8 jun 2026

El disparate

 



Extremestiza. El nombrecito ya se las trae.

Nacho Cano dice que "México existe porque está Cortés". Uff... Tanta estupidez —bien pagada— me abruma.

Por su parte, Guardiola utiliza la ignorancia como método; en esto, en nada se diferencia de su homóloga madrileña. Dice que la historia "no puede ser un ajuste de cuentas" y que cada época tiene "sus grandezas y sus contradicciones". Frase cómoda, de esas que suenan a ecuanimidad y sirven para no decir nada. Porque no se trata de ajustar cuentas: se trata de medir con la misma vara. Y esa vara, en el relato de ese Instituto, es pequeña, mediocre y está empapada de una ignorancia que no es inocente.

El disparate no es solo político, es epistemológico: la vieja costumbre de confundir "lo que yo conozco" con "lo que existe", y "lo que yo valoro" con "lo que tiene valor". Una costumbre que ha justificado genocidios, expolios y siglos de dominación, y que hoy, con el mismo mecanismo, pretende venderse como "celebración de la diversidad".

Un Instituto del Mestizaje que no sea capaz de sentarse ante las civilizaciones americanas con humildad y rigor —sin el condicionante de que el resultado final sea el elogio de quien llegó con las espadas— no es un instituto: es un espejo cóncavo. Solo devuelve, agrandada, la imagen de quien lo financia.

Pero la historia no es un espejo cóncavo. Es un espejo de mar que refleja el cielo; un cielo que ha sido testigo de un hecho inapelable: Tenochtitlán existía cuando Cortés llegó. Y existían los mayas, con su escritura y astronomía. Y los incas, con su red de caminos. Existían lenguas, medicinas, arquitecturas, sistemas de escritura. Todo eso existía antes con tal complejidad, que las varas de la ignorancia y de la mala fe no son capaces de medir.


#palestina
#DerechosHumanos
#HaciaLasEstrellas

Imagen: Uso Libre

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