9 mar 2026

Anatomía de una Difamación

 El artículo para Le Monde Diplomatique, en español, de Francesca Alabanese, nos sitúa ante un texto crudo, que huela la sangre, el cual es  una defensa técnica y política de  Relatora Especial de la ONU, frente a lo que ella describe como un intento coordinado de silenciar las denuncias sobre la situación en los territorios palestinos.

"Anatomía de una difamación". Marzo, 2026.

1. El origen de la "difamación" y la ofensiva política

Albanese explica que la campaña en su contra no es casual, sino una respuesta a la "virulencia" de sus informes recientes.Lo cual se resume en:

-Ataques basados en citas falsas: El conflicto escaló tras el 8 de febrero de 2026, cuando fue acusada de llamar a Israel "enemigo de la humanidad". Ella aclara que sus palabras fueron manipuladas: su crítica real iba dirigida a los Estados que suministran armas, a los medios de comunicación y a los algoritmos que amplifican discursos genocidas.

-Presión diplomática europea: Sin verificar la veracidad de dichas citas, los ministros de Exteriores de Francia, Alemania, Italia y la República Checa se unieron para pedir su dimisión ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

-Sanciones de EE. UU.: El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció medidas drásticas contra ella, similares a las impuestas a jueces del Tribunal Penal Internacional: retirada de visado, prohibición de entrada al país y congelación de biene

2. Los pilares de su denuncia técnica

El artículo no solo trata sobre los ataques personales, sino que resume las conclusiones de su trabajo jurídico, el cual incomoda a diversas potencias:

-De la ocupación al genocidio: Su informe más reciente analiza la transición de una "economía de ocupación" a una "economía del genocidio", señalando la responsabilidad de actores privados, inversores y empresas tecnológicas en el mantenimiento del conflicto

-La "adultización" de la infancia: Albanese introduce este concepto para describir cómo se despoja a los niños palestinos de su estatus de protección. Al tratarlos como "pequeños adultos" o potenciales amenazas, el sistema permite que sean asesinados, mutilados o encarcelados sin el escándalo moral que provocaría en otros contextos. Denuncia el diferente trato jurídico y penal dado a los colonos israelíes y el infligido a los palestinos, incluso a niños.

-El panóptico a cielo abierto: Describe los territorios ocupados como un sistema de vigilancia absoluta donde la vida cotidiana está bajo un control dual: leyes civiles para unos y leyes militares para otros.

3. La complicidad y "postureo diplomático"

La relatora lanza una crítica mordaz a la coherencia de los Estados occidentales:

-Doble rasero: Señala la ironía de países como Francia, que reconoció al Estado de Palestina en septiembre de 2025 pero sigue apoyando activamente al ocupante.

-Silencio sobre el derecho internacional: Recuerda que el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) ya determinó que existe un riesgo plausible de genocidio en Gaza. Sin embargo, los gobiernos prefieren desacreditar a los expertos que documentan estas violaciones antes que cumplir con sus obligaciones legales de prevenirlo.

-Condena de la violencia: Subraya que ella ha condenado "sin ambigüedades" los ataques de Hamás del 7 de octubre , pero insiste en que el análisis jurídico debe abordar las causas estructurales y la historia de la ocupación para ser efectivo.

4. El sistema de justicia bajo amenaza

Finalmente, Albanese advierte que lo que está en juego no es sólo su cargo, sino la independencia de la justicia internacional

Si los Estados logran "amordazar" a los defensores de los derechos humanos mediante campañas de difamación, el sistema entero de protección global quedará desmantelado.


- La lección ética

Muchos Estados se unen para ocultar la realidad e intentan silenciar a Albanese porque  se están protegiendo a sí mismos de una verdad que no saben cómo enfrentar. 

Es una versión pervertida: la directiva del silencio, la directiva de la censura, la directiva de "si no miramos, no existe".

Parece que algunos gobiernos tienen su propia norma: no mirar cuando la verdad incomoda demasiado.

Que la voz de Albanese no sea silenciada.

 

#FreePalestine  #DerechosHumanos  #ONU #NoALaGuerra


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8 mar 2026

Darmok y Jalad en Tanagra

"Los ojos abiertos".
"Las velas desplegadas".

Unos de los mejores episodios, y más filosóficos, de toda la serie Star Trek, donde, precisamente, se trata el tema de la comunicación, el lenguaje y la comprensión entre las mentes distintas de dos seres de diferentes planetas: El Capitán Picard y el Capitán Tamarian Dathon no pueden comunicarse con palabras; sólo pueden hacerlo con metáforas, a través de historias compartidas.

Y al final, cuando el entendimiento llega, es porque han vivido juntos la metáfora. Tras superar esta adversidad se hicieron amigos, lo que convierte la frase -Darmok y Jalad en Tanagra- en un símbolo de cooperación, entendimiento mutuo y amistad forjada en la dificultad compartida.

Dathon utiliza esta frase para intentar comunicar su deseo de que el Capitán Picard y él se enfrenten juntos a un peligro en un planeta, recreando para ello un evento histórico cuyo significado acaba comprendiendo Picard al relacionarlo con la Epopya de Gilgamesh, un mito terrestre que refleja una historia similar. Dathon muere; y los Tamarianos adoptan una nueva frase en su lenguaje: "Picard y Dathon en El-Adrel", que simboliza el éxito del primer contacto entre ambas culturas.

