure Romanillo. Proyecto Editorial: Arqueología Prehistórica. Editorial Síntesis. 1999. Fragmento: Páginas 37, 38 y 39.

1 comentario:

Rubén Ballestar dijo...

Qué cachondos.
Se me han escapado algunas risas.
Hay gente genial por ahí.
Muy interesante lo que se cuenta, por cierto.
Abrazos, Hipatia.