
Hace escasos días perdí a uno de mis mejores amigos.
El dolor del corazón es muy profundo y a él quedan sometidos los sentidos. El dolor no es un refugio; es un secuestro de la razón.
No hace mucho expresé a otro amigo unas palabras de consuelo, en una circunstancia semejante, con una idea que recordé de Giordano Bruno y que hoy vuelve con insistencia.
Giordano decía que hay que observar a las personas como a las pinturas, fijándose, sobre todo, en la diversidad de gradaciones de la luz, pues el artista se entrega en su obra por completo. Recomienda mucha paciencia para recorrer la imagen, ya que en las zonas más sombreadas y oscuras es donde esconde el artista sus más preciados tesoros, aquello que nunca muestra ni dice a los demás.
No podré ya observar a mi querido amigo en la forma que recomienda Giordano. Aunque, me han quedado infinidad de buenos recuerdos..., y Juan Ramón Jiménez, a quien admiraba muchísimo. Entre éstos he de encontrar una realidad para él, en un futuro que no duela tanto.
Fragmento
Mi corazón oye bien
la letra de tu cariño...
El agua lo va contando
entre las flores del río;
lo va soñando la niebla,
lo están llorando los pinos,
y la luna rosa y el
corazón de tu molino...
...
La luz
de la luna iba nevando
por los montes negros sus
tristezas de lirios blancos,
no tan blancos como tú...
Juan Ramón Jiménez
De "La Estrella del Pastor"