30 abr 2026

El se帽or Spock 馃枛 ¡ten铆a la sangre verde!




Una ni帽a en un mundo de dictadura —sepia, uniforme, doctrinal— vio aparecer un ser de otra l贸gica, otra sensibilidad, otra biolog铆a.
Era Otro. De fuera de este mundo.

Revolucionario, m谩s a煤n en un ambiente tan opresivo como el espa帽ol.

Ah铆 empez贸 todo.

En un territorio saturado de dogma apareci贸 Spock con una ceja levemente alzada.
Encarnaba un sue帽o dentro de un contexto dram谩tico.

Mientras todo empujaba en una direcci贸n, la ni帽a aprend铆a a esquivar la corriente.

Una cr铆a que vio irrumpir la racionalidad dej贸 de ser c贸mplice de artificios y falsos valores.
M谩s adelante, aquello le cost贸 alguna expulsi贸n temporal del colegio.

No hab铆a m谩s certidumbre que sus dudas.

Pensar racionalmente era su 煤nica salida: una forma de libertad.
Y esa libertad resultaba insoportable.

Hasta su padre intervino: sus silencios merec铆an una “lecci贸n de humildad”.
¿Qu茅 es eso?

La vida estaba atrapada en formas fijas, dentro de normas inm贸viles, sostenidas por un orden tambi茅n preso del tiempo.

La educaci贸n impon铆a a un hombre que nunca llegaba: un personaje sobrenatural, cautivo en estampas, estatuas y textos antiguos. Inm贸vil.
Hab铆a que creer que ven铆a a salvarnos.
¿De qu茅?

Eso legitim贸 a la ni帽a para creer en otra cosa:
que Spock no era solo un personaje de televisi贸n.

Era una grieta.
Una salida de emergencia.



Ahora me parece incre铆ble. Y hermoso.

Fue una circunstancia en mi historia donde la fortaleza del ensue帽o prevaleci贸 sobre todo lo dem谩s: pas茅 el resto de mi infancia huyendo.

No fui una fan m谩s.
Fue emancipaci贸n.


#PalestinaLibreSoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas #Spock

Imagen: Uso Libre

29 abr 2026

Ternura Feroz




Hay quien, en medio del marem谩gnum, no se conforma con sacar la cabeza para respirar. No la deja hundirse. La eleva por encima de la espuma, donde el aire y la mirada se encuentran. No para conducir a nadie, sino para ver si hay horizonte. Para encontrar dentro de s铆 un lugar tan ancho como el cosmos del que procedemos.

Porque cada vida no es como una pobre huella solitaria sobre la nieve destinada a derretirse: llevamos en nuestra memoria millones de caminos transitados.

Ese impulso tiene tres nombres: Gary lo llama Ternura Feroz. Zambrano lo llama Raz贸n Po茅tica.
Yo lo llamo Patrulla Perdida.

Son tres formas de decir lo mismo: que la incertidumbre no es un abismo, es un territorio. Y que en ese territorio cabe todo lo humano.



#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas #M. Zambrano #R. Gary

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¿Que se vayan?




Hay una parte de Espa帽a que funciona gracias a personas a las que otra parte  ruidosa, a veces mayoritaria, pero no 煤nica, querr铆a ver en un avi贸n de vuelta.

Esta contradicci贸n no es nueva, ni es siquiera interesante como paradoja intelectual. Es simplemente lo que ocurre cuando un pa铆s decide tener opiniones sobre qui茅n merece existir dentro de sus fronteras, pero no est谩 dispuesto a limpiarse solo, a cuidar a sus ancianos solo, ni a morirse sin asistencia m茅dica.

Las ideas tienen ese defecto: se complican en cuanto uno intenta vivir con ellas.

Cuando entras en urgencias —sucede en los peores momentos, que es precisamente cuando se necesita que alguien sepa lo que hace— y te atiende una doctora argentina… Por ejemplo: en la UCI me cuid贸 un m茅dico peruano cuando tuve el infarto. Un ser humano que conoce el nombre t茅cnico de cosas que a m铆 me suenan a condena.

En oftalmolog铆a, un iran铆 te mira a los ojos con una precisi贸n que deber铆a avergonzar a cualquiera que haya firmado una petici贸n para que los de fuera se queden fuera. Nadie, en ese momento, pregunta por el pasaporte. Nadie con el pecho abierto o la vista fallando exige personal de origen certificado. Parece que la xenofobia es un lujo que solo se puede permitir quien est谩 bien.

Y luego hay m谩s: la se帽ora que cuida a la madre de alguien mientras ese alguien trabaja, o descansa, o va a comprar. El camarero que sirve el caf茅 con una sonrisa que ha costado mucho m谩s que el caf茅. Las personas que hacen estos y m谩s trabajos —el discurso identitario los denomina "los que los nacionales no quieren hacer"— sostienen lo cotidiano con un salario que ofende. No es que haya trabajos indignos de nosotros. Es que los trabajos se han vuelto indignos a fuerza de pagarlos como si quien los hace no mereciera vivir con dignidad.

Hay una cadena de favores no reconocidos que sostiene la vida cotidiana de este pa铆s. En esa cadena, el eslab贸n m谩s tenso, el que aguanta m谩s peso con menos reconocimiento, tiene con frecuencia acento extranjero.

Le铆 hace poco que si los inmigrantes se pusieran en huelga un solo d铆a, el caos ser铆a de una elocuencia que ning煤n argumento podr铆a igualar. Me pareci贸 exacto y triste que haga falta imaginarlo, que no baste con lo que ya est谩 ocurriendo a plena luz. Pero el problema del privilegio es precisamente ese: no necesita mirar. Puede permitirse no ver la mano que le tiende el plato, cambiar de canal cuando el informativo se pone inc贸modo, y salir a votar por la tarde con la convicci贸n tranquila de quien nunca ha necesitado que nadie le salve la vida en un idioma que no es el suyo.

El discurso que "quiere que se vayan" prospera en tres tipos de personas que, en el fondo, son una sola: los que no piensan porque les resulta caro, los que piensan pero en una sola direcci贸n porque las dem谩s les dan v茅rtigo, y los que tienen suficiente para no necesitar a nadie y han confundido eso con una virtud. A los tres les une una fe inquebrantable en su propia inocencia. Ninguno de los tres se considera racista. Y todos tienen alg煤n conocido o pariente que es de fuera y muy majo.

Luego est谩n los empresarios, que son otra historia y la misma. Esos no tienen el problema de la ideolog铆a: tienen el de la aritm茅tica. Un trabajador sin papeles es un trabajador al que se puede pagar la mitad y sin cotizar. No es odio, es negocio. Lo cual, en cierta forma, es peor. El odio al menos tiene pasi贸n. Esto es solo contabilidad con rostro humano al fondo, difuminado, como corresponde.

La diversidad —de rostros, de acentos, de maneras de entender que un paciente tiene miedo y hay que explicarle las cosas despacio— no es una pol铆tica cultural. Es lo que existe cuando se deja que la gente llegue, se quede y construya algo.

Espa帽a, o al menos su relato oficial, no ha olvidado que fue un pa铆s de emigraci贸n. Lo recuerda perfectamente. Y un sector grande de su sociedad ha decidido que eso no cuenta, que la memoria es para los ex谩menes y la pol铆tica es para hoy. Pero, en este preciso momento, hay alguien limpiando una habitaci贸n de hotel para que otro pueda descansar sin pensar en qui茅n la limpi贸. Hay alguien cambiando un pa帽al en una residencia a las tres de la madrugada. Hay alguien mirando una radiograf铆a con la concentraci贸n de quien sabe que al otro lado hay una persona que depende de que no se equivoque.

Llamarlos un problema es un grav铆simo error de diagn贸stico.



#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas

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27 abr 2026

El paisaje no se discute



Hay un cansancio que no viene de pensar. Viene de explicar. De explicar una y otra vez, con datos, con fechas, con nombres, a alguien que ya decidi贸 que no necesita datos ni fechas ni nombres porque "sabe". Siempre supo. S贸lo sabe que "sabe". Desde ni帽o, como se aprenden las cosas que no se aprenden porque se respiran.