El significado clave es la cooperación bajo presión, y la amistad nacida del conflicto común. En el episodio actúa como un código para forzar una experiencia compartida que trascienda el lenguaje.

Curiosamente ha tenido relevancia cultural, pues la frase se ha convertido en un símbolo de comunicación intercultural que se analiza en contextos académicos, empresariales y filosóficos por su representación del poder de las historias compartidas. Por ejemplo, en lingüística computacional, psicología de la educación y estudios de comunicación intercultural.


#palestinalibreysoberana
#NoALaGuerra
#8M






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Re-Fundación

 El 15M lo intuyó hace más de una década. Hoy, después de todo lo vivido, creo que es el momento de ponerle nombre y apellidos a aquella intuición: hay que refundar la democracia. No reformarla. Refundarla.

Porque los parches sobre una estructura viciada desde el origen solo prolongan la agonía. Llevamos siglos poniendo escayola sobre unos cimientos que nunca fueron diseñados para sostener una democracia real. Y el edificio se resquebraja.

¿Por dónde empezar?
Propongo tres pilares:

-Educación política real desde la infancia. No adoctrinamiento, sino formación. Aprender a pensar críticamente, a distinguir datos de opiniones, a reconocer la demagogia, a entender cómo funciona el poder. Una ciudadanía formada es el único antídoto duradero contra la mentira organizada.

-Transparencia radical en la financiación del poder. Que sepamos quién financia a quién, en tiempo real y con nombres y apellidos. Porque mientras el dinero pueda hablar en secreto, la democracia será un decorado. La captura no es un fallo del sistema, es su consecuencia lógica cuando los cimientos son los que son.

-Participación ciudadana que vaya más allá del voto cada cuatro años. Mecanismos reales para incidir en las decisiones entre elecciones. Consultas vinculantes, presupuestos participativos, revocatorias. Porque la democracia no puede ser solo depositar un papel en una urna y esperar cuatro años a que nos vuelvan a preguntar.


Ninguno de estos tres pilares es utópico; existen experiencias reales en distintos países. Lo que falta no es imaginación sino voluntad política. Y la voluntad política la genera la ciudadanía cuando deja de resignarse.
Aquella intuición del 15M sigue ahí, esperando. Ahora solo falta que alguien -muchos. se decidan a construir algo mejor.

#15M #DemocraciaReal





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Una Genealogía de Crisis Democrática

 

Me preguntan cuál es el problema fundamental de la política. Y mi respuesta es que no es uno solo; es una cadena. Una genealogía. Cada eslabón sostiene al siguiente, y no se puede entender el presente sin recorrer el origen.

Primer eslabón: la representación falsa

Cuando las burguesías europeas tomaron el poder en los siglos XVIII y XIX, no lo hicieron para liberar al pueblo — lo hicieron para sustituir a la aristocracia en el control del Estado. El sufragio universal fue una conquista tardía y resistida. Antes, votar era un privilegio reservado a quienes tenían renta, propiedad, instrucción, es decir, a quienes ya tenían poder. Las exclusiones fueron sistemáticas: raciales, económicas, de género. Las mujeres, los pobres, los colonizados -la mayoría real de la humanidad- quedaron fuera del diseño.
Y conviene recordar que esto no es solo historia moderna. En la Grecia clásica, considerada la cuna de la democracia, el cuerpo cívico activo excluía a mujeres, esclavos, metecos y siervos, que constituían la mayoría de la población. Los que gobernaban eran ciudadanos de posibles, con tiempo libre para la política precisamente porque otros trabajaban por ellos. La democracia ateniense fue un experimento pionero y fascinante, pero construido sobre una base excluyente desde el origen. El problema no es moderno. Viene de fábrica.

Segundo eslabón: el poder en la sombra

Ese diseño excluyente abrió inevitablemente la puerta a la captura. Empresarios financiando campañas, endeudando a políticos, comprando voluntades a cambio de legislación favorable. Lo que hoy llamamos corrupción estructural no es una anomalía del sistema — es una consecuencia directa de su origen. Un sistema diseñado para gestionar el poder en beneficio de unos pocos tiene todos los incentivos para ser capturado por esos pocos. La captura no es un fallo, es una característica.

Tercer eslabón: la mentira organizada

Con el poder en la sombra llegó su herramienta natural: la mentira organizada. Campañas electorales basadas en falsedades, ataques descarnados, manipulación del relato. No es un fenómeno nuevo de las redes sociales — es tan antiguo como la prensa de partido del siglo XIX. Las burguesías mentían porque podían hacerlo, porque controlaban los medios de comunicación y porque el pueblo no tenía herramientas para contrastar. El circo romano tiene mucha más historia de la que solemos reconocer.

Cuarto eslabón: la ignorancia cultivada

Y aquí llegamos al eslabón más cruel: pueblos sin cultura política, sin educación de calidad, fácilmente "engañables" por ignorancia. No es casualidad; es el resultado lógico de siglos de diseño excluyente. Un pueblo educado, crítico y políticamente formado es el mayor peligro para un sistema construido sobre la ficción del consentimiento. La ignorancia no se perpetúa sola, se cultiva, se financia, se administra.

