17 jun 2026

En Gaza el pan se hornea con heno y quemando basura

 


Los palestinos no son las víctimas de otra especie. Son nosotros.

Son nosotros, con otro nombre, en otro lugar, con otra lengua y otro dolor, y albergando en su interior el mismo ser incontaminado y aprisionado que ve las cosas de las que no habla como son, o habla contrariamente a ellas. Son nosotros con la misma capacidad de amar y de perder, y de hornear pan cuando hay con qué y de seguir cuando no hay nada.

Como los congoleños. Como los yemeníes. Como todos los que cargan con una Gaza que no sale en las noticias.

La humanidad no es una abstracción bienintencionada.
Es esto: la capacidad de reconocer en el otro lo que uno mismo es. Antes del bando. Antes del argumento. Antes de que la máquina del miedo y del interés nos enseñe a quién debemos ver y a quién debemos ignorar.
Esa capacidad existe. Está dentro. Ha sobrevivido todo lo que hemos hecho para ahogarla. Y la pregunta ya no es si podemos recuperarla sino si queremos intentarlo.

Saber y callar es una elección. Y como todas las elecciones tiene consecuencias. No para Gaza, pues Gaza ya carga con las suyas. Ahora es para ti. Y para mi. Para lo que queda de ese ser incontaminado que todavía nos vive dentro y que cada vez que callamos se hace un poco más pequeño, ocupa un poco menos de espacio, respira un poco más despacio.

No pido que cambiemos el mundo. El mundo es demasiado grande y demasiado viejo y demasiado bien organizado para resistirse a un solo gesto. Pido algo más pequeño y más difícil: que no finjamos no saber. Que no construyamos el argumento que permite mirar hacia otro lado y deja con "buena conciencia". Que no deleguemos en la complejidad geopolítica lo que nuestra cámara interior, ese ser que permanece incontaminado, ya ha resuelto en medio segundo de lucidez, de compasión, de empatía.

Hay algo dentro de ti que no han podido tocar.

No importa quién seas. No importa desde dónde leas esto, en qué lengua pienses, a qué dios invoques o a cuál ignores, qué bando hayas elegido o te hayan elegido.
Hay una cámara interior donde el ruido no llega, donde las consignas resbalan, donde la propaganda se detiene en el umbral y no puede entrar.
Hay un lugar dentro de ti que todavía sabe distinguir el dolor del argumento. Y que todavía reconoce a un niño hambriento antes de preguntarse de qué bando es.

"En Gaza el pan se hornea con heno y quemando basura". (Pilar Barrenechea).


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#HaciaLasEstrellas

Imagen: Uso Libre

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