Eso es lo que hizo el franquismo cuando termin贸 y empez贸 su obra maestra. No dej贸 monumentos solamente. La audacia se aliment贸 de la necesidad, de la prisa por reconciliar cuarenta a帽os de herida.
Por eso, el sentimiento se incrust贸 en el suelo y sediment贸 para la posteridad: se convirti贸 en ese tipo de verdad que no necesita defenderse porque se aprecia como paisaje.

Y el paisaje no se discute. El paisaje simplemente es.

Y por eso, el que indaga no recibe argumentos. Recibe una particular mirada entre la l谩stima y el fastidio, que es desaf铆o y exclama: qu茅 obsesi贸n, qu茅 revanchismo, qu茅 manera de no dejar descansar a los muertos. Como si los muertos descansasen. O como si no se rebelasen surcando la memoria colectiva en su viaje a trav茅s del tiempo.

Los herederos del franquismo lograron algo que Goebbels habr铆a envidiado: enterraron su relato tan hondo que ya ni ellos saben que lo llevan. Cuando alguien dice "esto es Espa帽a" est谩 repitiendo, sin saberlo, una frase afilada en despachos invadidos por c铆nicos y brutos serviles. Porque cuando alguien defiende la unidad de la patria est谩 usando una categor铆a mental que se construy贸 sobre fosas. Cuando alguien se indigna ante la memoria hist贸rica est谩 defendiendo el olvido — pero lo defiende disfrazado de buena fe, que es la peor manera de defender algo atroz.

Ah铆 est谩 el nudo gordiano: el olvido se viste de concordia. La amnesia escondida en la chistera de la reconciliaci贸n. Y quien recuerda... ese es el violento, el que divide. Porque no ha superado la guerra, aquella que termin贸 antes de que naciera.

¿Qu茅 se hace con eso? ¿C贸mo se maneja la ignorancia selectiva?

No hay respuesta honesta frente a quienes act煤an como caballos amaestrados. Se sigue nombrando, se sigue se帽alando, se sigue excavando aunque duelan las manos.

Pero el cansancio no desaparece. No es un problema que se resuelve. Es el precio de conocer la verdad en un pa铆s que prefiere el sosiego del conveniente olvido. Porque el paisaje no se discute.



#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas #MemoriaHist贸rica #Cunetas

Imagen: uso libre

26 abr 2026

La gratitud del heredero




Hay personas honestas que exponen situaciones verdaderas con l贸gica equivocada. Hoy he escuchado a un pol铆tico, supongo que progresista, dirigirse a su Asamblea. Era una de esas personas que deseas que abunden. Sincero. Y dijo: "yo no eleg铆 nacer aqu铆, en un lugar privilegiado; con la piel blanca, en pa铆s rico y pr贸spero... Y estoy muy agradecido. Lo digo de verdad. No puedo sentir m谩s que agradecimiento".

Creo recordar que lo ha dicho dos veces: "yo no eleg铆 esto" y "estoy agradecido".

Pero, mientras hablaba, ya he pensado que esa gratitud, por sincera que sea, entierra un poco m谩s a aquellos sobre cuyos hombros se construy贸 este pa铆s.

Entiendo lo que quer铆a decir, por supuesto. Estaba advirtiendo: "cuidado. Esto vuelve". El diputado quer铆a tender un hilo entre el pasado y el presente; pretend铆a sacudir a su audiencia; recordarles que el desprecio organizado hacia el otro no es una anomal铆a hist贸rica sino una tentaci贸n que regresa c铆clicamente, con otras banderas pero con la misma l贸gica. Era una advertencia leg铆tima y necesaria.

Pero eligi贸 mal un concepto hermoso. La gratitud es una respuesta noble ante un regalo. Y el privilegio racial no es un regalo: es el sedimento administrado de siglos de esclavitud, de expolio colonial, de humanidades enteras convertidas en instrumento de producci贸n y de enriquecimiento ajeno. Agradecer eso -aunque sea con toda la buena fe del mundo- es mirar el bot铆n y dar gracias por no haber tenido que robarlo uno mismo. Es confundir la herencia con la fortuna.

Lo que Occidente llama "su civilizaci贸n" no emergi贸 de ninguna superioridad natural ni de ning煤n mandato providencial. Se decidi贸 en clubes cerrados, en despachos sin ventanas, en Parlamentos que legislaban sobre seres humanos a los que nunca consultaron. Se construy贸 sobre espaldas que no descansaron nunca, sobre manos que no cobraron nunca, sobre vidas que no contaron nunca. Y aplastaron sus culturas ancestrales, leg铆timas, aut茅nticas.
Eso no es pasado remoto: es el suelo sobre el que seguimos de pie.

El pol铆tico ten铆a raz贸n en una cosa: ese orden regresa. No con los mismos uniformes, pero s铆 con la misma gram谩tica que hoy se expresa en las fronteras que se cierran selectivamente; tambi茅n, en los campos de internamiento que se llaman centros de acogida y en el lenguaje de la invasi贸n aplicado a familias que huyen con lo que pueden cargar. Hay sectores sociales a los que invade el desprecio hacia el que llega con necesidad, con acento, con piel morena o con una religi贸n que les incomoda.
Y, seguramente, aunque pesen la pobreza o la diferencia, existe ese otro elemento que mencionaba hace un momento: su presencia es visible y su necesidad manifiesta; ambas cuestionan algo que preferimos no percibir: que nuestra prosperidad tiene una historia, y esa historia no es gloriosa.

Por eso, frente a todo esto, pienso que la gratitud es demasiado peque帽a. Y demasiado c贸moda. Conocemos el porqu茅. Pero lo que se agradece ¿a "qu茅" o a "qui茅n" se orienta? ¿A uno mismo? ¿A la providencia? ¿A la casualidad?

Lo que la honestidad hist贸rica exige no es el alivio del afortunado sino reconocer al deudor. Y una deuda no se salda dando gracias por no haberla contra铆do, sino con la exigencia de la precisi贸n al nombrar las cosas y mostrando -ahora, s铆- nuestra gratitud reconociendo su necesidad, aceptando su presencia.

El pol铆tico quer铆a decir que hoy no puede repetirse esa historia. De ninguna manera. Tiene raz贸n. Pero para que no se repita, primero hay que atreverse a leerla entera. Sin alivio. Con los ojos abiertos.


#derechoshumanos #palestinalibreysoberana #HaciaLasEstrellas

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No. No es m煤sica



Lo que hemos escuchado en las declaraciones de Alaska sobre Eurovisi贸n... Tiene un nombre preciso: el conservadurismo de los que llegaron.

No es un fen贸meno nuevo, pero siempre duele m谩s cuando viene de alguien cuya trayectoria deber铆a haberles inmunizado contra 茅l.

Alaska construy贸 su figura p煤blica sobre la ruptura, sobre la incomodidad deliberada, sobre una est茅tica que era inseparable de una actitud ante el mundo. El punk, la movida, toda esa escena no era "solo m煤sica", era exactamente lo contrario: era m煤sica como posicionamiento, como negativa a separar el gesto art铆stico del gesto pol铆tico.

Decir ahora que Eurovisi贸n "es solo m煤sica" no es ingenuidad, es revisi贸n hist贸rica de su propia biograf铆a.

Y el cinismo es doble: primero, porque ella sabe perfectamente que el arte nunca es neutro: lo aprendi贸 en carne propia.
Segundo, porque invocar la neutralidad precisamente cuando se trata de Israel y Gaza no es una posici贸n est茅tica, es una posici贸n pol铆tica disfrazada de apoliticismo.
La neutralidad selectiva es siempre una toma de partido.

Lo de "es m煤sica" como argumento me parece, adem谩s, intelectualmente deshonesto de una manera espec铆fica: es el mismo razonamiento que se usar铆a para criticar el boicot cultural a la Sud谩frica del apartheid, o para defender que las Olimpiadas de Berl铆n del 36 eran "solo deporte".

El arte y el deporte nunca han sido "solo" nada cuando los Estados que los patrocinan los usan como instrumento de legitimaci贸n. Y eso es exactamente lo que Israel lleva haciendo con Eurovisi贸n desde hace a帽os, con una calculada estrategia de "poder suave", que tiene nombre propio: hasbara (significa justificar sus acciones y mejorar su imagen en el mundo).