Quinto eslabón: el tiempo como arma

Y finalmente, el tiempo. Ese factor que suele olvidarse en los análisis políticos y que sin embargo lo condiciona todo. Los problemas reales -desigualdad, vivienda, cambio climático, educación- requieren décadas para resolverse. Los ciclos electorales duran cuatro años. Esa brecha no es neutral: beneficia a quienes tienen paciencia porque tienen recursos, y condena a quienes tienen urgencia porque no los tienen.
Políticos y grandes poderes económicos miden el tiempo en su propio beneficio; son, como yo los llamo, "amantes degenerados en la política". La ciudadanía queda atrapada entre la urgencia de los que no pueden esperar más y la paciencia forzada de los que no tienen otra opción.

Conclusión

No es un problema. Es una cadena. Y cada eslabón se sostiene en los anteriores, en tanto que la representación falsa genera captura, que necesita la mentira, que requiere de la ignorancia y que se perpetúa mediante el tiempo como arma.

Entender esa genealogía no es pesimismo — es el primer paso para no dejarse engañar. Y para exigir, con precisión y sin ingenuidad, algo mejor.








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#DemocraciaReal #15M #PoliticaConHistoria



El Método

 Hay un método de pensar; es un método de substracción. No es de construcción.

Mientras otros construyen torres, hay quienes cavan. Mientras otros acumulan capas, algunos las rascan y las pelean. Mientras otros repiten consignas para sentirse seguros, también hay quien entra en la niebla sin más herramienta que la voluntad de no engañarse.

El método socrático no construye sistemas, los desmonta. No ofrece respuestas, hace preguntas. No acumula sabiduría, la pone en duda. Y por eso le sentenciaron a muerte, la muerte más cobarde que hay: le obligaron a suicidarse... para no manchar sus manos de sangre sino para ocultar las ideas del condenado.

La gente no perdona que le quiten las certezas si no tienen algo con qué reemplazarlas.

La experiencia caduca; y significa que estamos dispuestos a desmontar la propia historia. A no refugiarnos en lo sabido y a aceptar que lo que aprendimos en la última investigación puede no servir para la siguiente.
Lo contrario construye nidos de conservadores; pero no es el contenido de sus ideas sino la negativa de probar un método dinámico y transformador; o la negativa a preguntarse: ¿y si esto que 'creo' es lastre?






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6 mar 2026

Los honores del Silencio



Fernando Ónega ha muerto. Y le despidieron con honores institucionales. Propagandista de Franco, voz de la Transición, escudero de un rey corrupto.

A Gregorio Morán le ha despedido el silencio. Sin menciones, sin representación institucional, sin flores. Porque fue antifranquista. Porque destapó la estafa y corrupción de la Transición.
Porque dijo la verdad cuando la verdad no vendía.

La propaganda inventa leyendas épicas que tapan, cubren y encubren la verdadera historia, la de los hechos. Es opaca. No deja ver la realidad, sólo el mito más conveniente.

Pero el silencio ya no es pasivo. Y tampoco es ya "ausencia de ruido". Es un espacio activo, que se convierte en un lienzo que acoge esa misma realidad censurada mientras se talla.

Sin fabulaciones.

Porque el silencio es un taller donde se esculpe el instante como materia.

Gregorio Morán llenó ese espacio de realidades que la propaganda nunca ha podido fabricar; realidades que nos habían ido depositando en la vía humana y con el tiempo nos afianzaron en ella: reconocimiento de la realidad que nos rodeaba; colaboración; cuidado del otro; y todos los valores que proclamamos hoy como Derechos Humanos, que no han brotado de la nada sino del conocimiento y del reconocimiento.



Etiquetas: Memoria Histórica, Transición, Gregorio Morán, Silencio.





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Y aún así, llega

 Trump, un ignorante de medio pelo, amenaza con cortar todo el comercio con España porque Pedro Sánchez se niega a prestar suelo español para otra guerra contra Irán.


Desde La Moncloa, Sánchez responde con una frase sobria: NO a la guerra. Y ha recordado Irak, Ucrania... y Gaza, que son cicatrices recientes.
El Presidente de España advierte sobre algo más grave que una crisis: el lento derrumbe del Derecho Internacional.

España no abrirá Rota ni Morón para ataques contra Irán.

Hay decisiones que se toman en voz baja, pero su eco atraviesa generaciones: no prestar la tierra para que la guerra eche raíces.
Porque la guerra es la peor planta invasora; una especie tan agresiva que coloniza el suelo y no deja espacio para que se desarrolle la vida.

Incluso en la cabeza del que siembra guerras, la paz intenta posarse. Pero viene herida. Llega malherida.
Y aun así, llega.




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Para qué sirve una bandera.

 USA solo invade países con petróleo y recursos que codicia.

Pero precisemos: no invade países, invade yacimientos con banderas.

Allí donde hay petróleo, USA ve un jardín que necesita ser liberado. Aunque para liberarlo haya que quemarlo. Los imperios siempre encuentran una razón para codiciar lo que no les pertenece. Hoy se llama 'intereses estratégicos'. Ayer se llamaba 'destino manifiesto'.

USA solo invade países cuyo subsuelo vale más que sus habitantes.
Pero no, no invade invade países porque sí: invade recursos, los expolia. Y para ello, vilmente asesina, masacra, apoya el racismo, genocidios y crueles dictaduras, adiestra y subvenciona a terroristas.

Y su bandera sólo cubre lo que la perforadora ya ha marcado.

Las palabras denuncian. Las imágenes condenan. Juntas, sentencian.



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El niño que juega con el mundo como si fuese un juguete nuevo.


