6 jul. 2007

Elefantes

Sobre los elefantes estuve ayer hablando a un amigo. Y, hoy, continuando con la lectura de Naturaleza Humana (que por cierto ya la estoy acabando) he encontrado que Mosterín habla de ciertas cualidades que hacen del elefante uno de los seres terrestres más especiales y entrañables. El autor se centra únicamente en su forma de reaccionar ante la muerte; frente a la muerte de un individuo toda la manada se preocupa y su actividad normal se ve transformada por su presencia. Lo que comenta en su libro lo hemos visto cientos de veces en los documentales, además de otros muchos comportamientos tan característicos que nos hacen calificarlos como un animal muy sentimental, solidario y de una nobleza extraordinaria.

Para mí, Elefantes, además de evocar a un simpático animal, cuyo enemigo más peligroso es el ser humano, es una Idea. Una Idea, cuya cristalización tuvo lugar cuando leí la novela Las Ríces del Cielo, que añadió una singular forma de percepcibir el mundo y que afectó definitivamente a mi vida: Elefantes.
Ya he hablado varias veces de Las Raíces del Cielo, aunque considero que son pocas si tengo en cuenta el inmenso favor que me hizo su lectura. Lo cierto es que si no hablo más es porque no quiero cansar. Soy consciente de que cada cual sintoniza sus frecuencias personales con las ideas que le convencen; es el modo de encontrar su virtud. Ortega diría al respecto que cuando alguien encuentra una idea que coincide consigo mismo la asume como verdad. (A esto de “verdad” le añadiría algún otro matiz, pero como generalidad la palabra me parece clara, me vale perfectamente.)

Sobre Las Raíces del Cielo oí hablar (en realidad, leí) por primera vez en una correspondencia publicada entre Änaís Nin y Henry Miller, hace ya más de dos décadas. Todo lo que se decían acerca de la intención del autor y sobre el libro era excelente. Por supuesto, me compré el libro; pero no fui capaz de avanzar en su lectura más allá de las cincuenta primeras páginas. Evidentemente, no estaba en sintonía con su virtud, quizá por falta de tiempo o, lo más probable, de madurez.

Es una novela con Elefantes. El autor fue un hombre que sintonizó con la virtud de estos magníficos seres, e imagino que por este motivo los eligió como protagonistas.
Romain Gary, desde luego, tenía Elefantes.

Contaré algo a grandes rasgos.

El protagonista, Morel, durante la Segunda Guerra Mundial cae prisionero junto a cuatro o cinco soldados más y es recluido en un campo de concentración. Para sobrevivir física y emocionalmente al horror, Morel y sus compañeros hacen “prácticas de libertad” disfrutando con la presencia de una simple mariposa que vuela delante de ellos.
Un soldado nazi, al percatarse de que se están tejiendo un nido de felicidad, caza la mariposa, la pisotea con su bota y fulmina el sueño de libertad que los distanciaba de la muerte. Con el fin de arruinar el ansia de libertad que mantine a los cinco soldados unidos y aún con ilusión, son confinados en un minúsculo recinto insalubre, sin apenas luz, sin jergones ni mantas y con escasos alimentos. Los carceleros acababan de asegurarles una agonía lenta que los conduciría a hasta el fin. Pero los prisioneros, para no sucumbir ante semejante suplicio, una vez más inician un ejercicio mental consistente en imaginar las siluetas de los elefantes, detenidas sobre una suave loma y recortadas sobre las rojizas luces del atardecer africano.
Con la imagen de los elefantes anclada en sus corazones, el sueño de libertad se convirtirá en su única realidad.
Al acabar la guerra, sólo uno de ellos no había podido soportar la tortura y acabó muriendo. Morel, una vez libre, se da cuenta de que está en deuda con los elefantes: les debe la vida. De modo que decide consagrar el resto de su existencia a defenderlos de las horribles matanzas a las que estaban siendo sometidos para comerciar con sus colmillos. Se instala en el corazón de África, donde el protagonista no atenderá a ninguna otra causa. Morel solo tiene Elefantes.

