Mostrando entradas con la etiqueta mermelada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mermelada. Mostrar todas las entradas

28 mar 2007

Tu Secreto está en mi Sueño.

Le estuve observando días; un par de semanas quizá.
Desde el principio ya sentí que me hablaba, que me miraba cuando no le veía.
Yo hacía lo mismo.
Le hablaba sin saber si me entendía; le hablaba en silencio: él con su vida y yo con la mía.
Procurábamos ponernos cerca el uno del otro, pero sin exagerar: las situaciones venían rodadas, aunque procurábamos que rodaran a nuestro favor, sin forzarlas.
Soñamos con encontrarnos en soledad pero sin quererlo; para no mancillar el hechizo que nos había caído sin querer.
Sin querer, insisto.
Pero la tela del corazón se teje sola y no es nada fácil decirle, "¡para!, no sigas creciendo..."
... Y la dejamos crecer, con calma.
A mí de él, no sé, sus ojos quizá; o tal vez fuera que él tiraba de mí por lo bajo y yo me dejaba.
No sé como fue; pero ahí estaba él con sus ojos; y yo atada a ellos oyendo cómo me llamaba, de vez en cuando, por lo bajo.
Ahora sé que me oía, que me sentía.
Ignoraba lo que pensaba; imagino que lo mismo: no quería, pero tampoco huía.
Soñé que, un día, le diría:
¿sabrás guardar un secreto?
Y que él me miraría sorprendido y dudaría. Y, después, diría: "sí".
Y le pediría permiso, porque un beso es un acto de intimidad.
Le diría: un beso, ¿puedo?
Y él diría: "bueno". Y esperaría.
Yo le tocaría la cara con las manos, me acercaría y cerraríamos los ojos los dos para notarlo bien, sin extraños.
Y pondría mis labios sobre los suyos, y me movería un poco, pero no me iría, quedándome allí un rato.
Y me estaría besando con ternura, con delicadeza, con cariño, con gusto.
Después, nos miraríamos. Entonces, ya todo sería diferente: el tendría algo de mí, y yo de él.
Su beso pendería de mi garganta y bajaría derechito al corazón.
Él, lo mismo.
Un secreto,- me diría-.
Lo guardaré aquí,- le diría yo -.
Y nuestros ojos de mermelada se sellarían con otro beso.

Y cada año, el mismo día, recupero mi sueño; y pongo la mano sobre mi secreto y le beso con delicadeza.
Y él, lo mismo.