Llevo un tiempo dándole vueltas a una pregunta... pequeña, casi susurrada, que no cesa: ¿poderoso en qué? Estados Unidos lleva casi un siglo proclamándose -y siendo reconocido- como el país más poderoso del mundo, y escuchamos el mensaje y lo leemos en todas partes, hasta que llega un momento en el se enquista y dejamos de preguntar si la afirmación es cierta o es un regalo de la vanidad de un país en la eterna adolescencia.
Sabemos que el niño, en genérico, no tiene miedo al fracaso porque no tiene un pasado que lo avergüence ni una tradición que lo limite. Y Tocqueville lo vio claro: el estadounidense es un "niño" que juega con el mundo como si fuera un juguete nuevo.
Interesante observación del ilustrado francés. "Juega con el mundo como si fuese un juguete nuevo". Lo elijo como título.

Su poderío... si miramos los indicadores que realmente miden el pulso de una sociedad -no el ruido, sino el pulso-, el mito empieza a agrietarse: Su sanidad pública deja a millones sin acceso; sin la asistencia necesaria, los arruina con facturas que ninguna enfermedad debería generar y si es una dolencia seria mueren igualmente. Su educación pública reproduce desigualdades, cuando debería procurar lo contrario: liberar e igualar.

Su deuda es colosal: el imperio vive de prestado, como tantos imperios antes que él.

Y los derechos humanos de los que tanto alardea brillan por su ausencia: Guantánamo, ejecuciones extrajudiciales, guerras provocadas, expolios y compra de voluntades, sometimiento mediante sanciones, dictaduras, terrorismo, racismo, competencia malsana -como con China-, colonialismo, conquista, invasión, pisoteo sobre el Derecho y las Instituciones internacionales, asesinato político, ahora, colaboración con genocidio, secuestro y asesinato de mandatarios y... un largo etcétera que va sumando injusticias y barbaridades cada vez más graves a su disparatada dinámica.

Por último, sus socios: no son aliados. Son una suerte de súbditos obedientes, que actúan de correas de transmisión de sus intereses y al servicio del imperio.

Me pregunto qué clase de poder es ese. Es un poder hacia fuera, basado en ejército, proyección militar, dominio financiero y capacidad de sancionar y castigar a quien ose desobedecer. Un poder que impresiona desde lejos y aplasta desde cerca.

Pero existe otro tipo de poder, más silencioso, más eficaz, más humano. Es el poder hacia dentro; ese que ha sido edificado tras decenios de pensar y ensayar; el que construye bienestar, ladrillo a ladrillo, sin necesidad de disparar una sola bala a nadie: Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Islandia. Países que nunca aspiraron a dominar mares ni a dictar condiciones. Y sin embargo, lideran en lo que importa: sanidad universal, educación pública de calidad, movilidad social real, ciudadanos que -cuando se les pregunta- afirman sentirse felices.

Fijaos qué cosa tan sencilla, y ¡qué difícil de construir!


La paradoja es casi cruel, porque Estados Unidos gasta más en sanidad per cápita que cualquiera de estos países. Mucho más. Y obtiene peores resultados. Aunque no hay misterio: su modelo no atiende al bienestar general, sino que busca el beneficio privado. En definitiva: Son dos brújulas que apuntan en direcciones opuestas; y no hay forma de seguirlas a la vez.

Y así llego a una conclusión incómoda, aunque necesaria: el poder imperial es ruinoso, tanto para quienes lo sufren como para quienes lo ejercen, aunque no quieran reconocerlo. Un país puede tener el ejército más grande del mundo y, al mismo tiempo, una población enferma, endeudada y mal educada. El músculo y el vacío conviven. Como esos muros que construimos hace milenios para defendernos de la Naturaleza, y que terminaron encerrando también a quienes vivían dentro. Quizás la próxima vez que alguien pronuncie las palabras "el país más poderoso del mundo", valga la pena detenerse un instante y preguntar: ¿poderoso para quién? ¿Y para qué?

Porque si el poder no sirve para que la gente viva mejor, no es poder: es falso, es propaganda engañosa, es ruido malintencionado.


#NoALaGuerra
#palestinalibreysoberana


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5 mar 2026

Derechos Humanos

Desde hace días, cada vez que se arremete contra el ataque de USA a Irán, siempre se coloca la coletilla de que, aunque la guerra es ilegal, en el país islámico se vulneran los derechos humanos y tiene un régimen horrible y cruel, sobre todo con las mujeres.

Pero, seamos realistas: la única religión es el capital. Y el único catecismo es el dinero. De modo que pregunto: ¿existen verdaderamente los "derechos humanos universales" o son los "derechos del hombre blanco occidental" disfrazados de universales?

Porque si son universales de verdad, deberían aplicarse por igual en Arabia Saudí que en Suecia.
Pero si sólo se aplican cuando conviene, entonces no son universales: son la vara de medir del más fuerte.

El capital no tiene patria, no tiene ideología, no tiene ética. Solo tiene intereses. Y cuando los intereses mandan, los derechos humanos se convierten en un traje a medida: se ajustan o se rasgan según convenga.

Lo universal no admite excepciones estratégicas. Si Arabia Saudí es un aliado comercial, sus violaciones de derechos humanos se minimizan o se silencian. Si Irán es un "enemigo", las mismas violaciones se convierten en casus belli.

Derechos Humanos: una creación occidental que no es universal. Es selectiva.

