6 jun. 2007

Tras la Estela del Futuro.

“A la ciencia hay que ordeñarla, no temerla.
Los ecos del Big Bang retumban todavía en las partículas de que estamos hechos. Nuestra composición química es más afin a la cósmica que a la terrestre. Por el hidrógeno que llevamos dentro, somos hijos de la luz. Por los otros elementos, somos polvo de estrellas.

El microcosmos de nuestro cuerpo es el compendio de la historia del macrocosmos, como los clásicos no se cansaron de subrayar.
Platón pensaba que nuestra alma es un ángel caído; Aristóteles, que el cerebro es un refrigerador que enfría la sangre excesivamente caliente; Descartes, que la glándula pineal es el lugar imposible donde un alma etérea interacciona con un cuerpo burdamente mecánico. Tenemos que admirar su noble ambición cognitiva, pero no podemos comulgar con sus doctrinas fallidas.

El humanismo que necesitamos está aún por hacer.
Nuestro cerebro tiene el mismo número de neuronas que estrellas tiene nuestra galaxia, y a través de sus innumerables conexiones circula la savia de la información mediante procesos apenas descifrados, pero percibidos por dentro como conciencia. Nuestro cerebro es el lugar de la autoconciencia, el foco de las nuevas humanidades y el gran reto lanzado a la ciencia actual.”

Jesús Mosterín
“Ciencia y Humanidades”

19 comentarios:

Escéptico dijo...

El problema es que se deje ordeñar. Porque a veces se revuelve y te cocea.

No te conté, sirena, pero mi abuelo era vaquero.

RA dijo...

Bonita comparación entre las neuronas y las estrellas.

Me han gustado mucho las fotos que tienes puestas.

Una de las cosas que me encanta es tumbarme de noche y observar las estrellas. Probaré a cerrar los ojos e intentar ver a través de mis neuronas.

Un abrazo y gracias por tu comentario en mi blog.

Carz dijo...

Sí, pero a menudo envidio al lapón que sabe distinguir 40 tonalidades de blanco e ignora todo sobre el cosmos.

Vamos, que, entre dos grados de ignorancia, a veces prefiero la sencilla, porque intentar comprender la consciencia mediante ecuaciones de onda, genera más preguntas que respuestas.

Saludos.

Hipatia de Alejandría dijo...

Joan:
es cierto: prueba y error; los ensayos tienen ese inconveniente.
Gracias por venir y por llamarme sirena que ¡me encanta!

Ra:
eres un poeta: "Probaré a cerrar los ojos e intentar ver a través de mis neuronas."
Me ha gustado muchísimo esto que has puesto.
Gracias a tí también por tu visita.

Carz:
Toda mi vida gira en torno a la pregunta; aunque, a veces también busco la sencillez -solo cuando estoy saturada- como una forma de descanso.
Gracias por tu vista.

FRAC dijo...

Amén. Este texto es casi una oración. Excelente.
Resulta esperanzador comprobar hacia donde apunta el nuevo humanismo.
La ciencia es generativa de preguntas. A veces también obtiene respuestas.

Hipatia, ¿has terminado el libro?
.

Hipatia de Alejandría dijo...

Hola Frac:

Exacto, es casi como una oración. Releerlo me pone la moral por las nubes, por eso lo he puesto.

Todavía no he terminado el libro; voy por la página 231 de 400 que tiene. Lo leo despacio, degustando y repitiendo platos.

Este texto del post no es de "Naturaleza Humana"; es de un artículo del País de 1998, con título "Ciencia y Humanidades".

La verdad es que me gusta Mosterín; me gusta mucho.
Gracias pòr venir.
Un beso desde la Enter.

modes amestoy dijo...

qué similitudes entre el microcosmos y el macrocosmos...
cuántas coincidencias y qué hermosas.
Gracias por tus palabras, éstas y las otras.
Un abrazo

Carlos dijo...

...y aún así somos tan insensatos en cuestionarnos si estamos solos.

La casa de mi Padre tiene muchas moradas"
La Biblia

Miguel dijo...

Hay algo que no me ha quedado claro del texto Hipatia: “Tenemos que admirar su noble ambición cognitiva, pero no podemos comulgar con sus doctrinas fallidas.”

