12 oct 2026

Patologización exprés.

 



Cuaderno de Bitácora

Hoy he tenido una experiencia que es el retrato perfecto de la ortodoxia partidista actual, donde la pureza ideológica se gestiona con lógica de trinchera.

El fanatismo disfrazado de liberación se ha convertido en un lugar común de estos tiempos.

Me he dado cuenta de que existe una actitud en el debate político que podría llamarse, sin exagerar, patologización exprés. Ayer, alguien equiparó mi discrepancia con el "odio" y me sugirió una "vacuna".

Parece haberse puesto de moda etiquetar la disidencia como "odio", y cumple una función pragmática que no necesita más explicación: cierra la conversación sin necesidad de refutar. No es un diagnóstico, es un cierre. Y que le añadan "y hay vacuna" lo convierte, además, en una mini-narrativa de enfermedad, que es aún más descalificadora porque te posiciona como el enfermo.

Se intentó desmontar mis argumentos sin presentar ninguno, y de pronto me he convertido en una especie de patología social, un virus que requiere intervención médica o profilaxis. Consentir eso es un error colosal: demuestra que el término "odio" se usa como herramienta de exclusión, no como descripción.

Ante el cortocircuito, surgió la ironía —esa vieja aliada—, y mi respuesta, "el estudio es la mejor vacuna contra el fanatismo", actuó como un detonante, pues utilicé la misma metáfora médica para devolver el espejo de su patología.

Y es que el fanatismo no tolera que le disputen el monopolio de las palabras, y menos con educación.

El asunto acabó con el botón de bloquear como protocolo de huida. Un tercer participante se ofendió muchísimo y me bloqueó, eso sí, borrando previamente toda su intervención. Es decir: huyó borrando todo rastro.

El bloqueo digital es el equivalente moderno a taparse los oídos y gritar en el patio del colegio. Al no poder continuar en el terreno de las ideas, se recurre a la desaparición forzosa. Así que se bloquea al otro por muchos motivos, y uno de ellos es que la verdad escuece. Te borran de su vista para poder regresar, con alivio, a la comodidad de su cámara de eco, donde nadie les discute que la Tierra es plana, si es que un partido político así lo decide.

Tristemente he comprobado que hay una necesidad de malinterpretar, simplemente porque da un pretexto; y es que una metáfora distorsionada es más útil que un argumento no encontrado o perdido.

El conocimiento, efectivamente, es la única vacuna. De esto último estoy completamente segura.

(Sospecho que va a ser una campaña muy calentita).

Buenas noches, tripulantes.

#palestina
#DerechosHumanos
#HaciaLasEstrellas

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