12 oct. 2008

Inquietudes



Parto de la idea de que la simple observación de una cosa puede alterarla. Es el Principo de Incertidumbre, enunciado por la Física: medir implica interactuar, lo cual impone una (cierta) alteración.

Me siento a gusto con la idea de incertidumbre, y de momento sigo pensando que se puede convivir con ella sin que duela. La incertidumbre, algo tan inmaterial presidiendo la realidad, resulta tan tangible que nos conduce a inventar un consuelo, también inmaterial, que lo compense: la esperanza. Los humanos no nos enfrentamos a la incertidumbre; nos defendemos de ella, cosechando esperanzas.

Constantemente, me pregunto: ¿por qué esa necesidad de atesorar seguridades? ¿Lo hemos aprendido sistemáticamente o lo llevamos en nuestros genes? ¿No serán invenciones que se nos están volviendo en contra? ¿Qué valor de supervivencia encontró la evolución en las seguridades? ¿Son una solución evolutiva (una intuición) todavía a medio camino?

Confieso que concibo la tan famosa esperanza como un proyecto al que nos hemos acostumbrado. Puede encontrarse o perderse. Merece la pena buscarla, pues puede albergar un sueño que habrá de encajar en nuestros deseos. Nos sentimos obligados a conservarla, aún sin saber qué rostro va a tener. La esperanza es, por ejemplo, un eficaz salvavidas: cuando lo hemos perdido todo, solo nos queda ella. Puede vestirse de múltiples maneras ya que es un tesoro versátil que copulará con nuestros anhelos. Y en un futuro inspirado por la realidad, dependiendo de nuestro empeño o de la fortuna, la esperanza dará sus frutos. Mantenerla siempre cerca parece ser un saludable ejercicio de higiene emocional.

La esperanza, me parece a mí, no deja de ser un pedazo de futuro al que accedemos de forma semi-inconsciente, creyendo merecerlo. A medida que se van cumpliendo los deseos, las esperanzas van modificando su campo de acción según las nuevas necesidades que vamos adquiriendo.
En definitiva, la esperanza va asociada al bien propio, a que las cosas nos salgan “bien”, según aquello con lo que nos comprometemos. Con esperanzas bajo el brazo, ya más tranquilos, nos sentamos en el mundo como con el pan "casi asegurado" y convencidos de que permanecemos activos.
Sin embargo, no puedo olvidar que la esperanza es uno más entre los proyectos de futuro que pueden ser infieles a mi sueño. Porque, dentro de la dinámica universal, un sueño es solo una bella construcción imaginativa que juega al escondite, mientras mantiene sus raíces hundidas en el presente .
Fotografía: de Google imágenes (seguramente tiene autor, pero no lo recuerdo).

4 comentarios:

Miguel Schweiz dijo...

Creo lo mismo Hipatia. Al menos como humanos la incertidumbre es la única certidumbre. Quizás no sea la esperanza, o sea esperar, no sé, sino construir en la incertidumbre constatemente. Puede que el Universo tenga un plan y entonces no sé si hacer y crear signifiquen esperar a que ese plan se vaya realizando. :) No sé.

Besos desde Orión, donde se está debatiendo la conquista de América. Hoy domingo.

Jesús Miramón dijo...

No me atrevo a hablar de inteligencia pero estoy convencido de que la esperanza, como la felicidad, es un acto reflejo de nuestra voluntad; y, a pesar del conocimiento acerca del final galáctico de nuestro planeta y la extinción de cualquier forma de vida sobre su superficie, no puedo concebir la experiencia de la existencia humana sin la presencia permanente de la esperanza o, lo que es lo mismo, sin la presencia permanente de la imaginación.

Carz dijo...

La incertidumbre es significativa para partículas elementales, pero deja de serlo para estados agregados... para nuestra escala no deja de ser más real que la creencia en una divinidad.

Otra cosa es el azar, que aunque se parezca no es incertidumbre, es desconocimiento. Y la esperanza se forja en él como la gota se forma por la tensión superficial, le es consustancial.

Y la paz, ¡¡ay!!, paisana... la paz se quiere en el abatimiento, no en la tensión de un enamoramiento, o en la que existe en cualquier acto creativo... carajo... ¿será el amor un acto de creación? digamos digamos...:-)

Un fuerte abrazo.

sallopilig ref dijo...

Por de pronto, sigue acumulando limpieza mental, que te seguirá enriqueciendo.

Pocas seguridades, eso precisamente, supone aprehender de nuestro alrededor, y de nuestro interior que también está ahí, percibiendo.

Menudo hilo has tocado.

Saludos.