Y no lo comprendo porque se trata de teorías, todas con igual valor, porque precisamente el seguir desarrollándolas por el mismo o por distintos caminos es lo que le da sentido al conocimiento y desde donde está continuamente partiendo. De ahí que yo no podría aseverar como Monterín y creo que nadie de algo fallido, aunque sí inconcluso, ya que ninguna fórmula se termina jamás.

Después agrega que “ [...] la savia de información mediante procesos apenas descifrados, pero percibidos por dentro como conciencia. Nuestro cerebro es el lugar de la autoconciencia [...]” O sea que según esto que dice (Por eso lo de fallido me pareció una contradicción), todos, a través de los milenios, han ido extrayendo el conocimiento. O sea que nada se puede encerrar en la búsqueda de una teoría única y irrevocable, sino que cada pedacito extraído ha ido formando, y lo seguirá haciendo, el gran mural del saber.

A pesar de ser de ciencias, los de las neuronas me estimuló lo poético... las estrellas del cerebro. :)

Besos desde la Nasa, estamos descifrando el mensaje de la onda K3...

Dani Moscugat dijo...

Siempre me ha parecido el cuerpo humano un microcosmos universal. Tal vez las respuestas a las numerosas incógnitas que nos oculta aún el universo estén en nosotros mismos y el orgullo de la ciencia impida reconocerlo así.
Saludos mi condesa de Antaria.

Zoroastro dijo...

A mi siempre me fascinó saber que soy un extracto de estrella...
Me hace vencer cualquier 'oscuro' miedo...

Petrusdom dijo...

Somos un saco de aminoácidos que corretean por el universo buscando la vida eterna y al final descubren que sin ciencia todo se viene abajo.
Un saludo.

erato dijo...

Jolin Hipatía, se tiene que vivir más bien con una cabeza como la tuya...es un lujito. Besos y enhorabuena porque tu blog cada vez es más apasionante.

peregrina dijo...

El texto es una bella analogía y casí una una plegaía, necestamos de ese humanismo.
Un abrazo vulcano.

Adrianófanes dijo...

Bellísimo fragmento. Para creer que todavía se puede, que la humanidad tiene elementos para construir un mundo mejor sin caer en un idealismo que nos imposibilite de lograr nuestro cometido.

En las palabras de Platón, en las de Arisóteles, en la de Descartes....y en la de Hipatia de Alejandría.

El cosmos, su cosmos, es la Enterprise, :)

Lady Zurikat dijo...

Por fin abrio esto!!! Ademas de trekker (yo ya dije que soy media Klingon) veo que nos gusta Ollivier Hollmi (y habia una foto de el que me gustaba, no era de las permitidas para bajar, pero dura de cabeza como buena klingon, la use mencionando su nombre y todo; solo resta esperar que no me haga juicio) y la naturaleza por sobre todo.
No se porque el blogger direcciona a la pagina de fotos, yo en realidad ando por la Voyager, de modo que para verme (bah, es un decir) tendra que cambiar de nave... (justo yo que durante este tiempo habia perdido el link, jeje)

modes amestoy dijo...

veo que sigues con tu libro, tiene grandes reflexiones, como ésta, ójala el humanismo que tiene que venir nos venga y nos ayude a reencaminar a esta humanidad.
Un abrazo

Gabriel dijo...

Tienes razón en todo lo que me has dicho. Yo intento buscar el equilibrio constantemente, aunque a veces no lo consiga por falta de experiencia. Tengo que esperar a que el traje se me ajuste.

En cuanto al texto de Jesús Mosterín, me ha parecido muy interesante. Normalmente cuando pensamos en lo inmenso que es el Universo, nos sentimos infinitamente pequeños. Luego pensamos en los cuantos, en los quarks y todo eso, y nos sentimos infinitamente grandes. Supongo que somos infinitamente medianos.

La ciencia ha encontrado un pozo de petróleo muy grande en el cuerpo humano. Con toda esta reforma que están haciendo con las carreras, me sorprende que Geología sea de cuatro años y Medicina de tantos, teniendo en cuenta el tamaño del cuerpo humano comparado con la Tierra.

Jesús tiene mucha razón, la comprensión de los procesos cerebrales representa un reto apasionante.

Gracias por tu firma, Hipatia. Me hizo mucha ilusión. Disfruto leyendo tus textos: tienes un don y lo estás utilizando con juicio.

Saludos darrelitas.

fiorella dijo...

Simple y profundo.Nuestro "universo" es reflejo de ese universo al que pertenecemos, por composiciòn y reflejo.Un beso