4 may. 2007

Agua y Sal

Quiero ser Mediterráneo.
Nunca he sabido lo que quería ser de mayor. Ni tan siquiera ahora, que soy mayor. Aunque, he sabido esperar como dicta la vida; la vida, el mejor fruto del mar, o el más valioso.

Un mar apresado por el color de las bondades,
peregrino sobre la arena, que en su esquina vence al tiempo.
Paciente, siempre ha estado ahí. Años atrás, en Rusiente, si algo andaba mal, si había problemas, buscaba su respiración sosegada.
Es cierto. Cuando lo necesitaba estaba ahí, esperándome con la mirada eterna desplegada.

Un alma salvaje
donde la paz convive con el imposible silencio.

Podía salir de casa o del instituto hecha una furia. Caminaba deprisa, demasiado deprisa.
Por las calles perpendiculares al puerto me cruzaba con la brisa tibia del Levante. Pasaba junto a la Plaza del Mar y me escabullía por detrás del Meliá. Antes de llegar al final del espigón, su influencia salada ya crujía en mis labios.

Un sembrado celeste
donde la Historia y la luz navegan despacio.
Sí, siempre me ha parecido que el mar respira. Y aprecio la diferencia; ahora vivo a orillas del Cantábrico y éste, sólo ruge.
Para mí que era como una arteria cálida, que latía y latía hasta entregarme el ajuar de mi alma.

Donde, raras veces, la nubes
forman un corro para verter en él sabios cuentos.
O un mercado en el que él vendía pensamientos absueltos, soledad adecuada y rutas lejanas. Y yo soñaba que todo lo compraba.

Quiero que el mar me aguarde,
y me obsequie con los destellos de su huerto.
Ahora que lo tengo lejos pienso que me dio la mejor de las lecciones al hacerme heredera de un sentimiento de convalecencia permanente.

Porque tiene una receta que solo él conoce;
y un oficio - crear la vida-, el más viejo del mundo.
Por eso, al despertar cada mañana, tomo el día por un extremo y agito las horas y las exprimo hasta la llegada de la noche, cuando curaré el cansancio de haber vivido intensamente.

Y porque de la lluvia es el cuerpo,
que se concentra en una sola raza.
Quiero ser Mediterráneo, su voz y con su ausencia.

Agua y sal en una pieza.



13 comentarios:

Esceptico dijo...

Yo viví en México. En el interior, en la sierra, en Chiapas. Amaba aquella tierra como si fuera mía. Amaba a sus gentes, su comida, sus aromas, su informalidad. Y era feliz. Incluso tenía una mujer que me amaba...

Pero era recordar a mi mar, y me brotaban las lágrimas...

Y claro, el "Plany al mar" de Serrat, no ayudaba nada.

Dani Moscugat dijo...

Me adhiero a tus palabras, tan evocadoras. Yo tengo el mar a mis pies; y trabajar, me gano la vida a bordo de una réplica de un famoso buque de la armada invencible... por el momento. Siempre rodeado de mar...
Cuando he viajado por allende los desiertos de la vieja europa siempre he sentido nostalgia del mar, su brisa y salitre. No sé vivir si no estoy cerca de sus aguas aunque por desgracia no pueda permitirme el lujo del que otros disponen de disfrutar del sol en la playa por circunstancias que no merecen más explicación que una maldita reacción alérgica de mi piel a los rayos ultravioletas, pero no puedo vivir si no admiro el azulado mar y menos aún si es con el brillo lunar como testigo omnímodo. Dicho lo cual, ya comienzo a oler a mar de nuevo.
Gracias por este post tan evocador.
Saludos moscugaéticos.

modes amestoy dijo...

muy hermoso... me inquietaba ver las palabras generadas y los sentimintos expresados.
Un abrazo, sin más...

Amberes dijo...

Un texto delicioso y en conjunto un blog perfecto para perderse durante horas.
Recuerdos desde otro lugar bañado por el agua y la sal.

Un beso

Amberes dijo...

Delicioso

Recuerdos desde otro lugar bañado por el agua y la sal

Un beso

Dédalus dijo...

Entiendo cercanamente tu nostalgia y supongo (pero sólo supongo), que esa añoranza va más allá del que era tu mar y lo impregna todo: tu niñez, las callejuelas de tu pueblo, aquella Plaza del Mar...
El Mediterráneo es un mar cargado de vida, de luz, sol, historias y alegría, que yo también amo (si se puede decir), aunque el mío sea éste, que para ti, y lo siento de veras, ruge más que respira.
Me ha gustado leerte, Hipatia. Tú también eres mar...
Un cálido abrazo.

P.S. Te paso el enlace del último recuerdo que le hice al mar de mi primera juventud, por si te apetece leerlo.

http://el-alfeizar-de-dedalus.blogspot.com/2007/03/el-vrtigo.html

modes amestoy dijo...

hipatía, he venido a releerte y me sigue inquietando con tierna calma tu poema. Inquietud que trasmiten las palabras, que cumplen el ciclo y llegan a mi alma y ahora, yo lector, te devuelvo la emoción sentida a tu yo creador.
Un abrazo

norberto portugheiz dijo...

Hola !

El tuyo es un excelente blog.

Muy educativo y creativo.

Saludos cordiales.

FRAC dijo...

En el extremo de la imaginación -o de la creatividad, poética a ratos- la Enterprise es un barco. Surca los mares del Planeta Tierra y los mares de la Luna. Descubre rutas incógnitas. Se enfrenta a oleajes conocidos y por conocer. Navega la red.
Siempre con un faro iluminador de referencia: luz inquieta que alterna curiosidad y rebeldía.

Un saludo, Hipatia, desde el Mediterráneo al que pertenezco por razones geográficas o de nacimiento. No obstante, también contemplo con gusto los mares que rugen, los mares turquesa de los trópicos o los mares grises de las zonas frías.

El mar me libera. En contraposición, la montaña me ahoga en su abrazo.

Bye

Anónimo dijo...

Hola Hipatia,

Encantada que me visites en Cuadernos para...

Oye, el Mediterráneo es hermoso. Yo vivo en la Costa del Maresme, y tiene un encanto muy particular, pero tu Cantábrico, ESO NO HAY QUIEN LO IGUALE. Visité hace muchos años Cantábria y quedé prendada. Me gusta un mar rugiendo; es la transifguración de la furia de Poseidón que desata su rabia en protesta por la contaminación y este mundo cruel que nos ha tocado.

Me alegro que pienses y recuerdes el Mediterráneo. Su luz no tiene parangón, como tus palabras dedicadas a él. Sentimientos profundos de un mar que nos impregna, y del que no podemos alejarnos.

Un beso, y sigue beniendo Cola Cao. ¡Que no decaiga!

Miguel dijo...

Las mismas palabras... las mismas pondría... Sólo tendría que cambiar por Atlántico :) para poder transmitir dónde he estado sumergido y sobre el que navego.
Pero toda la naturaleza es maravillosa y los mares y océanos y...
"Agua y sal en una pieza.."

(Hipatia, acabo de dejar el blog de Galatea, es maravilloso. El de Helena, sólo tiene un post; seguiré yendo...)

Abrazos desde... Adivina

Calle Quimera dijo...

Luz del Mediterraneo en tus palabras.Respira,late y sueña.Asi es nuestro Mar.
Ha sido un gustazo.salud.

peregrina dijo...

También yo otra vez, vi con detenimiento tu blog. Ahora no es cortesía. Un verdareo placer.
Abrazo