Uso libre
Si Occidente realmente creyera en la diversidad cultural, dejaría de exigir islamización a la inversa (occidentalización) como condición para la paz.
Y si los países islámicos realmente creyeran en la diversidad cultural, aceptarían que haya musulmanes en Occidente que quieran vivir de otra manera sin llamarlos apóstatas.
Ambos lados fallan. Pero uno de los lados invade.
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