La visita al parque temático de Atapuerca estuvo floja; quiźas el guía tenía hambre o estaba cansado de toda la jornada hablando y explicando las mismas cosas. Hoy no me importa demasiado, pues el retorno al pasado siempre me recompensa haciéndome recordar que no estamos tan lejos de aquello y que todavía nos queda mucho por hacer.
El guía ha conseguido hacer fuego
Compré un ejemplar de Toc-Toc, El Niño de Atapuerca
para mis sobrinas: estoy deseando leerlo y escucharlo con ellas. Me fascinan la curiosidad de los niños, sus caras de asombro y el atropello de su voz cuando preguntan.
Cabaña en el Parque Temático. Todos los niños se metían dentro.
El regreso lo hice por la ruta del Puerto del Escudo. De todo el trayecto, la zona que más me gusta es El Páramo de Masa, ahora salpicado con pequeños bosques de molinos. Al llegar junto a ellos, me dutuve y apagué el motor: las aspas rozaban el aire a cámara lenta y desprendían un sonido constante, como el sedante rumor de mar de fondo.Estilizados y altos, mensajeros del viento
En el fondo del valle, leña recién cortada
Entre la fronda aparecen algunas cicatrices de estío y sobre los árboles empiezan a posarse los primeros acentos de otoño.