Cuando hago análisis político, no suelo buscar culpables. Más bien busco estructuras. Otra cosa muy diferente es cuando me desahogo, que entonces saco la cuchilla.
En esta ocasión hablo de análisis. De pensar con perspectiva.A grandes rasgos encuentro que la izquierda radical tiene un problema de método. Sus principios no son malos; el problema es que cree que tener la razón basta para imponer el cambio sin considerar el terreno. No hace análisis sociológico previo, no mide tiempos, no calcula costes humanos y la urgencia ética se convierte en velocidad ciega.
Por su parte, la derecha radical es más primaria y no necesita complejidad, porque ya tiene la tradición, la religión y el dinero. O sea: es un trípode que se sostiene solo. No exige coherencia intelectual. Exige lealtad; y por eso es más fácil de movilizar y más difícil de desmontar.
Lo que ambas comparten: cuando se radicalizan, se tocan en el rasgo de la certeza como método. Las dos posturas "saben" lo que hay que hacer y no admiten dudas.
En definitiva: la diferencia es que la izquierda cree que su certeza viene de la razón, mientras que la derecha ancla sus verdades en la tradición. En mi opinión, el efecto es el mismo. Que no hay espacio para el cuestionamiento.
Quizá mi diagnóstico es más antropológico que político. Pero la situación no está para jugar al ping-pong con tontadas. Porque, mientras la izquierda intelectual exige que la realidad se ajuste a su teoría, y la derecha primaria exige que la realidad se ajuste a su memoria, en medio de esta no-discusión la gente sigue atrapada en larguísimas listas de espera, sufren la incertidumbre, pagan el alquiler y ven cómo sube la cesta de la compra.
Así, que pregunto: ¿hay una tercera vía? ¿Existe otra forma de hacer política que no sea ni la prisa dogmática de la izquierda ni la tradición ciega de la derecha?
Yo no respondería a esas cuestiones con un programa, porque no hay una teoría que poner sobre la mesa. Si nos las damos de intelectuales, desconfiemos de los intelectuales. Y si confiamos en las tradiciones, seamos valientes, rompámoslas y avancemos hacia un futuro ético, solidario y basado en el cuidado.
Porque la política cambia; los políticos cambian.
Y todo ocurre dentro de un proceso donde estamos inmersos, y durante el cual cada uno hace su aportación. Aunque sea nada. Porque hacer "nada", también es una forma de actuar elegida.
Sé que no soy una persona útil para los partidos políticos: no me caso con nadie. Para mantener la perspectiva. Elijo buscar la claridad antes que la compañía. Por eso he renunciado al consuelo del pertenecer.
Y es que los partidos no quieren perspectiva; quieren militancia.
Prefiero ser de Derechos Humanos.
A la Humanidad le digo: "sí quiero".
Quiero cuidarla y ser compasiva, a pesar de mis rabietas.
Quiero ser necesaria hasta el final.
Dedicado al amigo Enrique De Miguel Dicenta (Kike).
Enrique y yo teníamos una alianza sin palabras. Él era podemita. Yo no. Él era un guerrero. Yo soy analítica.
Sin embargo, en lo esencial —la humanidad, el cuidado, la ética- compartíamos el mismo idioma.
Puede que sea raro. Para mi es muy valioso. Porque significa que no hacía falta convencer al otro. Solo hacía falta reconocerse.
Buenas tardes tripulantes.
🖖
#palestinalibreysoberana
#DerechosHumanos
#HaciaLasEstrellas