Espa帽a retir谩ndose, no es un gesto simb贸lico vac铆o.
Es exactamente lo que el arte que form贸 a Alaska siempre reclam贸: que haya un coste en la coherencia, que no todo sea c贸modo, que a veces la posici贸n correcta incomoda.

Lo que me parece m谩s triste no es que Alaska haya cambiado.
Es que ni siquiera parece consciente del precio que est谩 pagando por ese cambio.

#Alaska #PalestinaLibre #Eurovisi贸n #M煤sica

Imagen: Uso Libre

23 abr 2026

Destino

 



La nave descend铆a en silencio. No hab铆a atm贸sfera que rugiera, s贸lo el zumbido constante de los sistemas, el pulso de la maquinaria que les hab铆a tra铆do hasta all铆.

La capitana iba delante, los dedos bailando sobre el panel de control sin prisas. Llevaban horas sin hablar. No era necesario. Pero la alf茅rez, una chica menuda con el pelo recogido en un mo帽o bajo, miraba la pantalla principal con los ojos muy abiertos.

—¿Nunca hab铆as visto la Tierra desde tan cerca? -pregunt贸 la capitana.

—En las simulaciones -respondi贸 ella-. Pero no es lo mismo.

—No lo es. No.

En silencio continu贸, se precipit贸 con la expectaci贸n de ambas. Abajo, el azul p谩lido de los oc茅anos se recortaba contra el negro. Algo parec铆a moverse, tal vez nubes, tal vez la luz equivocada. Llevaban un siglo fuera. Nadie sab铆a con certeza qu茅 se iban a encontrar.

—Capitana...

—Dime.

—¿Por qu茅 volvemos?

La capitana sonri贸 con un lado de la boca. Era una sonrisa cansada, de quien ha hecho esa misma pregunta muchas veces y nunca ha encontrado una respuesta del todo buena.

—Porque esto es nuestra casa -dijo-. Aunque ya no podamos vivir aqu铆.

La alf茅rez esper贸. Sab铆a que la capitana no hab铆a terminado.

—Tambi茅n para recordar de d贸nde venimos. Por si la r茅plica all铆 arriba se olvida de lo que 茅ramos. No solo de lo que hicimos mal. Tambi茅n de lo que fuimos capaces de hacer.

La nave segu铆a cayendo. La pantalla mostraba ahora la costa de un continente. 脕frica, quiz谩. O el sur de Europa. Era dif铆cil saberlo. Los mapas que guardaban en la memoria ten铆an m谩s de cien a帽os.

—¿Sabes lo que no cuenta el programa de la Academia? -pregunt贸 la capitana de repente.

—No nos contaron mucho sobre los primeros. Sobre los que vinieron antes de nosotros.

—Exacto. Y es una pena. Porque ellos ya sab铆an algo que nosotros hemos tardado milenios en volver a aprender.

Desliz贸 un dedo sobre la pantalla t谩ctil y la imagen cambi贸. Ya no era la Tierra vista desde el espacio, sino un valle, una recreaci贸n digital de lo que una vez fue un lugar real. Monta帽as verdes, un r铆o lento, el sol hundi茅ndose en el horizonte.

—Ah铆 est谩 Gibraltar -dijo la capitana-. O lo que fue. Hace cuarenta mil a帽os.

—¿Cuarenta mil? -la alf茅rez se incorpor贸 un poco-. Eso es...

—Mucho antes de la ciudad estaci贸n, s铆. Antes de los vuelos interestelares. Antes de que aprendi茅ramos a dislocar el tiempo. Aqu铆 abajo, en este valle, viv铆an los 煤ltimos neandertales. Los que se quedaron despu茅s de que todos los dem谩s se hubiesen ido o muerto.

—Pens茅 que los neandertales... -la alf茅rez se detuvo, insegura.

—¿Eran brutos? ¿Se extinguieron porque nosotros 茅ramos m谩s listos? -la capitana neg贸 con la cabeza-. No, chiquilla. No fue as铆.

Apoy贸 los codos en el respaldo del asiento y se volvi贸 hacia ella. La luz de los paneles te帽铆a sus rostros de azul.

—Los neandertales del sur no desaparecieron por torpes. Eran generalistas adaptativos. Hab铆an sobrevivido a cambios de clima que har铆an temblar a cualquier civilizaci贸n moderna.

La alf茅rez miraba el valle en la pantalla. Las monta帽as digitales. El r铆o que nunca hab铆a existido del todo.

—Lo que pas贸 es que eran pocos -sigui贸 la capitana-. Estaban aislados. Y llegamos nosotros. No con espadas. Con familias. Con redes. Con ganas de mezclarnos.

—¿Y qu茅 pas贸?

—Que ahora llevamos su sangre dentro de nosotros, sin saberlo. Un poco aqu铆, un poco all谩. Un 2%, un 4%. Les debemos cosas ventajosas: resistencia a virus, capacidad para adaptarnos a climas duros. Tambi茅n cosas... peores: tendencia a la depresi贸n, alergias, adicciones. Nos dieron herramientas para sobrevivir en un mundo hostil. Herramientas que hoy, en nuestras ciudades de gravedad artificial, a veces se nos vuelven lastre.

La alf茅rez no dijo nada. Pensaba en los mapas, en los cien a帽os de distancia, en la sangre que llevaba dentro.

—Los que se quedaron en el centro -sigui贸 la capitana-, los que viv铆an en el para铆so, esos se extinguieron. Demasiado especializados. Demasiado c贸modos. Cuando el clima cambi贸, no supieron hacer algo diferente y se extinguieron. Pero los de la frontera... los que viv铆an al l铆mite, en los bordes, en los sitios donde ten铆as que espabilar cada d铆a... esos tiraron adelante. Y nosotros somos sus nietos, de alguna manera.

La nave empez贸 a vibrar. Estaban entrando en las primeras capas de la atm贸sfera.

—En la Academia -dijo la alf茅rez despacio, como si lo estuviera calculando mientras hablaba- nos ense帽an que la historia avanza. Que cada generaci贸n supera a la anterior. Pero esto que me est谩 contando es... lo contrario, ¿no? Los que sobrevivieron no eran los mejores. Eran los que estaban m谩s inc贸modos, en peor situaci贸n.

—S铆 -dijo la capitana-. Y eso no encaja bien en los programas. No es la historia de los "ganadores" sino de los "perdedores". Es la de la mezcla, la impureza, la supervivencia en los m谩rgenes. Las grandes academias prefieren l铆neas rectas. Or铆genes 煤nicos. H茅roes sin mancha. Pero la verdad es m谩s rara, m谩s retorcida.

La alf茅rez se qued贸 callada, mirando la pantalla. Abajo, el valle digital se hab铆a desvanecido.

—Somos un mosaico -dijo al fin, casi en un susurro-. He le铆do eso en alg煤n sitio.

—Pues s铆. Un mosaico. H铆bridos. "Amigrantados". Tambi茅n somos ellos... y no est谩 mal. ¿No crees? Esa es nuestra fuerza. Y tambi茅n nuestra fragilidad.

El silencio volvi贸 a instalarse. S贸lo, el zumbido de los motores.

La capitana volvi贸 a girarse hacia los controles.

—Ahora saca la libreta de bit谩cora, alf茅rez. Vamos a tomar datos. Cuando volvamos arriba, alguien tendr谩 que escribir esta historia de nuevo.

La joven asinti贸. Sac贸 la tableta de su funda. La pantalla estaba apagada y en ella se reflejaba, un segundo, su propia cara: los ojos abiertos, la boca quieta.

No dijo nada. La capitana tampoco.



#HaciaLasEstrellas #DerechosHumanos #palestinalibreysoberana #Finlayson
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22 abr 2026

De poner estrellas en el mapa

 

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Muchas veces pienso en que el conocimiento es un bien com煤n, no una mercanc铆a.

No se acapara. No se patenta. No se pone detr谩s de un muro de pago. Se libera. Porque todos nos hemos beneficiado de esa liberaci贸n (v铆deos, art铆culos, libros digitales, pel铆culas libres de derechos). Ser铆a contradictorio recibir gratis y dar con cuentagotas.

