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31 dic 2008

Notas de


(Primera Nota)

Los Tiempos

Presente
Cuando tenía unos veinte años menos, la llegada de un nuevo año estaba asociada al festejo. Pero es curioso cómo va domando el tiempo o, mejor dicho, el exceso de estancia natural en la vida, porque ya no considero tanto los festejos y a veces caigo en la tentación de contemplar la gravedad que inspira el tiempo. Quizá me hago un poco más vieja cuando pienso en que cada nuevo año puede comenzar con una renovada nada: ¿más de lo mismo?, me suelo preguntar.

La vida se puede describir desde muchos puntos de vista, como el de la biología, el que sobrecoge desde futilidad astronómica o a través de la literatura. Desde el ámbito histórico parece que la vida cuenta poco, porque se convierte en un mero análisis del acontecer humano con pretensiones de objetividad. La vida es un asunto serio del que participa cada individuo. Y, en general, el mundo también lo es aunque no todos los individuos participen en su marcha. Aunque, con ciertos personajes los destinos del mundo no siempre se rigen por entidades humanas sino por individuos.

Pasado
Asturias me parece la provincia más bonita de España, porque integra los pueblos en el paisaje de una forma única. Cuando atravieso sus valles, no puedo dejar de pensar en los humanos prehistóricos -de dos especies diferentes- que por allí vivieron, los Sapiens Neandertales y nuestros ancestros directos S. Sapiens. Los imagino deslizándose ladera abajo, alcanzando una de las muchas praderas junto al Sella, donde “inesperaban” confiados los ciervos para ser cazados. Y pienso en todo lo que dejaron aquellos humanos, cosas e imágenes que nosotros hemos encontrado y ahora observamos y admiramos movidos por la curiosidad; en realidad, una curiosidad que se vierte hacia nosotros mismos. En estos valles suelo hacer el ejercicio mental de saltar desde lo que fuimos entonces a lo que ahora somos, y desde ahora a lo que seguiremos siendo y seremos... Continúo pensando y saltando en el tiempo: ¿cómo, cuándo o hasta dónde?

Futuro
No me siento hecha para recrear el pasado inmediato porque mi vida, constantemente, echa raíces en el futuro, aunque el futuro a veces me caiga encima como una losa. Lo que siento se podría describir como cuando un alpinista coloca un anclaje de pared en un punto por el que todavía no ha pasado, sin saber qué sorpresa esconde la profunda grieta a la que se aproxima.

(Segunda Nota)

El Espíritu

Pioneros de nosotros mismos.
Ha surgido un nuevo turismo, el de la Prehistoria. Según parece vamos necesitando saber más que lo que nos ofrecen el pasado cercano y el presente. Es decir, cada vez más, necesitamos saber de nosotros mismos. No podemos negar que somos unos pioneros excepcionales. Siempre nos ha gustado explorar: un nuevo territorio de la tierra, el espacio exterior, nosotros mismos...

31 oct 2008

Meditaciones



He descubierto que se puede dejar de querer a una persona, involuntariamente.
Nunca hablo del amor, es cierto, porque no he encontrado las suficientes palabras en las que me cuajen todos los sentimientos. Hay quien tiene mucha facilidad o sensibilidad, lo reconozco, o mucho acumulado y, generosamente, lo va soltando mientras camina.
Se deja de querer por muchos motivos; pero en mi caso ha sido por realizar alguien un acto malicioso contra otra persona, a quien por cierto no conozco, y su intención es para mí incomprensible. ¡Y presumía de ello, con orgullo! Pues sí; se puede dejar de querer porque, aún conocidos el motivo y empeño que empujaban su actuación, por más que me esfuerce, no los comprendo.

A veces pienso que somos mendigos del amor. Digo mendigos por la forma en que lo buscamos, tan desesperadamente... que su falta muchas veces conduce a la muerte, como si nos faltase el alimento más básico. Como mendigos podemos pedir comida, compañía, amor... somos animales de sangre caliente, es lógico; y cada vez necesitamos más para sobrevivir.