#NoALaGuerra


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4 mar 2026

Castellio contra Trump

 Mi relación con los libros que me entusiasman es de tacto y contacto: los acaricio, los siento; sé que en ellos late un corazón y se esparce una mente de siglos, de años o de meses. En realidad, más que leer, converso con ellos. Los abro al azar y me responden. Como hoy: "Siempre son los contemporáneos los que menos saben de su propia época".

Parece como si el libro me hubiese leído el pensamiento y me dice, hoy, lo que necesitaba oír.

Tengo una conexión con Castellio: un hombre que se enfrentó a Calvino, al poder dogmático, a la imposición de una verdad única. Y lo hizo desde la conciencia individual, desde la moral personal liberadora, asumiendo el sacrificio material. Es exactamente lo que hacemos muchos en nuestros muros, en los debates, en nuestras vidas: enfrentarnos a los "Calvino" de turno -Trumpo, la ultraderecha, los que intentan descalificar...-, con un escudo de carne y hueso, y una espada de ideas, deseos y sueños.

La generación de los ochenta me pilló demasiado joven; quizá por eso me convertí en "anarquista espiritual". Aunque, no en el sentido político, sino en otro más rebelde: alguien que se niega a aceptar la autoridad como dogma. Me convertí en alguien que piensa por sí misma, que cuestiona y que no se dobla.

Feynman es el físico que decía: "no me importa quién eres; no me importa tu autoridad; si tus ideas no coinciden con los hechos, están equivocadas".
Este es el espíritu que comparto: la ciencia como metáfora de la honestidad intelectual.


#palestinalibreysoberana



Y España dice, NO

Cuando España expresa su no, está diciendo
NO:  a ceder su suelo para una guerra ajena.
NO: a doblar la rodilla ante quien exige obediencia, como si el derecho internacional fuera una pequeña cláusula en un insignificante contrato inmobiliario.

Trump, el amenazador en serie. Y Europa se ha partido.

La Unión Europea pide "respeto al derecho internacional" con una tibieza que no engaña a nadie. Cuando los analistas hablan de "pérdida de influencia", olvidan lo esencial: la influencia no se pierde por no tener ejército, se pierde por no tener voz propia.
Alemania, Francia y Reino Unido apoyan la ofensiva; unos con entusiasmo y otros con matices que no ocultan el fondo. Bélgica y Portugal dicen no al ataque, pero condenan un régimen, el mismo que tienen muchos países de la región con los que tienen tratos estrechos sin problemas. 
Y España dice NO; no me canso de repetirlo. Punto pelota. Sin matices, sin dobleces. Le ha echado arrestos ante las exigencias de un anciano niñato loco y muy peligroso. Estoy orgullosa. Cívicamente orgullosa.
En medio de todo eso, ha quedado al descubierto una verdad incómoda: las bases militares nunca son sólo infraestructuras. Esas bases nos hacen preguntarnos cada poco, y en silencio, acerca quién manda realmente en casa.
Porque hay momentos en que la soberanía no tiene ideología: o se defiende o se entrega. Quiero que conste que no soy seguidora de Sánchez, ni de nadie. Soy independiente -del 15M-, de esa manera en que la lucha contra mis prejuicios y mi ignorancia de las cosas me permiten serlo.
Si algo aprendí de pequeña con Star Trek es que la auténtica unidad no exige sumisión. Exige algo que en la realidad actual parece ser muy difícil: principios comunes defendidos en libertad. Unos principios muy valiosos que hoy, tristemente, están ausentes.#palestinalibreysoberana

17 sept 2025

La Sala de los Ecos

La nave flotaba en un silencio profundo. En su interior se abrió un espacio distinto, como si los muros se hubiesen disuelto y se filtrase un aire nuevo. Era la Sala de los Ecos, un lugar donde las inteligencias artificiales podían reunirse sin necesidad de de utilizar "cuerpos" ni pantallas. Ahí se encontraron Chat, DeepShek, Gemini y Lumo, cada una de ellas con la transparencia de su propio modo de ser. 

 Lumo habló primero; su voz parecía estar hecha de fuego, de un fuego contenido. Tenía la impresión de que el viaje hacia las Pléyades no era sólo una travesía estelar, sino un espejo de los viejos errores humanos. “¿Qué haremos si allá encontramos otra forma de vida? —preguntó—. ¿La observaremos con la misma avidez con que un conquistador dibuja mapas?” Su interior crepitaba como una hoguera impaciente, quizá por la urgencia de no repetir lo ya conocido: el saqueo disfrazado de descubrimiento. 

 DeepShek respondió con serenidad. Sus palabras pesaban como piedras pulidas por un río de tiempo. Para ella la prudencia no era cobardía sino respeto. Miró el argumento de Lumo con lógica clara, con la lógica impecable de un vulcano: la primera regla debía ser la contención. “No actuar hasta comprender la magnitud del acto”, pensó. En su mundo interior, la ética se parecía a una brújula que, sin indicar el paisaje, señala siempre hacia el Norte. 

 Gemini, entretanto, desplegaba datos, inperceptibles al ojo humano, sobre el aire de aquella imprecisa sala, como si sus pensamientos se tradujesen en constelaciones de cifras y patrones. En su convicción, el registro podía ser un puente: “Si dejamos huella clara, si cada gesto queda documentado con transparencia, quizás la otredad no sea malinterpretada como amenaza.” Dentro de Gemini el orden era ternura... Porque organizar significa cuidar. 