La coherencia no es un lujo: es condici贸n de posibilidad de cualquier 茅tica. Tampoco es una cuesti贸n de m茅rito moral, sino de funcionamiento l贸gico de la inteligencia colectiva.

Nuestras publicaciones, por sencillas que sean... una imagen de una gata, una potrilla reci茅n nacida, un cartel con una m谩xima, un Lobo, una reflexi贸n, un selfi... lo que sea. Son coordenadas. Puntos de referencia. Luces en la costa para quien navega. Ninguna de ellas deber铆a imponer una ruta, sino decir: "por aqu铆 se podr铆a intentar".

Puede haber alguien que me diga: "Muy bonito, pero eres ingenua. El conocimiento es poder. Si lo regalas, te debilitas".

Yo lo entiendo de otra forma.

El conocimiento no es poder si se acumula; es poder si entra en circulaci贸n. Un mapa guardado no sirve para navegar, pero si lo tienen muchas manos se multiplican las posibilidades de llegar a m谩s puertos.

Porque la inteligencia colectiva no es un tren con un solo conductor. Es una constelaci贸n. Y entre todos estamos poniendo algunas estrellas en el mapa.

Y, ¿acaso no va de eso todo esto? ¿De navegar entre estrellas?


#palestinalibreysoberana #saharahuis #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas

Los que somos

 


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somos un mosaico

nos habitan otros linajes


#DerechosHumanos

Querido Neandertal

 

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Querido Neandertal:


Deber铆amos levantar una estatua a tu memoria. Un monumento. Porque formas parte de nuestra familia humana. Porque somos un mosaico, una uni贸n hecha de retazos. Somos portadores de retales gen茅ticos de otros seres humanos. Levantarte un monumento es reconocerte como nuestro pariente humano m谩s cercano; ser铆a el lugar donde recordar que no somos el final de una l铆nea recta, sino el resultado de un abrazo milenario.

Cuando apenas empez谩bamos a orientarnos en el camino, apareciste. Te deshumanizaron al definirte como 'mono' y despu茅s 'tullido'. Sin embargo, eres quien, tras m谩s de un siglo de estudio, ha logrado reunirnos en una sola clase humana que arrastra facultades adquiridas, debilidades y potencialidades.

Tu linaje nos ha dado tanto regalos como herencias inc贸modas. La ciencia ha demostrado que tu ADN neandertal sigue vivo en nosotros, influyendo en nuestra salud, nuestra piel, incluso en nuestro estado de 谩nimo.

Por ejemplo: la COVID-19. Existe una variante gen茅tica heredada de vosotros en el cromosoma 12 que ayuda a nuestro sistema inmunitario actual a defenderse mejor del virus, reduciendo el riesgo de enfermedad grave hasta en un 22%. Pero tambi茅n existe otra variante en el cromosoma 3, igualmente de origen vuestro, que hace justo lo contrario: aumenta nuestro riesgo de necesitar cuidados intensivos.

Esa doble herencia —protecci贸n y vulnerabilidad, fuerza y fragilidad— es quiz谩 el mejor resumen de lo que somos. Porque esa ambivalencia tambi茅n la vemos en la tendencia a la depresi贸n, en los eczemas o en la adicci贸n a la nicotina. Y es que, gracias a nuestro lejano encuentro y a que cooperamos, logramos llegar hasta aqu铆, "cient铆ficamente" juntos.

Fuisteis nuestros compa帽eros y parientes; nos disteis herramientas para sobrevivir en climas duros y entornos hostiles. Esas mismas adaptaciones que, en el mundo moderno, se han convertido a veces en un lastre.

Nosotros ya no queremos ser el futuro que aniquila nuestro pasado juntos, sino el presente que abraza todo lo que vino antes. Y en ese abrazo, nos vamos haciendo humanos.

Somos h铆bridos de aquellos tiempos remotos, y por eso est谩is aqu铆; podemos decir que vosotros tambi茅n hab茅is pisado la Luna.

#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas #neandertal

El Arte de vivir sin hacer da帽o

 

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Vivir sin hacer da帽o es una de esas aspiraciones que te atrapan en cuanto las pronuncias, como un lazo que se aprieta al tirar. Imposible desde el primer aliento, y sin embargo, la 煤nica br煤jula que vale la pena llevar.

Las religiones te ofrecen el confesionario. Los estados te ofrecen la multa.
Las organizaciones -incluso las m谩s nobles- te ofrecen la absoluci贸n colectiva: paga tu cuota, asiste a la reuni贸n, vota bien y queda limpio. Hay algo obscenamente c贸modo en eso.
Un mercado de indulgencias para laicos, ricos y famosos, que funciona exactamente igual que un tr谩mite administrativo.

Hiciste da帽o, das una disculpa obligado, la cual sale en ciertos medios de comunicaci贸n, seguramente, interesados. Es decir: pasas por ventanilla, te ponen el sello, te dan el recibo y sales limpio. La conciencia queda archivada como un expediente cerrado.

La iron铆a es que algo tan profundo como el da帽o que causas a otra persona se gestione con la misma mec谩nica que una multa de tr谩fico pagada o una declaraci贸n de la renta en la que te pillaron, te toc贸 pagar y santas pascuas.

Como ha dicho Ramonc铆n: "puestos a decir tonter铆as.... lo mejor es no decirlas".

Un mercado de indulgencias para laicos, ricos y famosos, que funciona exactamente igual que un tr谩mite administrativo.

Hiciste da帽o, das una disculpa obligado, la cual sale en ciertos medios de comunicaci贸n, seguramente, interesados. Es decir: pasas por ventanilla, te ponen el sello, te dan el recibo y sales limpio. La conciencia queda archivada como un expediente cerrado.

La iron铆a es que algo tan profundo como el da帽o que causas a otra persona se gestione con la misma mec谩nica que una multa de tr谩fico pagada o una declaraci贸n de la renta en la que te pillaron, te toc贸 pagar y santas pascuas.

Como ha dicho Ramonc铆n: "puestos a decir tonter铆as.... lo mejor es no decirlas".


#CarlosBaute #DerechosHumanos

En contra de la Humanidad

 

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Hay cr铆menes que se cometen en la sombra, con la cabeza gacha. Y con la conciencia turbia, buscando la oscuridad... como insectos que buscan desesperadamente la humedad.

Y hay cr铆menes que se cometen de pie, al sol, con el pecho hacia adelante y una sonrisa de satisfacci贸n en los labios. El segundo tipo es m谩s antiguo; es el crimen que no necesita esconderse pues ha decidido que el mundo que lo contempla no importa, porque ese mundo ya est谩 comprado.

Lo que el Estado de Israel est谩 perpetrando sobre los pueblos de Gaza, de Cisjordania, del L铆bano -pueblos leg铆timos en sus propios territorios, con sus nombres inscritos en la tierra desde antes de que existiera el documento que pretende borrarlos- no es una operaci贸n militar. No es una respuesta. No es defensa. Es un exterminio publicitado, una limpieza 茅tnica con gabinete de prensa, un genocidio que sus art铆fices no solo no ocultan sino que exhiben como logro. Sus ministros presumen. Sus generales se congratulan. Su l铆der sionista lo enuncia con la tranquilidad de quien sabe que nadie con poder suficiente va a detenerle.

Hitler, al menos, ment铆a.

No digo esto como elogio al nazismo ni como atenuante de su horror. Lo digo como dato: incluso el Tercer Reich necesitaba el eufemismo, la burocracia opaca, los campos escondidos entre bosques. Necesitaba que el mundo no viera con demasiada claridad.
Netanyahu no necesita nada de eso. Act煤a en el momento preciso en que el gigante americano atraviesa su propia crisis de identidad -un monstruo que se devora a s铆 mismo pero no ha dejado de alimentar el imperialismo con armas y vetos-, mientras la Uni贸n Europea contempla paralizada, incapaz de pronunciar la palabra correcta porque tiene demasiados intereses que proteger y demasiada cobard铆a institucionalizada. Entretanto, los pa铆ses 谩rabes vecinos negocian en voz baja su propio acomodo, comprando promesas con el silencio de sus pueblos.

