28 oct 2008

Lecturas Mediterráneas


"Mi primera obra literaria fue una descripción de "un día de campo", tema de examen de mi tercer año de estudios en el colegio de los Jesuítas de Orihuela. Gané el primer premio, una medalla de plata.- Al siguiente curso, el P. Bernal comentando el anterior me dijo que no me vanagloriase de aquella recompensa porque se me había concedido por equivocación.

No sé cuál de mis libros prefiero, todavía está muy cerca de mí el último..."


Así se expresaba Gabriel Miró en su autobiografía, un hombre para quien cada día era el primer día de su vida de escritor, y cada cuartilla la primera que escribía.
De salud delicada, sensible y minucioso, introvertido y melancólico, innovador y original, este escritor alicantino que afirmaba "al empezar un libro no me propongo nada" era un mago de las palabras.
Sus obras se caracterizan por un riquísimo léxico y sorprendente adjetivación. Para él las palabras no tenían que decirlo todo sino "contenerlo todo".
Entre todas sus obras, elijo "Las Cerezas del Cementerio", novela con la que según los expertos entró en la madurez literaria, "Nómada", historia en la que (cómo no) aparece un Faro y "Libro de Sigüenza".

De las Cerezas del Cementerio traigo un evocador paisaje, para mí muy familiar:

"Los berruecos, oteros y gargantas de los cercanos montes hacían umbrías, y su misterio bajaba torvadamente sumiendo el princpio de los llanos. El riego de sol penetraba en el humo de las tinieblas, y bajo la quieta blancura producíase un alborozo de oro que resucitaba el verdor de los árboles y prados; muy remota, brillaba tendida la grandiosa espada de mar.

Imagen: Google imágenes.

1 comentario:

Hilvanes y Retales dijo...

Quiero leer Las cerezas del cementerio desde que vi a la incombustible Concha Velasco en su interpretación televisiva. Sin embargo, Gabriel Miró es un autor poco reconocido, entiendo yo, en España. Apenas se editan sus obras.

Tu post es una hermosa forma de recordarlo.