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21 may 2007

Témporas

Mientras pienso en alguna miguita del libro de Mosterín para ir dejando un rastro por aquí, me voy a columpiar un poco con el asunto de Las Témporas. Esta palabra la oí por primera vez al llegar a esta región. Reconozco que es una cosa curiosa.

No es que me fíe de la meteorología popular. Las témporas a mí no me dicen nada; para que esto suceda supongo que tendría que haber nacido aquí y bajo su influencia, pero no es el caso. Sin embargo sí me fío del ojo clínico de los marineros, cuando con una clavada de ojo en el horizonte del mar mueven la cabeza negativamente para decir que la cosa pinta mal. Tienen un olfato especial. No olvido, claro, que a veces solo está mal en el mar y en tierra hay un sol radiante. Ellos suelen hablar de “mala mar” para decir que hay mar de fondo, y muchas veces coincide el temporal de mar con lo que también azota en tierra.

La primavera, según las témporas de las que hablan por esta región, creo recordar que se iba a presentar revuelta y pasada por agua. Bien, reconozco que los lugareños han acertado.
Por cada día de sol que estamos teniendo, después los cielos se cobran el préstamo con niebla, lluvia o viento durante días. Aquí hace frío y todavía hay que tener puesta la calefacción; y en el sur, mientras tanto, están ya pasando calor.

Ayer, por ejemplo, no dejó de llover en todo el día. Para rematar la faena, además hubo torneo de rayos y truenos y no pude encender el ordenador en toda la tarde.
Pasé el día leyendo (qué otra cosa podía hacer). Para apagar el humo que me echaba la cabeza hice descansos en los que el único recurso era mirar por la ventana.
Desde la puerta de porche, le pedí a Galatea que hiciera esta fotografía:





Hay que reconocer que hasta cuando llueve el norte es maravilloso. El campo se cubre con una luz… no sé, entre gris y blanca; todo queda como embebido en un blanco roto. Es espectacular. Produce melancolía, sí, ya lo sé. No es un estado de ánimo alegre el que deja. Pero es una melancolía tan especial como especial es la luz reinante.
Aunque en la imagen no se ven las gotas, está lloviendo a cántaros, por eso está algo difuminada.


Estoy suspirando por el primer día de sol cuando, tras varios de lluvia, el cielo regresará con un azul intenso; el paisaje estará como recién lavado y vendrá soltando unos grados de color que ya no creeré terrenales.


Saludos desde la Enterprise.

Fotografía: Tarde Lluviosa en La Cambra. (Galatea)