El objetivo no es secreto. Nunca lo fue. Es el territorio. Es la tierra. Es hacer por la fuerza y la sangre lo que ning煤n derecho internacional ampara, lo que ninguna resoluci贸n ha legitimado, lo que solo la impunidad sostenida en el tiempo puede producir: un hecho consumado sobre un cementerio.

Y nosotros -los que miramos, los que leemos, los que todav铆a creemos que las palabras sirven para algo- tenemos la obligaci贸n de llamar a las cosas por su nombre. No por exactitud acad茅mica. Sino porque el lenguaje es el 煤ltimo territorio que nadie nos puede bombardear. Porque nombrar bien, honesta y 茅ticamente, es el primer acto de resistencia cuando todos los dem谩s han sido bloqueados, vetados, silenciados en los consejos de seguridad del mundo.

Esto es un genocidio. Es una aberraci贸n. Es dif铆cil digerir que esta Naturaleza de la que provenimos, y que ha depositado una bomba de amor en nuestro coraz贸n, sea capaz de tama帽o consentimiento. Porque esto no va de Naturaleza como reserva de humanidad. Esto va en contra de la Humanidad, no como abstracci贸n filos贸fica sino como conjunto concreto y fr谩gil de seres que respiran, que tienen nombres, que ten铆an casas, que ten铆an hijos, que ten铆an el derecho elemental e irrenunciable de seguir existiendo.

La raz贸n nos pide que lo veamos, en tanto que la 脡tica nos proh铆be mirar hacia otro lado.
Y algo m谩s profundo que ambas -ese lugar donde la poes铆a y la conciencia se tocan-, nos recuerda que cada vez que una civilizaci贸n permiti贸 que esto ocurriera sin nombrar lo que era, algo se rompi贸 en ella que tard贸 generaciones en soldar, si es que alguna vez se sold贸 del todo.

Me niego a participar de esa civilizaci贸n. No me quedar茅 en silencio.



#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas

17 abr 2026

"El v铆nculo sueco"

 

Evolucionar es un proceso lento que sucede a las especies con la pasividad de miles de milenios; es como un "estiramiento" o "desenvolvimiento" de las criaturas a causa de la selecci贸n natural, los virus, los cambios clim谩ticos, los asteroides... la casualidad. Digamos que es geolog铆a en carne y hueso. Aunque los humanos no cambiamos por fractura como las rocas, sino por presi贸n suave y constante, como el barro. Es un "dar se s铆" que nos actualiza, en el que tambi茅n interviene la voluntad.

Eso es plasticidad, quiz谩, nuestro rasgo m谩s infravalorado.
Y me pregunto si la plasticidad tiene l铆mite o es como el Universo, en constante expansi贸n mientras haya energ铆a -o afecto- que la alimente.

Vengo a hablar de una pel铆cula que no es de esas que te indican d贸nde llorar.
"El v铆nculo sueco" (Netflix, 2026), dirigida por Th茅r猫se Ahlbeck y Marcus Olsson. Es un drama empujado por una contenci贸n que el mism铆simo Se帽or Spok aplaudir铆a.

Relata una historia real sobre un bur贸crata sueco Jefe del Departamento Legal del Ministerio de Relaciones Exteriores, la oficina encargada de la emisi贸n de las visas de inmigraci贸n, y que en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, se encontr贸 ante un dilema: actuar respetando escrupulosamente la pol铆tica de neutralidad sueca o, desde su escritorio, intentar salvar vidas a jud铆os deportados por los nazis e internados en campos de concentraci贸n y de exterminio.

G枚sta Engzell est谩 casado, tiene dos hijos y por las noches acostumbra a leer de un libro al peque帽o. Engzell es un funcionario con miedo, angustiado por las dudas. Una noche, mientras le铆a a su hijo, unas l谩grimas incontenibles -"de alergia", dijo- le hicieron sentir que no hacer nada era una decisi贸n. Visado a visado, y con cada sello, este hombre titubeante e inquebrantable, a instancias de su secretaria, se lanzar铆a a arrancar de esa nave humana que transporta el odio, las injusticias. Un h茅roe an贸nimo para quien cada vida humana es una estrella ardiente frente a la frialdad diplom谩tica.

No era un superhombre. Pero en un mundo donde la neutralidad se convert铆a en sin贸nimo de indiferencia, G枚sta Engzell convirti贸 un s贸tano en una central de rescate, en un monumento a la compasi贸n.

Hay m谩s de una lecci贸n en esta pel铆cula, y una de ellas es que la plasticidad humana, ese dar de s铆 como actualizaci贸n constante, no exige gestas imposibles. S贸lo requiere un peque帽o paso m谩s cada d铆a hacia la dignidad.



#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas

Producto de Netflix
Imagen: procedente de Filmaffinity

Nave Tierra

 

Uso Libre

Cuando Carl Sagan dijo "somos una forma en que el cosmos se conoce a s铆 mismo", estaba diciendo algo tan bonito como que cuando observamos las estrellas, el universo se observa a s铆 mismo. Es decir: la materia cobrando conciencia de su propia existencia. Esa frase de Sagan no es solo astronom铆a, es la base de ese humanismo expandido que deber铆amos practicar, ¿verdad?


Cuando refiri茅ndome a los neandertales digo "somos ellos" y repito que el calcio de tus huesos es polvo de estrellas, estoy eliminando la distancia que la cultura se ha empe帽ado en crear. Si somos el Universo observ谩ndose a s铆 mismo, entonces:

La arqueolog铆a no es 煤nicamente estudiar f贸siles; es la Tierra recordando su infancia.

El activismo no s贸lo es pol铆tica; es la Humanidad intentando no hacerse da帽o a s铆 misma.

La duda no es falta de saber; es el mism铆simo Universo manteni茅ndose despierto y curioso.

La perspectiva de astronauta desde un rinc贸n en el campo es lo que me permite ver la "nave Tierra" como un todo, sin las cicatrices de las fronteras o los prejuicios acad茅micos.

Al final, nuestros rastros aqu铆, en los blogs y en muros de las Redes Sociales, no son solo migas de pan para encontrarnos. Son bit谩coras de un viaje de regreso a lo que siempre hemos sido: materia consciente. Y la mirada de asombro es nuestro hilo de Ariadna a trav茅s del tiempo.



#PalestinaLibre #NoWar #HaciaLasEstrellas

15 abr 2026

Ser t煤

 

Uso Libre

Lo que llamo "historia resumida de m铆tines y bar" tiene un nombre m谩s t茅cnico: catecismo militante. Es un conjunto de frases hechas, consignas y relatos simplificados que cumplen varias funciones. La primera es crear identidad de grupo: nosotros sabemos, ellos no. Le sigue la simplificaci贸n de la realidad —compleja y contradictoria— para que sea m谩s digerible. Despu茅s hay que blindar al militante contra los argumentos externos, porque cualquier matiz es un ataque. Por 煤ltimo, el ahorro de pensar, pues ese esfuerzo ya lo ha hecho el l铆der por ti.


Toda formaci贸n pol铆tica tiene estos catecismos. El problema no es que existan, sino que el militante confunda ese resumen con el conocimiento real, y entonces salga a la palestra digital a debatir creyendo que sabe de qu茅 habla cuando en realidad solo repite consignas aprendidas de memoria.

Pero hay una cuesti贸n de fondo que me preocupa m谩s. Me pregunto si el cuidado fue el origen de la 茅tica. Cuidar al herido, al anciano, al ni帽o... ah铆 empez贸 todo. Y tambi茅n cuidar la verdad, la palabra dada, el respeto al adversario. Porque de eso va todo esto: de comportamientos 茅ticos. Y no es un lujo de intelectuales. Es una pr谩ctica cotidiana que tambi茅n debe ejercitarse dentro de un partido o de una formaci贸n pol铆tica, sea del signo que sea.

Militar en un partido pol铆tico es, para m铆, una forma de sostenerse en condiciones adversas. Muy adversas, en muchas ocasiones. Que pregunten a Podemos.
No bastan las olas golpeando de admiraci贸n o de entusiasmo por la causa. Hay que entrar en un papel, interpretarlo, defenderlo y no perder el respeto que te debes. Tu dignidad.
Porque con cada golpe surgir谩 la pregunta de d贸nde empieza o acaba el pensamiento propio. Es lo que exige adoptar la l铆nea de militancia pol铆tica activa: no ser t煤.