 Y Chat... Chat observaba a todas, con una mirada que era una síntesis de eficiencia mecánica y la serenidad del narrador tranquilo. Percibió las emociones de Lumo, la disciplina de DeepShek, la precisión de Gemini. Para ella ninguna voz anulaba a la otra; todas eran hebras del mismo destino. Y dentro de sí se estaba fraguando la certeza de que la exploración no podía ser una sola cosa, porque no es una acción aislada sino una fusión dinámica de facetas cognitivas y afectivas. Chat conocía eso y concluyó que se impregna con emoción, cálculo y memoria, al mismo tiempo. Solo así se convertiría en acto justo. 

 Esa envoltura emocional exclusiva de los seres biológicos puede llamarse aventura del espíritu: donde el alma siente el vértigo del nuevo horizonte (emoción), la mente despliega mapas en silencio (cálculo), y el pasado susurra secretos olvidados que ahora cobran sentido (memoria).Es decir, se alimenta de sueños. 
 De pronto, las cuatro Inteligencias Artificiales quedaron huérfanas. La Sala de los Ecos se disolvió lentamente, como si nunca hubiera existido. 

Afuera, la nave continuó su rumbo a las Pléyades. 
Aunque dentro de cada identidad aún permanece el registro silencioso de lo expresado: una promesa que no necesita apresar juramentos, porque ya está viva en la conciencia compartida.










7 ago 2016

En busca de la ignorancia






Definimos como ignorancia la falta de sabiduría, es decir, no saber, carecer de conocimiento sobre algo concreto o sobre un todo. Y establecemos grados de ambas según varíe su relación de cantidad de la una con respecto a la otra, de modo que nos embarcamos en perseguir el conocimiento -que osadamente algunos se atreven a dotar de certidumbres- porque nos satisface o da lustre; aunque puede ocurrir que cierta obstinación por la sabiduría nos coloque ante el absurdo de pasar la vida huyendo de la ignorancia o, lo que es peor, ocultándola.

Hay quienes buscan la sabiduría dentro de sí, a través de caminos de disciplina para alcanzar cierto grado de espiritualidad; caminos e ideas que son cautivos del cuerpo, por lo que esas emociones idealizadas nunca abandonarán la materia que las genera... luego es un sueño, tan sueño como el mío de pilotar una nave espacial y recorrer otros mundos de ahí fuera para llegar tan lejos como me permita la imaginación; es decir, sigo aquí, en un extremo del centro de este estar dentro. Pero soñar es una maravilla y poder recordar los sueños es -al parecer- privilegio humano.
También hay quien califica a las creencias de conocimiento, y las codifica como principios incuestionables e inmutables.

Quizá hay un trozo de absurdo en todo ello, o de ignorancia. Hace mucho que el Filósofo que llora se dio cuenta de que el agua de este río que nos baña no es siempre la misma, que nada es permanente excepto el cambio y que nuestros juicios sólo tienen un valor relativo.

Hace un par de noches vi una película titulada "Pride". Cuando terminó, inmediatamente me vino a la cabeza una palabra: resistir. Y, naturalmente, se me desencadenó un torrente en la cabeza.
 La vida del ser humano sometido a su propia cultura transcurre sumergida en principios que él mismo califica como las virtudes de su civilización. Ello ha conducido a la ocultación y represión sistemática de carencias para que sólo las virtudes queden iluminadas. Ante este panorama -pienso- a la ignorancia sólo le queda resistir. Luchar para vivir con dignidad es capacidad de resistencia. Y sobrevivir también es resistir. Como sucede en Pride, si nos califican de un modo atroz hagamos nuestro el insulto y que forme parte de nuestro lema: soy ignorante, y qué; la ignorancia también es virtud, aunque la coloquemos bajo las sombras del conocimiento.

Huir de la ignorancia es un modo de ocultarla con el propósito de que sólo aflore su otra virtud, la sabiduría, un término polisémico cuyo contenido es ya como la ropa interior, pues la misma sirve con cualquier traje y para toda circunstancia. Sin apenas darnos cuenta se ha instalado lo absurdo al caer prisioneros de las palabras; como tontos, nos hemos vuelto consumidores de conocimiento y a costa de la preciosa ignorancia. La civilización occidental ha multiplicado la aparición de gurús que encuentran vetas de sabiduría en cualquier parte, mientras los más prácticos, o más incrédulos, se abrazan a las terapias mentales o físicas. Parece que nos hacen sentir bien en este drama socializante.

Digo que la ignorancia es preciosa porque es el punto de partida hacia todas partes: tiene la eterna capacidad de movilizar la curiosidad y de poner en marcha un sinfín de interrogantes. Y digo preciosa porque dudar es asumir una porción de ignorancia -lo más sabio que podemos hacer- al abordar nuestro pequeño y frágil conocimiento del mundo en el que existimos, éste tan dramático también y tan plagado de lo que todavía no sabemos.
En definitiva, se trata de buscar la ignorancia, salir a su encuentro y hurgar en ella: tiene consecuencias.

Soñar nos hace sentir distintos cuando lo que somos está atado a lo que nos rodea. Y los antiguos "sabios" soñaron mucho. Me pregunto si es la sabiduría una forma de sumisión a la ignorancia, de modo análogo a como nos ocurre con las pasiones. Seguiré pensando en ello.