Quisiera encontrar una palabra que contenga esa ausencia del no-querer. Debería existir una expresión contraria a querer que no tenga que ver con el odio, la indiferencia ni comparta raíz siquiera. Si lo contrario de maldad es bondad, lo contrario de malicia será buenicia. Y para no-querer.... preciso de una palabra -una metáfora quizá- que me sirva para nombrar esa... “cosa”.

Creo que la corona a la mendicidad humana se la voy a poner a la comprensión: comprender a otros y ser comprendidos.
No pido pan. No pido amor. Solo pido Comprensión. Hoy es mi reina.
Fotografía: web

14 oct 2008

El Fundamento Ideal de la Vida

Hoy es el primer día del curso. Mañana empezaré a estudiar y, quizá, ya solo podré Bailar con Lobos.
Estaba organizando la estantería de las asignaturas, cuando he encontrado un librito que perteneció a mi padre sobre comentarios de textos históricos. Como ya no me va a hacer falta, me he decidido a retirarlo, no sin antes acariciar por última vez alguna de sus páginas. En la ochenta, abierta prácticamente al azar, he encontrado: "Costumbres de los pueblos norteños", de Estrabón. Y he picado, claro.
Dice así:

"Las mujeres cultivan la tierra; apenas han dado a luz ceden el lecho a sus maridos y los cuidan. Con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido, inclinándose sobre la corriente de un arroyo, envolviéndolo luego.
Tales rasgos denotan cierto salvajismo en sus costumbres; más otros, sin ser propiamente civilizados, no son, sin embargo, salvajes. Así, entre los cántabros es el hombre quien dota a la mujer y son las mujeres las que se preocupan de casar a sus hermanos. Esto constituye una especie de ginecocracia, régimen que nos es ciertamente civilizado."

Me ha hecho gracia. Estrabón, se fijó en las "extrañas" costumbres de los indígenas de la Penísula Ibérica y destacó lo más chocante respecto a sus propias costumbres y mentalidad. Pero después he pensado sobre las diferencias entre unos pueblos y otros, y esa mala constumbre que tenemos de distinguir a unos de otros, como más o menos civilizados. En concreto, el término salvaje, referido desde la civilización, es el que me resulta molesto.

La idea que tenemos ahora de lo que se hacía y consentía hace unos treinta y cinco años en nuestro propio territorio, es decir, casi ayer y aquí mismo, nos parece una barbaridad, una "salvajada impropia de seres civilizados". Dentro de otros tantos años, cosas que ahora parecen "normales" y que se consienten, recibirán la misma calificación. Los más jóvenes quizá están exentos de apreciar esto; pero cuando se lleva cincuenta años sobre la faz de la tierra, o más, y una/o se resiste a adoptar modelos estándar de pensamiento y obra, tiene la sensación de que se va avanzando, sí, pero con marcha de caracol.

He encontrado, en otro libro, un fragmento que subrayé cuando lo leí. (En casa me reprenden por marcar los libros, pero me resulta muy útil y lo sigo haciendo). Es de Erwin Schödinger, de su obra "Ciencia y Humanismo", y está aplicado "a cualquier profesor de universidad, es más: a cualquier escuela del mundo". Me gusta especialmente:

"No perdáis nunca de vista el papel que vuestra disciplina particular tiene en la gran representación de la tragicomedia de la vida humana; mantened el contacto con la vida, no tanto con la vida práctica como con el fundamento ideal de la vida, que siempre es mucho más importante; y mantened a la vida en contacto con vosotros. Si no podéis -andando el tiempo- decir a cualquiera, lo que habéis estado haciendo, vuestro trabajo ha sido inútil".

(Y, ahora, voy a buscar una fotografía).

Es de la Nasa.

Saludos, desde la Enterprise.