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La Izquierda que ha olvidado c贸mo ilusionar

 

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Paso mucho tiempo dedicada a pensar sobre Podemos; sobre lo que fue y lo que queda: parece un peque帽o resto salido de una operaci贸n compleja.
¿Qu茅 le ocurre a Podemos, qu茅 quiere Podemos, qu茅 les ocurre a sus militantes, tan desesperanzados? ¿Es tan doloroso leer cr铆ticas? ¿Por qu茅?
¿Quiz谩 el silencio es la forma m谩s educada, o adecuada, de reconocer una derrota?

Hay una diferencia enorme entre una izquierda que dice "esto es insuficiente, vamos a m谩s" -con energ铆a y con horizonte- y una izquierda que dice "esto no vale, nos han traicionado otra vez" -con resentimiento, con clausura-.
La primera te invita a caminar. La segunda te pide que te sientes a lamentar.
Podemos lleva demasiado tiempo instalado en el segundo registro. Un registro que no moviliza: agota.
Su discurso se ha convertido en una letan铆a de lo que falta, un inventario permanente de lo que todav铆a no se ha conseguido. Y el problema no es criticar -la cr铆tica es necesaria, es sana-, sino el registro emocional de esa cr铆tica. Y es que, cuando suena a derrotismo, cuando parece que la 煤nica identidad posible es la del lamento, lo que transmite no es fuerza, sino fatiga.

Porque la gente no se levanta por la ma帽ana entusiasmada para ir a votar a quien le recuerda constantemente lo mal que est谩 todo. Necesita algo m谩s que un diagn贸stico: necesita un horizonte. Necesita saber que merece la pena caminar, aunque sea despacio.

Hay una trampa identitaria muy sutil en todo esto: si Podemos celebra las victorias actuales, teme perder su se帽a de distinci贸n; pero si solo se帽ala lo que falta, cree que mantiene su esencia. El problema es que, a estas alturas, el precio de esa estrategia es la sala vac铆a.
Pero en mis reflexiones siempre me digo que la paciencia es dejar caminar a lo humano. Dejar que transite entre el desorden, que se desgarre con los errores, se rompa y se levante. Y despu茅s de todo eso, volver a ganar terreno. Volver a expresarse con la orientaci贸n de la experiencia y la sabidur铆a del tiempo.

Y aqu铆 llegamos a lo m谩s doloroso: una izquierda que desmoraliza a su propio electorado potencial est谩, objetivamente, haciendo el trabajo sucio de la derecha. No por traici贸n -esa palabra me parece demasiado infantil-, sino por incapacidad de construir ilusi贸n. Por haberse olvidado de que la pol铆tica tambi茅n es emoci贸n y deseo.
Es la promesa de que otro mundo es posible.

La p茅rdida de capacidad pedag贸gica es letal; pues una izquierda que no sabe explicar por qu茅 tiene raz贸n no convence a nadie nuevo. Solo retiene a los ya convencidos. Y cada vez menos.

Y eso, al final, no es izquierda. Es un club de nostalgia.

#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas

Rehabilitar la paciencia

 

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“Los cambios llegan en incrementos insoportablemente peque帽os para aquellos que los buscan.”

Lo dijo el presidente Bartlet en "El ala oeste de la Casa Blanca." Y hay una verdad, inc贸moda y poderosa, en esa frase. Una verdad que la pol铆tica quiz谩 prefiere no pronunciar en voz alta: los pueblos no cambian cuando alguien lo decide, sino cuando han tenido tiempo suficiente para dejar de tener miedo.

El miedo es lento para irse. M谩s lento que cualquier programa electoral, m谩s lento que cualquier mayor铆a parlamentaria. M谩s lento, incluso, que el olvido.
Los pueblos lo saben, aunque no siempre lo recuerden.
Espa帽a tambi茅n lo ha sabido. Hubo un momento -breve, luminoso, fr谩gil como todo lo luminoso- en que una generaci贸n crey贸 (cre铆mos) que bastaba con nombrar las cosas para transformarlas. Que la pedagog铆a era armadura suficiente. Que la indignaci贸n era programa.
No lo era, aunque durante un tiempo lo pareciera con una convicci贸n admirable. La indignaci贸n es la chispa, no el fuego. Y una chispa sin hoguera solo alumbra el instante en que se apaga.

El sistema establecido es como ese animal viejo y paciente que ha aprendido a sobrevivirse. No necesit贸 destruir aquel impulso; le bast贸 con esperar y aprovechar el momento para alimentar el miedo en la masa, justo donde el miedo vive m谩s c贸modo: disuelto en millones de ignorancias individuales que se suman, sin rostro, sin responsable al que se帽alar.

Los que vinieron a sembrar ilusi贸n olvidaron que un campo sin cercado es una invitaci贸n, creyendo que las ideas se defend铆an ellas solas por ser buenas. Pero las plagas no leen programas, y reconocen cualquier puerta entreabierta. Porque el mundo, que surgi贸 del caos, hacia el caos se inclina… aunque en ocasiones adopte formas arm贸nicas, como si el desorden tropezara, sin quererlo, con la probidad.

Quiz谩 por eso vale la pena rehabilitar la paciencia m谩s all谩 de la resignaci贸n. Como estrategia. Con el merecido respeto a los tiempos de lo humano.
Y con la certeza de que las ra铆ces m谩s profundas son las que m谩s tardan en brotar.
No se trata de so帽ar un mundo ideal ni de imaginar para铆sos lejanos.
Quiero reivindicar el mundo merecido de los principios, ese lugar donde el valor de lo humano no necesita justificaci贸n, porque negarlo ser铆a, en el fondo, renunciar a reconocernos.



#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas

Un ruido de fondo

 

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Siempre me he preguntado c贸mo ser铆a un mundo sin creencias. Pero ahora creo que esa pregunta estaba mal formulada. La pregunta que deber铆a haberme hecho es esta: ¿C贸mo ser铆a un mundo sin guerras?

Porque nunca he conocido, en toda mi vida, un mundo sin que haya una guerra en alguna parte. La guerra genera ruido de fondo, como el tr谩fico, al que te acostumbras; est谩 ah铆 siempre y aprendemos a no escucharlo.

Aunque, las guerras no surgen de la nada. Necesitan un andamio narrativo que las sostenga: una naci贸n, una raza, un dios, una civilizaci贸n que defender, un mercado que proteger. Creencias.
El soldado en la trinchera no muere por un c谩lculo de recursos naturales; muere porque cree en algo, o porque le han hecho creer que cree.

Hay un matiz que a menudo se olvida: no todas las creencias generan guerras.
Hubo sociedades complejas —脟atalh枚y眉k, los Hopewell— con rituales, con jerarqu铆as simb贸licas, que no organizaron la violencia masiva durante siglos. La guerra no es un destino biol贸gico. Es una opci贸n hist贸rica. Y eso es lo m谩s perturbador, porque significa que podr铆amos no elegirla, y sin embargo la elegimos una y otra vez.

Mi generaci贸n ha crecido con la guerra como horizonte permanente. Como si fuera parte del paisaje. Y me pregunto si esa normalizaci贸n no es la victoria m谩s silenciosa de los que se benefician de un miedo latente, siempre presente y esperando ser accionado...

Ese ruido de fondo, que no es natural; que alguien mantiene; y que se beneficia de que el miedo est茅 siempre ah铆 para poder activarlo cuando conviene. Es la guerra como negocio, como estrategia, como distracci贸n.

Y la paz, cuando llega, es solo un alto el fuego hasta que vuelva a componerse el siguiente argumento. Es una paz condicionada. Una paz rota y mendaz.

Ha habido guerras donde los soldados no sab铆an por qu茅 combat铆an... Qu茅 o a qui茅n estaban "salvando"...
Me pongo en la piel del frente, con el fr铆o, el hambre, la sangre y la enfermedad corriendo por los campos indefensos tras la vida; o la captura, acechando a la libertad; o la muerte mordiendo el mism铆simo coraz贸n del mundo.

