Hay discursos que nacen muertos. Llevan tres mil años repitiendo las mismas tres palabras, como si el tiempo no hubiera pasado. El racismo, la xenofobia y el desprecio al diferente precisan de un mundo estático para existir. Necesitan levantar muros en el suelo y extender fronteras en la sangre para convencerse de una mentira: que unos somos "puros" y los otros no. Pero esto no es ciencia ni verdad. No es la realidad. Es una decisión. Es una elección que fuerza a cerrar los ojos ante la inmensidad del mapa. Es el discurso inamovible e imperturbable de que hay un Otro diferente, una categoría más ancha que la secta de los puros.
Frente a esa parálisis, la ciencia no enfanga; nos libera. Si abrimos el libro de nuestros genes descubrimos un manuscrito vivo porque se sigue escribiendo cada vez que la vida se abre paso. Los seres vivos somos dinámicos y nuestro ADN es una enciclopedia andante de encuentros.
Cuando los linajes humanos ancestrales salieron de África se encontraron en la penumbra de Europa y Asia. Y no hubo barreras sino abrazos. Aquí nos tenemos, con Neandertal dentro. Aquel mestizaje tiene una edad más antigua de unos 300.000 años, o más. El cruce que nos reforzó es más reciente. No nos debilitó. Y su herencia no es una mancha en el expediente: es una armadura. Somos más fuertes porque somos impuros, porque nuestras defensas se forjaron en el abrazo con el extraño.
A fin de cuentas, hay una gracia extraordinaria en nuestra insignificancia. Somos materia cósmica infinitesimal, polvo de estrellas que, por un extraño cálculo del Universo, empezó a dudar, a sentir, a explorar el Universo que lo arrojó y a escribir sobre todo ello en textos que son motas de barro flotante.
Que alguien pretenda alzar un muro de superioridad basándose en tres mil años de amnesia colectiva no es solo una crueldad; es, por encima de todo, una alarmante falta de conexión con la realidad. Porque quien insiste en congelar la historia en un prejuicio acartonado no solo comete una injusticia. Demuestra que no sabe leer las páginas vivas que lleva escritas en su propia piel.
No hay pureza, afortunadamente. Lo que hay es un túnel en el tiempo, un Camino Arcoíris de diversidad que conecta millones de años con nuestro presente infinitesimal.
#palestinalibreysoberana #Neandertal
#DerechosHumanos #El Otro
#HaciaLasEstrellas #Polvo de Estrellas
#LGTBI #igualdad
Imagen: uso libre
No hay comentarios:
Publicar un comentario