Uso Libre
Siempre me he preguntado cómo sería un mundo sin creencias. Pero ahora creo que esa pregunta estaba mal formulada. La pregunta que debería haberme hecho es esta: ¿Cómo sería un mundo sin guerras?
Porque nunca he conocido, en toda mi vida, un mundo sin que haya una guerra en alguna parte. La guerra genera ruido de fondo, como el tráfico, al que te acostumbras; está ahí siempre y aprendemos a no escucharlo.Aunque, las guerras no surgen de la nada. Necesitan un andamio narrativo que las sostenga: una nación, una raza, un dios, una civilización que defender, un mercado que proteger. Creencias.
El soldado en la trinchera no muere por un cálculo de recursos naturales; muere porque cree en algo, o porque le han hecho creer que cree.
Hay un matiz que a menudo se olvida: no todas las creencias generan guerras.
Hubo sociedades complejas —Çatalhöyük, los Hopewell— con rituales, con jerarquías simbólicas, que no organizaron la violencia masiva durante siglos. La guerra no es un destino biológico. Es una opción histórica. Y eso es lo más perturbador, porque significa que podríamos no elegirla, y sin embargo la elegimos una y otra vez.
Mi generación ha crecido con la guerra como horizonte permanente. Como si fuera parte del paisaje. Y me pregunto si esa normalización no es la victoria más silenciosa de los que se benefician de un miedo latente, siempre presente y esperando ser accionado...
Ese ruido de fondo, que no es natural; que alguien mantiene; y que se beneficia de que el miedo esté siempre ahí para poder activarlo cuando conviene. Es la guerra como negocio, como estrategia, como distracción.
Y la paz, cuando llega, es solo un alto el fuego hasta que vuelva a componerse el siguiente argumento. Es una paz condicionada. Una paz rota y mendaz.
Ha habido guerras donde los soldados no sabían por qué combatían... Qué o a quién estaban "salvando"...
Me pongo en la piel del frente, con el frío, el hambre, la sangre y la enfermedad corriendo por los campos indefensos tras la vida; o la captura, acechando a la libertad; o la muerte mordiendo el mismísimo corazón del mundo.
Toda la belleza natural derruida; las obras humanas que habían sido creadas contra el horror, el dolor o la maldad, destruidas, arrasadas por un odio que pasa por encima de los seres, humanos y no humanos, e incendia todas las promesas del destino.
No sé si llegaré a ver un mundo sin guerras. Pero no podemos limitarnos a indignarnos por lo que no comprendemos, porque también es ruido.
#palestinalibreysoberana #DerechosHumanos #HaciaLasEstrellas
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