25 abr. 2008

Hermano mío


El ser humano lleva años buscando vida extraterrestre, o soñando con encontrar seres inteligentes humanoides con quienes comunicarse, intercambiar inpresiones o tecnología. Supongo que habrá una parte de curiosidad y otra de no se me ocurré qué. Cuando nos los pintan como vistantes de nuestro planeta, siempre son mucho más avanzados que nosotros; lógico, puesto que han podido llegar hasta la Tierra.
Sin embargo, no hace falta ir tan lejos para conocer a otra especie diferente -humana, para más señas- que, en un momento muy largo de la historia, ha sido contemporánea nuestra: Neandertal (Homo Sapiens Neandertalensis). Siempre estuvieron junto a nosotros.
Años atrás se los calificó casi como bestias, por esa maldita constumbre humana de comparar todo y a todos con un patrón estándar. Habría que ver el estado de desarrollo que tenía Homo Sapiens a secas, hace entre 200.000 y 28.000 años. (A juzgar por lo traviesos que somos ahora, imagino que éramos unos impresentables).
Nuestro hermano Neandertal no vivió lo suficiente para demostrarnos su inteligencia, su mundo simbólico o sus capacidades abstractas. Ahora, su rastro -un tesoro- lo pone a nuestro lado en tiempo, espacio y dignidad. Ya no es una especie desprestigiada. Hoy es una especie apreciada y especialmente mimada por los arqueólogos.
Traigo aquí un reportaje fotográfico precioso del País Semanal.


Dejo también el enlace a un artículo muy bueno (País Semanal) que, aunque es un poco largo, a los más interesados en el tema les podría gustar. (También estoy pensando en aquellos a los que se les escapó el artículo, como me pasó a mí; tiene fecha de del 13 de abril y me enteré varios días después).


Artículo

Saludos estelares.

24 abr. 2008

Nombre Propio: Si


Si


Si yo fuese la brisa gritaría al aire, ¡no pares!, con voz de cachorro.
Al árbol -le diría-, no te vayas tan deprisa;
a la vida, no te retuerzas.
Y al huracán: ¿no quieres llevarte más flores?


Si fuese bacteria me multiplicaría dividiéndome.
Si fuese un mundo cojo..., a la vida pido que tartamudee
Y si fuese e elevado a x, me sería indiferente integrarme.
.
Si la noche fuera un traje,
suplicaría al mar que no vista a la senda de la Luna.
Aunque, si yo estuviera en la noche,
a las niñas del cielo pondría motor,
¡y que jueguen en los alojamientos del polvo y la arena!
Pero, si habito un hijo del Universo,
a su Parodia -exijo-, ¡que me invente más sueños!


Fotografía: procede de Internet, (el mundo de Ki).

23 abr. 2008

Poemario Estelar

Fotografía de Serge Brumier


209


LA MÚSICA


En la noche tranquila

eres agua, melodía pura,

que tiene frescas -como nardos

en un vaso insondable- las estrellas.


Juan Ramón Jiménez
( Piedra y Cielo, 1917-1918)

Don Juan Ramón tenía sus rarezas; tal es así que cuando Zenobia Camprubí, su mujer, recibía en casa a otros poetas de la Generación del 27, que iban a buscarlo, si no le apetecía ver a nadie, él pasaba por delante de la puerta abierta portando un biombo tras el que se escondía para evitar ser visto.

21 abr. 2008

Ecumené: un sueño invencible.


Hacia la Ecumené. Unificación del mundo.

Éste es el título con el empieza un epígrafe en el libro de texto (árido, y me quedo corta) que tengo entre manos, sobre Alejandro Magno. No sé si sería capaz de expresar las sensaciones y emociones que he experimentado mientras leía el capítulo. Me ha sorprendido, por otra parte, el apasionamiento al que se ha entregado la profesora que lo ha escrito, Pilar Fenández Uriel.
Creo que empiezo a comprender la fascinación que produce su figura.

Cuatro figuras históricas, de momento, han quedado varadas en mi orilla: Leónidas de Esparta, Alejandro Magno, Aníbal Barca y Atila, el rey de los Hunos. Y he conseguido hacer invisible el matiz hostil que representan, para dejarme mecer por los sueños que recreaba cada uno. Diferían en su objetivo y, seguramente, algún experto sabrá encontrarles la convergencia; yo no he podido -tadavía- ni sé si lo conseguiré.

A la vida se la puede vencer, pero no a un sueño; por eso me atrae la figura de Alejandro Magno: en su sueño existía una fórmula que pertenecía al futuro, pues en la metáfora de sus números aún brilla una idea: Libertad.
Saludos estelares para todos.