26 mar 2026

La Capitana no se va

 

Uso libre

Estoy en un debate donde exponen un planteamiento que, en mi opinión, parte de una premisa falsa: "que el tiempo en política corrompe por sí mismo". Es como si la experiencia fuera un veneno en lugar de un activo.

¿Doce años como límite universal? Me parece un número arbitrario y sin base lógica.
¿Por qué doce y no diez? ¿Por qué doce y no veinte? No hay respuesta porque no hay análisis; solo intuición.
En USA no pueden alargar el mandato más allá de los ocho años continuados, aunque tras cuatro fuera pueden volver a la Presidencia.

Por mi parte distingo dos posiciones: el Profesionalismo vacío de quien nunca ha tenido otra ocupación y carece de experiencia vital fuera de la política. Y la Experiencia, como valor, de quien ha dedicado décadas a pensar, gobernar, administrar y aprender de la historia.

Así que a mi modo de ver no es la permanencia, sino la fuga.
Existe un baile de liderazgos en la última década. Gente que "sale por patas" ante la primera dificultad. Esto genera una especie de fatiga de identificación en la población. Porque los votantes no votan sólo ideas, votan con el corazón a personas en las que confían. Y si esas personas desaparecen antes de que termine la legislatura, te quedas huérfana y la confianza se erosiona. Imaginad mi Nave: si la Enterprise cambiase de capitana cada tres misiones, la tripulación nunca llegaría a desarrollar lealtad operativa.

Así que hay una paradoja: los que se van no adquieren experiencia, y los que se quedan son acusados de "profesionalizarse". El resultado es una clase política que no puede madurar porque no permanece, y cuando permanece es sospechosa.

¿Qué pido como votante?: Aceptación de crítica constructiva. Cumplimiento del programa, Reconocimiento de errores concretos, no genéricos. Comportarse con educación. No montar circo. Dar la talla, en situaciones adversas especialmente. No sentirme en ridículo por haberlos elegido.

No, esto no es una lista de deseos. Es un contrato ético entre representante y representado. Y hago una advertencia, que me parece lógica; si no cumplen, tengo dos opciones: votar tapándome la nariz (frente a la ultraderecha) o volver a la abstención como antes del 15M.

En definitiva, más o menos: pienso que la política no es una carrera de velocidad con límite de tiempo; es una travesía donde la experiencia permite navegar por tormentas solares o entre nubes de meteoritos.
Una capitana novata puede perder la nave durante la primera aventura estelar. Pero si la capitana se va cuando la cosa se pone fea, tampoco es útil a la causa.

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