Es una burbuja
que disorsiona el espacio de lo que hoy he vivido.
Un niño que juega a que me oiga y sienta,
y que me sigue hasta donde triunfa lo desconocido.
Una nube que dirige el silencio rumbo a la ficción.
Pero, cuando desparece,
las horas que ha ido dejando
han ardido sin un propósito.
