Leyendo a Graeber.... Cierro el libro...
Quiero entrar en una posibilidad ¿inédita? No busco una extensión de lo que Graeber ya expresó. Busco algo nuevo. Como una música que todavía no ha sido compuesta, y están ardiendo deseos para descubrirla. Me quedo con esa imagen.Entonces me hago una pregunta: ¿por dónde podría ir esa posibilidad inédita? Graeber nos enseñó a desmontar las grandes narrativas: Estado, mercado y deuda. Y quiero añadir una capa más a su pensamiento, que él apenas tocó: la Biología como aliada de la libertad, no como su enemiga.
Especulo. Y parto de una hipótesis para explorar: somos seres plásticos. Todos.
Si la plasticidad es la regla en la naturaleza, donde hemos encontrado genes que se activan, cerebros que se reconfiguran o poblaciones que se adaptan, entonces, la diversidad no es una desviación de la norma sino la expresión misma de lo que está vivo. De todo lo vivo. Así, que lo que llamamos "identidad" no sería un dato fijo, sino un ensayo permanente. Porque si la identidad no es inmutable, tenemos un papel activo en su construcción.
Esto no está en Graeber. Él se centró en lo social, en lo político, en lo histórico.
En definitiva: lo que digo es que miremos también lo biológico, pero no con los ojos del determinismo sino con los de la posibilidad. Porque detrás de cada intento de fijar la identidad, detrás de cada discurso que niega la plasticidad, hay intolerancia.
Siempre me ha fascinado inventar palabras para nombrar lo innombrable. Y en todos los casos me encuentro que hay asuntos ineludibles, de primer orden, como es dar dignidad a lo que no encaja, a lo que el relato dominante no ha sabido nombrar. Y porque, tras milenios de historia humana no hemos llegado a un lugar nuevo; y tenemos que conseguir nombrar el lugar donde ya hemos estado... para reconocerlo y no volver a repetirlo.
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