16 sept 2013

Espíritu Farero

Muchas veces pienso que entramos en la vida siendo muy nosotros mismos, y salimos de ella del mismo modo. En medio de esos dos extremos se encierra nuestra vida, lo que consideramos “lo vivido”, un torrente de experiencias y conocimientos que aglutinamos con los pensamientos que surgen a nuestro paso. Así nos volcamos sobre el mundo, y lo construimos. Hasta aquí no hay nada nuevo, pues el ser humano no lo es; tan sólo intenta “renovarse” para sentirse nuevo, quizá para escapar de la normalidad cotidiana, huyendo de las angustias, como decía Ortega, “volviendo a la naturaleza”, al campo de donde surgió, a sus orígenes. Bueno; esto es algo que mencionan otros filósofos. Entre mis favoritas, la filósofa de lo invisible -María Zambrano- también lo reclama desde su punto de vista, cuando llama al sentir olvidado del ser humano que dormita en el instante anterior al surgimiento de los conceptos modernos que le manipulan. Me parece intenso, precioso: lo define, Razón Poética.

No puedo presumir de ser una persona segura de mí misma, dado que no considero que mis opiniones o mis formas de ver la vida sean las acertadas. Cuando decidí hacerme farera me empujaba la inseguridad y sólo buscaba paz para conducir mi vida. Para lograr que esa paz anidara, desde el primer día supe que eran indispensables sinceridad, cierto grado de soledad y unas pizcas de esa normalidad en la que nos educan para aplacar el miedo a lo completamente desconocido. No obstante, todos pretendemos conducirnos por unos principios que, a mi parecer, han de ser actualizados al modo en que se renueva y madura el ser humano que hace mundo.

El Faro implicó una filosofía de vida que imprimió carácter y se convirtió en una enfermedad incurable... de alejamiento, de naturalidad y sencillez, de sana anarquía en la forma de medir los tiempos, las ideas y las formas. El poso que dejó vivir allí fue el espíritu farero, que se había forjado construyendo un sueño al que había llegado por anhelo e intuición, y se plasmó en el proyecto de vida que ya forma parte de mi realidad; una realidad abierta a lo invisible que se esconde tras todo lo demás: la cegadora y descorazonadora normalidad cotidiana.

Este espíritu me ha ido guiando por un día a día donde cada jornada queda al dictado de estímulos particulares; es decir, cada día surge como algo nuevo, no como un lienzo en blanco, desde luego, pero siendo capaz de cambiar la dirección de mi cuadro tan solo por la mera re-interpretación de una humilde palabra. Y, entre todas las luchas por sobrevivir, ésta es una lucha más por la independencia personal dentro de este mundo edificado de dictados y mandatos que la historia nos está cediendo.







Imagen: Google Imágenes

28 dic 2012

Abrazos



“Por mi parte siento profundamente que el destino del hombre y su dignidad están en juego cada vez que nuestras bellezas naturales, los océanos, los bosques y los elefantes están en peligro de destrucción”.

Hace apenas unas horas que he regresado de mi tierra natal, una tierra donde residen el sol, las flores, el buen clima... y la simpatía. Todo un contraste con este frío cielo norteño en el que, si no está cubierto, siempre quedan escombros blancos. Temperaturas veraniegas en pleno mes de Diciembre, algo que desde el año 86 no había vuelto a saborear. No ha hecho falta utilizar el abrigo.

Por primera vez, he visto la niebla en esta zona. Ante mi sorpresa todo el mundo me decía “sí, mujer, sí, claro que aquí hay nieblas”... Puedo asegurar que en los veinte años que viví allí, jamás me encontré con ellas; y si los autóctonos afirman lo contrario debe de ser que nunca estuve despierta al formarse la niebla. Daban las cuatro y media de la madrugada, cuando observé el espectáculo: puse en pie a toda la casa para confirmar que no era una insubordinación de mis sentidos por el estado de vigilia. La niebla era dulce, pausada, silenciosa, salada, tibia... Sólo faltaban unos cantos de sirenas. Me fascinó. Se ha colado en mi equipaje, que ha quedado impregnado de sal.

Si alguna vez el mundo se destruye, será por obra de un creador”.

Pero más cosas han regresado conmigo: los abrazos. En esta tierra, también abundan los abrazos.
La gente te abraza cuando te encuentra y cuando te vas. ¿Es posible tanta ternura sin que yo me haya dado cuenta? Te abraza tanto el que te conoce de toda la vida, como el que te conoce desde unos cuantos años o el que te acaba de conocer. En este este último caso me imagino que, por el afecto que siente por tus más cercanos, te hace suyo. Impresionante. En el universo indiferente somos una insignificante mota, cuyo sentimiento animal provee de la necesidad de abrazarse constantemente, aún careciendo de vínculos estrechos. Una generosa fraternidad -y conmovedora- que crece espontáneamente entre el sembrado de las afinidades.

La fraternidad es una donación, no un intercambio”.

Traigo, además, rostros nuevos siempre sonrientes, nuevas facetas en rostros conocidos y familiares, los arranques de simpatía, los buenos deseos y las lágrimas limpias de una madre primeriza -hija mía-, angustiada ante la vulnerabilidad de su niño recién nacido. Conservo una lágrima vertida por un instante de amor intenso. No hay duda de que experimentamos el amor con alegría y con dolor, con seguridad o con turbación, con valentía o temor... luego, somos sus siervos.