(Nota: Gary en alguna de sus otras novelas hace un guiño intencionado a los Elefantes, nombrándolos fuera de su contexto normal.)


24 comentarios:

Dani Moscugat dijo...

No solamente su relación con la inminente presencia de la muerte es especial y curiosamente significativa, también lo es su relación con el entorno y con la vida. Es sorprendentemente respetuoso , permisivo y versátil. Pero, como las particularidades de otros muchos animales, debiéramos tener más en cuenta, tenido en aprieto la evidente mengua de su especie, como la de otros tantos animalejos de la faz de la tierra.
Saludos moscugaéticos.

peregrina dijo...

Querida tocaya, hablemos de elefantes, me gusta mucho. Hay un libro de poemas llamado #la tarde del elefante" De Luis Benítez.(bello)

Hay una preciosa canción de cuna con elefantes!

El elefante lloraba

porque no quería dormir...

-Duerme, elefantito mío,

que la luna te va a oir...

-Papá elefante está cerca,

se oye en el manglar mugir;

duerme, elefantito mío,

que la luna te va a oir...

El elefante lloraba

(¡con un aire de infeliz!)

y alzaba la trompa al viento...

Parecía que en la luna

se limpiaba la nariz...
(yo la desafino, disculpa)

Escribí un cuento sobre un hombre al que le dejan un elefante como parte de pago! ( mira qué recuerdo!)

Pero lo mejor de todo es como lo dices tú, reina, que con bellas palabras me has traído esa novela con elefantes.
Un abrazo preciosa.
Larga vida y properidad!

Carz dijo...

Ante una situación límite en la que uno no puede actuar, sólo cabe una postura: la evasión, aunque sólo pueda ser mental.
En otro tipo de situaciones, en las que aún se alberga la creencia de poder actuar, aunque tengan consecuencias menos definitivas, pueden resultar más angustiosas porque la mente se tortura intentando encontrar una salida o, como mínimo, justificando la existencia de un hilo de esperanza.
Esta reflexión me lleva rondando hace años, y las conclusiones que descarnadamente alcanzao me hacen sentir miedo de la capacidad de raciocinio. Aunque en mi interior aparecen meridianas, abjuro de ellas en pro del concepto de ser humano. Para mí, se trata de una grave cuestión de conciencia.
Ver a los elefantes en su hábitat, cruzando el río Ewaso Nyiro en la reserva kenyata de Samburu, es una sensación parecida a la vuelta a un origen remoto. Una sensación de paz, sólo alterada por la certeza de haber visto las manadas de leonas en las inmediaciones y algún que otro leopardo y cocodrilo.
Los elefantes, son animales que parecen reconocer los esqueletos de su especie y que presentan un comportamiento que, según nuestros patrones culturales, podríamos catalogar de reverencial. Uno entonces se pregunta qué pasará por la cabeza de esos animales en tales momentos, con la tranquilidad de que no te harán ningún daño si tú no les molestas. Ojalá pudiera decirse lo mismo de los humanos.

Un abrazo

peregrina dijo...

Nota
mi querida... el tema es muy angustiante para mí en este momento, sólo quise irme de él y me quedé con una palabra ...elefante.
Un abrazo, querida.

Lady Zurikat dijo...

Rumbo estelar 4.0.1. y vengo aqui, con mi gata de copiloto y me encuentro con los elefantes! La libertad de la mente y los elefantes. Lo bueno de haber vivido durante mucho tiempo en un pueblo pequeño y atrasado, donde no pasa nunca nada mas que algun tren a las cansadas, fue que una vez se detuvo un viejo circo en el amplio predio de la estacion y dejaron a los animales casi libres. Ya no era una niña, sino una adolescente flaca y sin gracia, pero me acerque a una elefanta, le toque su piel cuarteada, hable con el cuidador, y al final, como despedida, la elefanta decidio estampar su trompa contra mi mejilla y me dio un aspirado beso.
Casi me derrito.
Junto con acariciar pumas, recibir besos de ellos, tocar un pinguino, son mis grandes experiencias trascendentales vividas con un amigo de cuatro patas!

modes amestoy dijo...

bella historia y bellos animales.
Gracias por tus palabras en mi blog. Se agradecen y espero que lo hayas pasado bien en la celebración.
Un abrazo

Carlos dijo...

