26 mar 2026

La política como terapia

 



Uso libre


Estoy pensando que cuando las relaciones personales son insatisfactorias, cuando la precariedad aprieta, cuando el futuro es incierto, solemos buscar un argumento que dé sentido a nuestro malestar.

La política lo ofrece, en su versión más identitaria: "ellos tienen la culpa", "nosotros somos los buenos", "alguien nos representa y nos entiende".

Y no importa el color. La estructura emocional es la misma en la izquierda y en la derecha.

El líder se acaba convirtiendo en padre simbólico. Es como el partido en familia.
El adversario es el enemigo que merece todo el odio acumulado.

Así, la política deja de ser el espacio para resolver problemas colectivos y se convierte en un gigantesco diván donde la gente intenta curar sus heridas.

Aunque, hay un problema: en ese diván no se cura nada. Sólo se alimenta el ciclo con más emoción y menos reflexión; más lealtad y menos crítica; más ruido y menos solución.

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