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14 oct 2008

El Fundamento Ideal de la Vida

Hoy es el primer día del curso. Mañana empezaré a estudiar y, quizá, ya solo podré Bailar con Lobos.
Estaba organizando la estantería de las asignaturas, cuando he encontrado un librito que perteneció a mi padre sobre comentarios de textos históricos. Como ya no me va a hacer falta, me he decidido a retirarlo, no sin antes acariciar por última vez alguna de sus páginas. En la ochenta, abierta prácticamente al azar, he encontrado: "Costumbres de los pueblos norteños", de Estrabón. Y he picado, claro.
Dice así:

"Las mujeres cultivan la tierra; apenas han dado a luz ceden el lecho a sus maridos y los cuidan. Con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido, inclinándose sobre la corriente de un arroyo, envolviéndolo luego.
Tales rasgos denotan cierto salvajismo en sus costumbres; más otros, sin ser propiamente civilizados, no son, sin embargo, salvajes. Así, entre los cántabros es el hombre quien dota a la mujer y son las mujeres las que se preocupan de casar a sus hermanos. Esto constituye una especie de ginecocracia, régimen que nos es ciertamente civilizado."

Me ha hecho gracia. Estrabón, se fijó en las "extrañas" costumbres de los indígenas de la Penísula Ibérica y destacó lo más chocante respecto a sus propias costumbres y mentalidad. Pero después he pensado sobre las diferencias entre unos pueblos y otros, y esa mala constumbre que tenemos de distinguir a unos de otros, como más o menos civilizados. En concreto, el término salvaje, referido desde la civilización, es el que me resulta molesto.

La idea que tenemos ahora de lo que se hacía y consentía hace unos treinta y cinco años en nuestro propio territorio, es decir, casi ayer y aquí mismo, nos parece una barbaridad, una "salvajada impropia de seres civilizados". Dentro de otros tantos años, cosas que ahora parecen "normales" y que se consienten, recibirán la misma calificación. Los más jóvenes quizá están exentos de apreciar esto; pero cuando se lleva cincuenta años sobre la faz de la tierra, o más, y una/o se resiste a adoptar modelos estándar de pensamiento y obra, tiene la sensación de que se va avanzando, sí, pero con marcha de caracol.

He encontrado, en otro libro, un fragmento que subrayé cuando lo leí. (En casa me reprenden por marcar los libros, pero me resulta muy útil y lo sigo haciendo). Es de Erwin Schödinger, de su obra "Ciencia y Humanismo", y está aplicado "a cualquier profesor de universidad, es más: a cualquier escuela del mundo". Me gusta especialmente:

"No perdáis nunca de vista el papel que vuestra disciplina particular tiene en la gran representación de la tragicomedia de la vida humana; mantened el contacto con la vida, no tanto con la vida práctica como con el fundamento ideal de la vida, que siempre es mucho más importante; y mantened a la vida en contacto con vosotros. Si no podéis -andando el tiempo- decir a cualquiera, lo que habéis estado haciendo, vuestro trabajo ha sido inútil".

(Y, ahora, voy a buscar una fotografía).

Es de la Nasa.

Saludos, desde la Enterprise.