Uso libre
A las voces críticas se nos suele tachar de "anti" o de ir "en contra de "; es decir, de ese "o todo o nada", que me suena al "o conmigo o contra mí" de toda la vida.
Con esta reflexión pretendo dar una visión que sea razonable y lo más objetiva posible. Lo digo porque es un tema que levanta muchas pasiones y se convierte en espinoso con un chasquido de neuronas.Llevo días pensando en un diálogo que la izquierda española lleva décadas esquivando. Y habría que poner el dedo en una llaga que todavía sangra: la tensión entre lo urgente -detener a la ultraderecha- y lo más profundo -los proyectos nacionales -. Y son, justo, las dos lógicas distintas que convergen en esta confluencia: la urgente para parar al fascismo, y la profunda que afecta a los proyectos nacionales.
Gabriel Rufián ha utilizado una técnica clásica de negociación: colocar el elemento más controvertido -el derecho de autodeterminación- entre dos consensuados para que pase, bien por "arrastre" o bien por desapercibido. Es astuto más que inteligente; por eso le llamo Cuco, porque pone su huevo nacionalista en el nido de otro, en el de combatir al fascismo. Lo califico de oportunismo camuflado, dado que se tendría que haber realizado previamente un trabajo de confianza.
El problema aquí no es la autodeterminación como derecho. Yo no la discuto. Es legítima.
El problema es usar el espacio de lo común para colar lo que divide sin haber construido previamente el suelo para sostenerlo. Esto no es una interpretación rebuscada; es lo que cualquier observador puede ver.
La autodeterminación en España es un tema "erizo" que a muchos españoles se les clava en el alma, también progresistas; porque hay gente de izquierdas que es antinacionalista. Y no es poca.
En política, los temas erizo no se resuelven metiéndolos en el bocadillo de Rufián, por mucho que haga falta su iniciativa. Esos temas no se "cuelan"; se trabajan con tiempo, con cuidado, con respeto a las sensibilidades de quienes los ven como amenaza.
Llevo un par de días preguntando: ¿a qué precio?
Pienso que es una pregunta pertinente y muy importante; porque si la unidad se construye sobre una inclusión forzada (lo que divide), esa unidad será frágil. Y cuando llegue la campaña, VOX será una manada de hienas que ha encontrado un filón de carne fresca. "La izquierda quiere romper España". Y tapizarán todo con ese lema.
La unidad antifascista no se construye metiendo todo en una coctelera y agitando. Se construye reconociendo los miedos de cada parte, respetando los ritmos, generando gestos que demuestren que no se busca la hegemonía de una visión sobre otra. Y tengo la impresión de que Rufián ha colado su tema estrella, un tema que la izquierda no va cuestionar ni a discutir. Lo sabe. Y por eso lo ha hecho. Es su condición.
Pero la urgencia no puede secuestrar la estrategia. El fascismo es real: tiene oficio. VOX crece. Hay que pararlos. No hay ninguna duda. Y la urgencia no justifica cualquier táctica. Una unidad mal construida, frágil, llena de inclusiones forzadas, se romperá en el primer golpe. Y entonces el desastre será mayor.
Pienso que la política es el arte de lo posible, no sobre el papel; es el arte de lo posible en cada momento. Ahora mismo, para amplias capas de la izquierda no nacionalista, lo posible no incluye la autodeterminación como prioridad compartida.
Y forzar eso no es valentía. A mi parecer es torpeza.
En definitiva: propongo que hablemos de verdad. Que no coloquemos lo que divide en el centro de lo que une. Que construyamos confianza antes de exigir sacrificios. Que recordemos que el enemigo está fuera, no entre nosotros.
#palestina #Gabriel Rufián
No hay comentarios:
Publicar un comentario