4 mar 2026

Castellio contra Trump

 Mi relación con los libros que me entusiasman es de tacto y contacto: los acaricio, los siento; sé que en ellos late un corazón y se esparce una mente de siglos, de años o de meses. En realidad, más que leer, converso con ellos. Los abro al azar y me responden. Como hoy: "Siempre son los contemporáneos los que menos saben de su propia época".

Parece como si el libro me hubiese leído el pensamiento y me dice, hoy, lo que necesitaba oír.

Tengo una conexión con Castellio: un hombre que se enfrentó a Calvino, al poder dogmático, a la imposición de una verdad única. Y lo hizo desde la conciencia individual, desde la moral personal liberadora, asumiendo el sacrificio material. Es exactamente lo que hacemos muchos en nuestros muros, en los debates, en nuestras vidas: enfrentarnos a los "Calvino" de turno -Trumpo, la ultraderecha, los que intentan descalificar...-, con un escudo de carne y hueso, y una espada de ideas, deseos y sueños.

La generación de los ochenta me pilló demasiado joven; quizá por eso me convertí en "anarquista espiritual". Aunque, no en el sentido político, sino en otro más rebelde: alguien que se niega a aceptar la autoridad como dogma. Me convertí en alguien que piensa por sí misma, que cuestiona y que no se dobla.

Feynman es el físico que decía: "no me importa quién eres; no me importa tu autoridad; si tus ideas no coinciden con los hechos, están equivocadas".
Este es el espíritu que comparto: la ciencia como metáfora de la honestidad intelectual.


#palestinalibreysoberana



Y España dice, NO

Cuando España expresa su no, está diciendoNO:  a ceder su suelo para una guerra ajena.
NO: a doblar la rodilla ante quien exige obediencia, como si el derecho internacional fuera una pequeña cláusula en un insignificante contrato inmobiliario.

Trump, el amenazador en serie. Y Europa se ha partido.

La Unión Europea pide "respeto al derecho internacional" con una tibieza que no engaña a nadie. Cuando los analistas hablan de "pérdida de influencia", olvidan lo esencial:la influencia no se pierde por no tener ejército, se pierde por no tener voz propia.Alemania, Francia y Reino Unido apoyan la ofensiva; unos con entusiasmo y otros con matices que no ocultan el fondo. Bélgica y Portugal dicen no al ataque, pero condenan un régimen, el mismo que tienen muchos países de la región con los que tienen tratos estrechos sin problemas. Y España dice NO; no me canso de repetirlo. Punto pelota. Sin matices, sin dobleces. Le ha echado arrestos ante las exigencias de un anciano niñato loco y muy peligroso. Estoy orgullosa. Cívicamente orgullosa.En medio de todo eso, ha quedado al descubierto una verdad incómoda: las bases militares nunca son sólo infraestructuras. Esas bases nos hacen preguntarnos cada poco, y en silencio, acerca quién manda realmente en casa.Porque hay momentos en que la soberanía no tiene ideología: o se defiende o se entrega. Quiero que conste que no soy seguidora de Sánchez, ni de nadie. Soy independiente -del 15M-, de esa manera en que la lucha contra mis prejuicios y mi ignorancia de las cosas me permiten serlo.
Si algo aprendí de pequeña con Star Trek es que la auténtica unidad no exige sumisión. Exige algo que en la realidad actual parece ser muy difícil: principios comunes defendidos en libertad. Unos principios muy valiosos que hoy, tristemente, están ausentes.#palestinalibreysoberana