Vitus Droscher, etólogo alemán, cuenta que un granjero sudafricano vio cómo una manda de elefantes cruzaba sus sembrados de maíz, con la consecuente devastación. Entonces tomó un poderoso fusil, apuntó sobre la hembra líder del grupo, y disparó. Una, dos, tres veces.

Aquella mole inmensa se derrumbó herida de muerte, en medio del barritar aterrado de los otros elefantes que vacilaron un momento pero terminaron por huir. Enseguida el granjero dio la orden de descuartizar al animal, montar aquella masa sanguinolenta en un camión y arrojarla a un basurero distante cuatro kilómetros de su granja.

Esa misma noche una extraña mezcla de ruidos desordenados inundó la atmósfera: eran los elefantes que regresaban y traían en sus trompas, agitándolos contra el viento, los restos despedazados de su compañera muerta, en medio de un barritar sordo y adolorido.
Los elefantes iban unos tras otros, en una patética procesión fúnebre, y llegaron hasta el lugar donde la hembra había caído muerta. Entonces dispusieron sus restos sobre una pila y los cubrieron con ramas y algo de la tierra polvorienta. Y así estuvieron durante tres días, dando profundas muestras de dolor.

El granjero, dice Droscher, no volvió a disparar.

Hipatia de Alejandría dijo...

Carlos, la historia me parece espeluznante al principio y escalofriante después. No obstante, hay muchísima belleza en la parte que concierne al comportamiento de la manada, profundamente afectada en su sentimiento.
Muchísimas gracias, amigo.

Javier Villegas dijo...

El elefante sin duda es un animal muy inteligente, de su vida se puede aprender mucho de ellos, me fascina el hecho de que pueden comunicarse a kilometros entr ellos con una frecuencia de sonido que nuestros oidos no alcanzan a percibir.

Pescador dijo...

A lo mejor podríamos intentar ser un elefante un día, pensar como un elefante, comer como un elefante, caminar, pensar, vivir....quizas ese día nos podría dar un momento de sabiduría....
Un abrazo de mi caleta de elefante marino

RA dijo...

Hola ipatía,

He estado visitando el blog de tu hija. Parece lista y muy linda.

Saludos,
Ra

Anónimo dijo...

Te gusta Cyrano, te gusta la naturaleza, te gusta Star Trek... me parece que no voy a volver a esta página o acabaré enamorandome de ti.

Tienes un blog precioso.

Un besote.

Blas cubells: www.blascubells.com

erato dijo...

Apasionante una vez más hipatía. Lo anoto, porque además las pocas pinceladas que tenía sobre los elefantes y su muerte siempre captaron mi atención. Gracias por traernoslo rubia. Sigo diciendo que tienes un blog como tu cabeza: Fascinante. Un abrazo que te llegue

Marta dijo...

Hola Hipatia,

La sensación o la ilusión por la libertad está en nosotros mismos, en sabernos alejarnos del contexto que nos oprime. Hay ocasiones en que se consigue, pero la vuelta a la realidad te recuerda la condena.

En el libro que nos relatas, lo que se pone de manifiesto es la gran capacidad del ser humano por salir, sea físicamente, sea mentalmente, de la opresión. ¿Recuerdas la película "La vida es bella", donde el padre hace lo posible para que su hijo no se percate que está en un campo de concentración, mejor dicho, de exterminio?.

Pues tu historia me la ha recordado.

Es impresionante lo que relatas, y sobre todo, porqué el elefante está en sus dominios y es el hombre quien los ha invadido y no los respeta.

Genial, como siempre, a la vez que agradezco tu visita a Cuadernos. Con respecto a la serie de televisión, que comparándola con la de hoy, no era tan triste, y había programas de gran calidad que han hecho historia, la serie se llamaba "Historias para no dormir", y esos actores eran especialistas en ella.