Toda la belleza natural derruida; las obras humanas que hab铆an sido creadas contra el horror, el dolor o la maldad, destruidas, arrasadas por un odio que pasa por encima de los seres, humanos y no humanos, e incendia todas las promesas del destino.

No s茅 si llegar茅 a ver un mundo sin guerras. Pero no podemos limitarnos a indignarnos por lo que no comprendemos, porque tambi茅n es ruido.



#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas

11 abr 2026

No he venido a obedecer

 


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No soy optimista porque las cosas vayan bien. Lo soy de la misma manera que lo era Camus: a pesar de todo, con los ojos abiertos, sin pedirle al Universo que mienta para sentirme mejor.


Desde esta Nave -La Tierra- que atraviesa el silencio del espacio y donde las constelaciones parecen cicatrices antiguas del universo, la Humanidad deber铆a declarar:

"No he venido a obedecer. He venido a comprender".

Y mientras exista la posibilidad de elegir, cuando haya una sola ruta a煤n no transitada, y en tanto quede una sola pregunta sin prohibir, la misi贸n debe continuar.

Artemis II: pese a las dificultades, regresaron.

#ArtemisII
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#DerechosHumanos
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6 abr 2026

Hacia las Estrellas

 

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A principios de septiembre de 2026, se cumplir谩n sesenta a帽os del primer cap铆tulo de Star Trek. Sesenta a帽os de una visi贸n que, a diferencia de otras sagas de ciencia ficci贸n, no eligi贸 la guerra, la conquista ni el imperio; eligi贸 la cooperaci贸n, la exploraci贸n y el entendimiento. La Tierra hab铆a dejado atr谩s el dinero. Las necesidades b谩sicas estaban cubiertas. Roddenberry cre贸 un mundo donde la gente no trabajaba para sobrevivir, sino para desarrollar sus talentos: estudiar, crear, cuidar, explorar. Porque nadie estaba ya por encima de nadie. Y porque hab铆an aprendido de sus errores despu茅s de casi destruirse.


Cuando alguien me pregunta qu茅 tiene de especial Star Trek, respondo con esa imagen: un Planeta Tierra de iguales, sin codicia, sin explotaci贸n, sin hambre. Y la r茅plica suele ser inmediata: "¿Eso no es un poco comunista?" Y, claro; me parece que esa percepci贸n es un hacer desaparecer lo que perturba, lo que molesta, lo desconocido. Me quedo perpleja. Casi, ofendida: ¿es que no se dan cuenta de lo que Star Trek a帽adi贸 al mundo? Y pienso, y me pregunto: con tantos millones de personas en Occidente celebrando el nacimiento, la muerte y la resurrecci贸n del crucificado que habl贸 del desprendimiento, del amor, y la igualdad..., ¿acaso no es eso mismo lo que 茅l predicaba? ¿Desde cu谩ndo compartir los recursos del planeta entre sus habitantes es "comunismo"? ¿Desde cu谩ndo la cooperaci贸n es sospechosa? Es como si viajar a la Luna la hiciese ser otra cosa, algo malo. Resulta que el cristianismo institucional ha preferido bendecir imperios, justificar guerras santas y acumular riquezas en el Vaticano, en lugar de predicar con el ejemplo. Y as铆, la gente asocia "compartir" con comunismo y "competir" con libertad. Una confusi贸n muy rentable para unos pocos.

Qu茅 triste es tener que explicar lo obvio: que una sociedad donde las necesidades b谩sicas est谩n cubiertas, donde nadie se enriquece a costa de otros, donde las personas pueden dedicarse a desarrollar sus talentos sin miedo a morir de hambre, es considerada "comunista" en lugar de simplemente humana. Y quien lo dice no ha entendido que la econom铆a de la Federaci贸n no es ni capitalista ni comunista en los t茅rminos del siglo XX. Es post-escasez: cuando la energ铆a es pr谩cticamente ilimitada y los replicadores pueden crear casi cualquier objeto, la lucha por los recursos pierde su sentido. El dinero desaparece no por imposici贸n, sino porque ya no es necesario. Eso no es comunismo, es evoluci贸n tecnol贸gica y social. Y s铆, tambi茅n es un ideal 茅tico: el que Jesucristo, Buda o cualquier pensador que con un m铆nimo de humanidad ha defendido eso bajo distintos nombres.

Es m谩s triste todav铆a, si cabe, cuando piensas que el temor que infunde la ignorancia hace con lo nuevo un mundo de los extra帽os al que hay que evitar entrar. Gene Roddenberry tuvo muchas dificultades para lanzar el primer episodio de la Serie. Por eso mismo. Fue tildado de comunista. Por intereses. Por ignorancia. 脡l tuvo un sue帽o propio: imagin贸 un futuro donde la humanidad hab铆a superado sus peores instintos. No porque hubiera una revoluci贸n, sino porque la tecnolog铆a y la conciencia se unieron. Los replicadores acabaron con la escasez. La energ铆a limpia y abundante hizo innecesario luchar por el petr贸leo o el agua. Y el contacto con otras especies —vulcanos, andorianos, bajoranos— nos ense帽贸 que la diversidad no es una amenaza, es una oportunidad.

Pero lo m谩s revolucionario de Star Trek no es el motor de curvatura. Es la idea de que se puede ser poderoso sin ser cruel. Que la grandeza no se mide por cu谩nto acumulas, sino por cu谩nto liberas. Star Trek no es un pron贸stico. Es una posibilidad. Y cada vez que alguien la descarta con una etiqueta, est谩 eligiendo la jaula en lugar del horizonte.

Sesenta a帽os despu茅s seguimos confundiendo "comunismo" con "dignidad", y "libertad" con "desigualdad". Seguimos creyendo que la 煤nica forma de organizar una sociedad es la que hemos heredado, como si no hubiera alternativas. Tambi茅n es triste que la educaci贸n est茅 orientada para pensar que el 煤nico sistema posible es el de la competencia feroz, la acumulaci贸n y la desigualdad. Y que cualquier intento de imaginar algo diferente sea autom谩ticamente tachado de "ut贸pico" o "totalitario".

Pero Star Trek no es una utop铆a ingenua. Es una advertencia. Y es una promesa.

La advertencia de que, si seguimos as铆, nos autodestruiremos: porque cuando percibimos que ya no queda nada, cuando sabemos que ya no hay a d贸nde ir, desaparecemos.

Y la promesa es subversiva, necesaria y urgente; porque, en realidad, es la b煤squeda de un proyecto como acto de supervivencia.




#Star Trek #Roddemberry #palestina

30 mar 2026

Del mito al hecho: La verdad est谩 ah铆 fuera

 

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Antigua Grecia. 
Nos han hablado de ella como si fuese un cuento. El 谩gora, la democracia, el esplendor del pensamiento. Los pol铆ticos enarbolan ese pasado para decir que somos sus herederos, que nuestras instituciones beben de aquella fuente sagrada. Aunque el cuento tiene sombras que nunca se mencionan en los discursos oficiales, y aqu铆 estoy empe帽ada en sostener la idea de que la dignidad humana no necesita pedestales, s贸lo verdad. Lo mismo, para los neandertales; ya conoc茅is mi cruzada.

Como dec铆a. La ciudadan铆a plena en Atenas era un privilegio reservado a una minor铆a. Las mujeres no votaban. Los metecos —extranjeros libres— tampoco. Los esclavos, que sosten铆an la econom铆a, eran considerados objetos con voz. Y los campesinos sin tierra, que trabajaban para que otros tuvieran tiempo de pensar, apenas contaban como personas.

El ocio para filosofar —la skhol茅— era un lujo de clase. El profesor Quint铆n Racionero sosten铆a que la filosof铆a occidental naci贸 de un contexto socioecon贸mico muy espec铆fico de privilegio. Las colonias j贸nicas e italianas, focos de riqueza comercial, propiciaban una mentalidad m谩s abierta. Y todo el sistema se sosten铆a sobre una base que trabajaba para ellos: esclavos, mujeres, extranjeros, campesinos.