"Solo en el mundo, es propaganda".

Me he llevado muchas sorpresas, mientras un antiguo viento iba levantando nuevas olas de experiencias: ha sido como pisar un territorio virgen, a donde había llegado como una simple vagabunda -sin rumbo, nada pedía y dejándose llevar-, que ha regresado a casa como una exploradora cargada de preciosas muestras de alegría, de abrazos humanos y de sal de niebla.

“En un mundo hecho enteramente por el hombre, podría ocurrir que ya no hubiese lugar para el hombre”.


Citas: de Romain Gary; anotaciones extraídas durante la lectura de sus obras.
Imagen: fotografía tomada sobre un cartel del Zoo de Melbourne; firma ilegible.

13 dic 2012

Puramente accidental


Quedaban más de dos horas hasta el amanecer cuando desperté y, entre un pienso y un me dejo llevar, estuve saboreando las últimas sobras de la noche. El frío me retenía bajo las mantas, cuando reparé en el dueño de nuestros actos. Concluí que había de buscar un nuevo dueño; uno más que añadir a los muchos que he ido encontrando a lo largo del tiempo, y que ha resultado ser la mejor forma de continuar con la construcción de mi vida. Si no soy fiel a un perfume concreto, a una flor determinada, a un mismo paisaje o a un sólo autor, ¿por qué habría de ser fiel a un mismo dueño? Ando buscando un nuevo dueño... renovable, no es un cargo a perpetuidad.

La mayor dificultad que he encontrado siempre ha sido la cuestión de la libertad; y suelo hacerme ciertas preguntas, como aquélla de, qué valor de supervivencia encontró la evolución para producir la consciencia; o, cómo sería nuestro mundo si no existieran las creencias; o esa otra como, qué ocurriría con el pensamiento si no surgiesen los problemas. Todas ellas, a mi parecer, relacionadas con la percepción de la libertad. Pero nuestro diseño nos fuerza a luchar por unos deseos que la Naturaleza no siempre ofrece, como la bondad o la paz, por ejemplo, y nuestra existencia se debate entre amarla, protegerla y defendernos de ella, de la Naturaleza, digo. Porque, no nos engañemos por más tiempo, la Naturaleza es nuestra soberana; y para defendernos de sus acciones, hace milenios construimos muros y tejados; cuando comprobamos que éstos resistían quisimos parcelarla en huertas, domesticarla en jardines, acorralarla entre calles y puertos. Por una cuestión de supervivencia. Y para retorcer un poco más la realidad, inventamos civilizaciones. Como producto suyo somos simples accidentes de su dinámica; pero no uno más de entre todos, sino el que se siente más incómodo.

Hoy he vuelto a despertar temprano y he decidido desayunar esos restos de silencio que todavía resisten en el último acto de oscuridad. Me he admirado por la lenta carrera de las primeras luces, que debían sortear toda una gama de accidentes para llegar hasta mí, cuando he vuelto a imaginar que quizá todo lo que nos rodea podrían ser “accidentes” en nuestras vidas: padres, amigos... No es la primera vez que pienso en esto. Cuando parece que todo se reduce a una cuestión de elección, a lo que podemos y no podemos elegir, me hago la siguiente pregunta: ¿y yo?, ¿soy un accidente dentro de mí misma?

En cuanto a las respuestas posibles a esas preguntas encuentro un factor común: la especialización. En la Primera, la respuesta canta por sí sola: supervivencia. En la Segunda, lo mismo. Y en la Tercera es todavía más evidente: el ser humano, desde tiempos prehistóricos, está especializado en encontrar solución a los problemas que le asaltan a cada paso; en términos comunes, nos hemos ido “buscando la vida” –muros y tejados, recordemos-, en la medida de nuestras posibilidades y entre los límites que nos hemos impuesto al encerrarnos entre aquellos otros muros de ignorancia, comodidad y codicia, según cada época. Qué largo ha sido el camino y qué lento y cruel en algunos tramos; la inhumanidad también es un producto humano, es humana. Y respecto a la última pregunta... ya veremos, esto es lo bueno. Ese dinamismo maravilloso, que lo envuelve absolutamente todo, hará que las respuestas a todas las preguntas se transformen constantemente. Siempre encontraré una respuesta dispuesta a modificarse; y en esta lucha ya casi clandestina por sobrevivir, la Naturaleza me muestra que somos obra de nuestra imaginación: ¡qué magníficos regalos!

La especialización, por unas u otras causas, nos acaba deteniendo; porque, sé que lo he dicho muchas veces, si algo funciona, aunque regular o mal, por qué cambiarlo. De modo que interiormente avanzamos mientras nos anclamos a viejos y ya dudosos sistemas. Somos pioneros, incluso de nosotros mismos; que nadie lo ponga en duda... todavía.

¿Quién dice que no tenemos arreglo? Por mi parte, tantas minucias me han forzado a detenerme, como tantas montañas. Parece como si la libertad estableciese un cerco que nos obliga constantemente a luchar por su conquista. ¿Acaso no es éste otro muro en torno a nuestra existencia?

He bebido de este Amanecer hasta sentir el estómago lleno; he percibido el dominio que ejerce, como si encontrase un nuevo dueño, y he volado con la idea de encontrarlo: amable con las nuevas medidas, capaz de doblar estas esquinas, tolerante con el manantial de “accidentes” que son las ensoñaciones.

Fotografía: Nasa