Y si, fue curiosa esa reflexión que hice, porqué tenía la idea para otro post, que pondré esta semana, pero como buscaba otro disco, me salió este. The Alan Parsons Project tenia calidad e imaginación, y supieron complementar a la perfección música y técnica. Pero, todo queda en el olvido.

Un besazo con pensamientos chocolateros desde Planeta Tierra, mar Mediterráneo para ser más concretos y hasta la próxima.

Marta dijo...

HIPATIAAAAAA

Que estoy en el curreeeee y eres una tentasiónnnnnn!!!!

Que si recuerdo ELO?, No veas la cantidad de veces que pongo su CD, aunque también tengo versiones en vinilo. ELO era música ideal para ferias y autos de choqueeeeee!!!!

Pero ahora, te voy ha hacer memoria de otro: ¿Recuerdas a Red Bone y "la reina bruja de Nueva Orleans"?. De vez en cuando la pongo. Y también hay otro grupo que le he recordado a Pilar: Génesis con Peter Gabriel i Phil Colins. ¿¿¿NO ERAN GENIALES???

A ver que sale del Baúl de los recuerdos (eso lo cantaba Karina, y también me agrada.

Aquí, la tierra y el mar. Un besazo

Azazel dijo...

Cada cual tiene sus 'Elefantes' y sin ellos no soportaríamos el transcurrir de un solo segundo...

Gracias por ampliar mi manada...

RA dijo...

Hola Hipatía,

Me has comentado en mi blog que vas a venir a Vitoria en Verano. Avisa con tiempo a ver si podemos tomar unos pinchos y un vino con mi tio.

Besos,
Ra

FRAC dijo...

Lo que más me sorprende del elefante es que, siendo un animal tan poderoso físicamente, jamás use su fuerza. Afortunadamente, no necesita matar para comer; esto le ahorra muchos problemas, y le permite vivir en paz.

Muy buena la idea de Elefantes como concepto.
Y muy bueno el post, de principio a fin.

fiorella dijo...

Lo leì y no pude comentar,me salieron al paso muchos recuerdos.Dos cosas,una, que los elefantes nunca olvidan quien los ha tratado mal,pase el tiempo que pase y la otra es que los presos polìticos contaban luego de pasar penurias de todo tipo que hacìan algo similiar a lo que vos contàs, un ruidito,un bichito de la humedad,algo que ayudara a sobrellevar un cautiverio en soledad y en condiciones inhumanas totales.Un beso

Goathemala dijo...

Siempre me ha gustado la magneficiencia de este animal. Por eso he disfrutado tu entrada tanto. No conozco el libre pero, ten a ciencia cierta, que apenas pueda lo googlearé y lo acabaré comprando. Seguro.

La imagen de los prisioneros imaginando elefantes en la celda es impagable, gracias.

Saludos.

Adrianófanes dijo...

Muy interesante post. Y pensar que surgió de algo tan simple como un elefante, ja...Me quedo con la afirmación de Ortega, a quien le atribuyo también otras verdades que no es preciso destacar en este post.

Podría decirte que en mi idea de elefante, encuentro la connotación de un animal simpático, quizás por ser grandote, tranquilo, y bastante torpe en sus movimientos. Eso lo hace entrañable...También por ser inofensivo...

Un saludo que viaja hasta tu enterprise!!!

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

hola, te convido a leer mis poesias (historias cortitas)...

nois de lean dijo...

el elefante, tan noble y poderoso es uno de los animales más pacientes y dóciles. guardían del elemento tierra, ganesh entre su reino.

La Rata Paleolítica dijo...

Encantadora entrada. Gracias por el apunte.
Solo a;adir un par de cosillas quiz'as. Los elefantes pueden ser muy peligrosos, segun circunstancias, nada de d'ociles, y en absoluto torpes, ni un poquito siquiera. Saben muy bien donde y como ponen la pata, y ese increible organo que llamamos trompa, a parte de muy complicado, les permite cojer una aguja del suelo.
Preciosa historia. Me encantaria leer el libro.
Un beso.