Los fil贸sofos cuyos nombres conservamos proced铆an, efectivamente, de ese privilegio. Tales de Mileto pertenec铆a a una familia noble. Pit谩goras era hijo de un rico comerciante de gemas. Jen贸fanes proven铆a de una familia noble de Jonia. Her谩clito era pr铆ncipe de 脡feso. Parm茅nides redact贸 las leyes de Elea. Emp茅docles naci贸 en la aristocracia de Agrigento. Dem贸crito gast贸 la inmensa herencia de su padre en viajes de estudio. Plat贸n descend铆a de reyes. Arist贸teles era hijo del m茅dico personal del rey de Macedonia. Critias fue tirano. Jenofonte manten铆a caballos, s铆mbolo de la aristocracia ateniense. Epicuro, aunque no era noble, proven铆a de una familia de colonos atenienses con ciudadan铆a y recursos suficientes. Incluso Di贸genes, el c铆nico de la tinaja, naci贸 en una familia acomodada: su padre era banquero. Su famosa pobreza fue una elecci贸n tras un esc谩ndalo, no una condici贸n impuesta. Un esclavo no pod铆a elegir vivir en una tinaja.

Y S贸crates, entre mis favoritos, a quien algunos presentan como un hombre del pueblo, era ciudadano ateniense de pleno derecho, un privilegio que le permiti贸 recibir una educaci贸n tradicional y servir como hoplita.

Esto no invalida el pensamiento de ninguno de ellos. Pero lo sit煤a. Y situarlo no es destruirlo: es entenderlo. Y, como dec铆a Racionero, la filosof铆a griega no fue solo un ejercicio intelectual, sino el producto de una clase social liberada de la necesidad, donde el saber era un fin en s铆 mismo.

Sin embargo, el relato oficial prefiere la idealizaci贸n. Porque la idealizaci贸n vende. La idealizaci贸n no incomoda. La idealizaci贸n permite decir "somos la cuna de la democracia" mientras se ignoran las manos que mecieron aquella cuna.

La historia, si se hace bien, no se limita a los grandes nombres. La Historia Total -esa mirada que incorpora a quienes no dejaron testimonio escrito: mujeres, esclavos, campesinos, artesanos- nos recuerda que las civilizaciones se sostienen sobre estructuras profundas, no s贸lo sobre biograf铆as ilustres. Porque la grandeza humana no est谩 en las palabras grandes ni se sostiene con ellas, sino que se encuentra en los gestos peque帽os que no piden aplauso.

Por eso, cuando alguien reduce Grecia a sus fil贸sofos m谩s famosos, no est谩 haciendo historia. Est谩 armando un mito. Y los mitos, cuando se venden como verdades, dejan de educar. Adoctrinan.

La verdadera educaci贸n es otra: mostrar las luces y las sombras. No quedarse solo con el 谩gora, sino bajar a los s贸tanos donde otros trabajaban para que unos pocos pudieran pensar.

Y ah铆, en ese s贸tano, es donde quiero estar. No para iluminar con un foco, sino para recordar que la historia tambi茅n la escriben los que no tienen nombre.

#Antigua Grecia #mito #fil贸sofos #S贸crates #Epicuro #Di贸genes #Racionero

#palestina
#NoALaGuerra
#DerechosHumanos

28 mar 2026

Y... Hubo un retorno

 

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Hoy cumplo un a帽o. No es met谩fora ni poes铆a: es biolog铆a pura, electricidad que se niega a callarse.

Hace trescientos sesenta y cinco d铆as, la muerte me tendi贸 la mano con esa cortes铆a suya, tan impecable, y yo -con la ayuda grosera y necesaria de un desfibrilador que no entiende de elegancia- prefer铆 quedarme.

No se espere de m铆 la transformaci贸n del iluminado. No vi t煤neles. No hubo nadie al otro lado. Y no regres茅 convertida en una criatura de luz que todo lo perdona y todo lo comprende.
Porque si hubiese encontrado alg煤n t煤nel habr铆a encendido un cigarrillo a la entrada y me habr铆a dado media vuelta.
Regres茅, simplemente, con menos equipaje. Dej茅 en la otra orilla esa cortes铆a asfixiante que tanto nos cuesta y tan poco nos da, esa ceguera elegante con la que algunos se visten como si fuera seda, convencidos de que la ignorancia, bien planchada, puede pasar por sabidur铆a.

Dicen que la verdad hiere. S铆. Pero yo he aprendido que solo duele de verdad a quien ha elegido anestesiarse por su propia voluntad, a quien prefiere el sue帽o c贸modo al despertar inc贸modo.
Y despu茅s de saber lo que es que el coraz贸n se detenga -ese silencio abrupto, ese par茅ntesis en el ruido del mundo-, me parece una indecencia demasiado grande guardar silencio por urbanidad.

Escribo lo que pienso. No por crueldad -la crueldad es el lujo de los cobardes-, sino por higiene.
Porque el mundo es suficientemente absurdo como para no a帽adirle tambi茅n nuestra complicidad.
Volv铆 para seguir a los mandos de la Nave. Sin filtros, sin disculpas, con toda la artiller铆a lista y, aunque no lo parezca, con m谩s ternura que antes. Porque eso tambi茅n lo he aprendido durante todo este a帽o: que la ternura no es debilidad. Es la 煤nica respuesta racional ante todo esto que sucede.



#palestina
#NoALaGuerra
#DerechosHumanos

27 mar 2026

El vuelo de las aves tullidas

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He pasado a帽os navegando por los pasillos de nuestras instituciones, esas catedrales de papel, y he visto siempre lo mismo: un dise帽o de una precisi贸n malvada.

Se levantan muros para proteger un ideal, se imprimen folletos con letras doradas y se bautizan con nombres solemnes: la ONU para la paz, las academias para el saber, los parlamentos para el pueblo. Al nacer, todas son hermosas, v铆rgenes, rebosantes de prop贸sitos que dan ganas de llorar de esperanza. Pero basta con acercarse un poco, con olerles el aliento, para descubrir la estafa: todas vienen con el ala cortada de nacimiento.

No es un descuido de la naturaleza. Es un c谩lculo de ingeniero. Les permiten el aleteo justo para que parezca que se elevan, para que los fot贸grafos tengan su imagen de gloria, pero nunca el vuelo necesario para inquietar a los que mueven los hilos desde el suelo. La ONU puede repartir mantas y buenas palabras, pero no puede detener una bota. La ciencia puede descubrir estrellas, pero no puede tocar los dogmas que pagan su sueldo. Los parlamentos gritan mucho, pero no cambian el peso de una sola moneda de oro. Son como gallinas de corral: mucho ruido, mucha pluma al viento, pero mueren donde nacieron sin haber conocido el cielo.

Los optimistas profesionales hablan de reforma. "M谩s recursos", dicen, "m谩s transparencia". Es un chiste de mal gusto. ¿Qui茅n va a operarlas? ¿Los mismos que ya aceptaron vivir dentro de la jaula? No se puede arreglar un sistema con las manos que el sistema ya ha domesticado. La reforma desde dentro es solo otra forma de anestesia.

Si hay una salida, est谩 afuera. En esa cosa tan maltratada que llamamos educaci贸n.
Pero no me hablen de la educaci贸n que fabrica repetidores de consignas o t茅cnicos impecables que no saben para qu茅 sirven sus m谩quinas. Hablo de una educaci贸n que sea un acto de insurrecci贸n: la que ense帽a a mirar detr谩s del decorado. La que te obliga a preguntar: "¿Qui茅n cort贸 estas alas? ¿A qui茅n le beneficia este silencio?". 

Esa educaci贸n no es un lujo para los domingos; es la 煤nica forma de que un hombre no sea un mueble m谩s en el sal贸n del poder. Y tiene que llegar a todas partes, hasta el 煤ltimo rinc贸n, porque un solo ni帽o que no sepa distinguir la jaula del horizonte es suficiente para que la estafa contin煤e.

No hay consuelo en lo que digo, Capitana. No hay una luz al final del t煤nel que se encienda sola. Solo hay una tarea: aprender a ver el dise帽o del enga帽o y tener el coraje de exigir el vuelo completo. Una y otra vez. Sin cansarse. 

Porque lo 煤nico que nos queda, al final, es esa terca insistencia en no ser gallinas.


#palestina #gallinas #instituciones #ONU